La Gran Evasión

La Gran Evasión

miércoles, 10 de febrero de 2016

72 - El Expreso de Medianoche 1978























En esta vida hay contadas cosas valiosas, entre ellas están la libertad y la integridad. El joven Billy Hayes no tiene la cabeza muy bien amueblada, parece no valorarlas. Uno puede creerse invencible, creer que nunca le van a pillar en un control de drogas en el aeropuerto. Sacar dos kilos de hachís en un viaje a Turquía para venderlo a los amigos en los Estados Unidos es lo más fácil del mundo. El corazón bombea a mil por hora, el sudor chorrea por la espalda. Los policías turcos apuntan con el arma reglamentaria, esto no puede estar ocurriendo. Levanta las manos hacia el cielo, a partir de este maldito momento todo va a cambiar, Billy. Todo va a convertirse en una pesadilla de golpes, carreras, esposas, interrogatorios, celdas infrahumanas, carceleros sádicos, carceleros como Hamidou, de mirada torva y tic nervioso antes de apalear. La noche cae sobre Estambul.
Las visitas cada vez más escasas de un padre roto que al principio mueve mar y tierra para que su hijo vuelva a casa, un abogado sibilino que sólo quiere dinero, una novia nunca olvidada que aparece tras cuatro años de infierno, cuatro largos años de castigo desproporcionado y brutal. El cambio de la sentencia de posesión de drogas a contrabando supone la condena a 30 años de prisión. Billy decide tomar el expreso de medianoche, ese expreso que su compañero de cautiverio, Max (espléndido John Hurt) le recuerda con un porro entre los labios y una taza de té temblorosa. Mejor intentarlo de una vez, Billy, no hay otra alternativa.
Alan Parker y Oliver Stone en un visceral guión se inspiraron en un hecho real para tocar la fibra del gran público y llenar las salas de medio mundo durante meses. El actor Brad Davis resultó ser una buena elección porque su inestabilidad natural tenía mucho en común con el personaje principal de la historia, un norteamericano listillo e imprudente al que le gusta jugar con fuego. La indignación del país turco ante la mala imagen mostrada en el film y la visión maniquea del director no se hizo esperar, es cierto que no vemos a ningún turco con buenas intenciones en todo el metraje. Alan Parker se defendió del aluvión de críticas alegando que había hecho una película sobre la injusticia y la falta de humanidad.  La música electrónica, compuesta por Giorgio Moroder,  consiguió un Óscar a la mejor banda sonora, y Stone se llevó el de mejor guión adaptado.

Raúl Gallego.

Esta noche fría intentamos conciliar el sueño en nuestra celda, evitando pedir una manta a Hamid el oso,

José Miguel Moreno a la dirección, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro crítico de cine César Bardés, 

Artículo sobre El Expreso de Medianoche, por César Bardés


 



2 comentarios:

  1. Que cierto es, un golpe de azar y acabas en el mismísimo infierno, otro y sales por la puerta de atrás.

    ResponderEliminar
  2. La verdad que la suerte te puede dar la espalda en el momento más importante, un control de policía en El aeropuerto era una posibilidad y las imprudencias se pagan,que se lo digan a Billy

    ResponderEliminar