La Gran Evasión

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lunes, 8 de septiembre de 2025

445 El Cielo sobre Berlín - Wim Werdens 1987

 En este místico viaje a través de Berlín, los ángeles, testigos silenciosos, contemplan la ciudad desde torreones y monumentos, la cámara salta  y planea sobre los transeúntes, sobre los coches, ellos escuchan sus pensamientos e intentan confortar a los más infelices con su presencia invisible. 

El reflexivo film de Wenders exalta la celebración de la vida, el amor al prójimo y a uno mismo, como cantaba Walt Whitman en sus poemas. Wenders filmó sin un guion al uso, partía de poemas de Peter Handke, de  versos iba recreando imágenes, de ahí la extrañeza que se pueda sentir, sobre todo en la primera parte, etérea y abstracta, con dos heraldos de la bondad que se reúnen en un coche para hacer recuento de sus notas,  uno de ellos confiesa que está algo cansado de no poder sentir, desear, de una biblioteca luminosa, catedral de los libros,  paraíso poblado de ángeles y mortales, lecturas que se confunden con la música de Jürgen Knieper.  Los textos de Handke verbalizados por Homero, el anciano en busca de la plaza donde un día sintió algo parecido a la felicidad, la Postdamer Platz, se sienta en un sillón desvencijado, en medio de un solar baldío. El personaje de Peter Falk, un Colombo con su gabardina, hace de sí mismo, está trabajando en un film sobre la barbarie de la segunda guerra mundial, Wenders añadirá imágenes de archivo mostrando el terror de los bombardeos en Berlín.

En la segunda parte el ritmo toma brío, Damiel ya pone los pies en la tierra el personaje de Bruno Ganz, prefiere renunciar a la inmortalidad, encarnarse y sentir el tacto de una trapecista en soledad, Solveig Dommartin, compañera en ese momento del director. Si en Paris Texas la unión entre Travis y la madre de su hijo ya es imposible, las alas del deseo de un ángel transformado en hombre si alcanzan a tocar la piel de su adorada contorsionista, a quien observa ahora desde abajo mientras levita como él solía hacer.

Esta noche vendemos la armadura en una tienda de empeños…

Raúl Gallego, Zacarías Cotán, y Chari Medina. 











































jueves, 19 de enero de 2023

389 - El Amigo Americano - Wim Wenders 1977

 Antes de cruzar el charco rumbo a Hollywood, Wim Wenders adaptó con brillantez el tercer libro de los que dedicó Patricia Highsmith a Tom Ripley. Este amigo americano tiene hechuras de cowboy, Dennis Hopper pasea su sombrero por un Hamburgo gris, portuario y frío. La otra cara de la moneda, Zimmerman – Bruno Ganz- sabe que tiene los días contados, el honrado hasta entonces dueño de una tienda de marcos atisba la oportunidad de dejar una importante cantidad de dinero a su familia, se trata de un encargo, es el juego de Ripley, un marchante de arte de ojos penetrantes. Aún habrá otro otro tipo llamado Minot – Gérard Blain-.  Dos extraños de pronto en su apacible existencia. Zimmerman debe aprender a matar. 

El vínculo cada vez más estrecho entre el ciudadano alemán y el forastero americano desconcierta a la esposa – Lisa Kreuzer-, un recelo comprensible ante las extrañas apariciones de un vaquero con Polaroid. El padre de familia rompe uno de sus marcos en un gesto furioso, está asustado, no es un asesino, sencillamente no sabe controlar el maremágnum en que se ha metido. El espectador va sintiendo esa misma inquietud e intenta atar cabos.

Zimmerman mira a los ojos a su víctima en el metro de París, un asesino a sueldo en su primer trabajo. Nicholas Ray, Sam Fuller, Jean Eustache, y otros cineastas irán haciendo acto de presencia a lo largo del film. Ray también estaba gravemente enfermo, pero de verdad, estremece con sus ademanes de galápago pintor, un muerto en vida confinado. Ripley hace creer al mundo que el pintor ya está muerto para que sus cuadros sean más valiosos. 

Los acontecimientos se desglosan en un montaje hábil, la excelente forma de rodar de Wenders y su colaborador Robby Müller , los trávelins, los picados, los planos fluyen con dinamismo. La banda sonora de Jürgen Knieper recuerda el suspense del Bernard Herrman de Psicosis o Con la muerte en los talones en las escenas de los crímenes, perfectamente hiladas.  

Esta noche nos dirigimos hacia la playa en una ambulancia…

Salvador Limón, David Velázquez. Raúl Gallego y Zacarías Cotán 

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

54 - París, Texas - Wenders 1984

Un tipo vestido con tejanos, zapatos raídos, camisa polvorienta, corbata, y gorra de béisbol camina por el desierto de Arizona. Un nómada mudo y desconcertado que mastica hielo y no parece agradecer que su hermano vaya a rescatarlo desde Los Ángeles. A Travis le da miedo el avión, no quiere separar los pies del suelo.
Con guion de Sam Shepard, y excepcional fotografía en color de Robby Müller, el alemán Wim Wenders rubricó en 1984 esta travesía homérica de un hombre en crisis, un hombre que divaga por luminosos paisajes desérticos, carreteras que se pierden en el horizonte, puentes de hormigón sobre el vacío de la urbe, un hombre que conserva una vieja fotografía de una parcela en un lugar llamado París, Texas. Harry Dean Stanton dio con el personaje de su vida con este enigmático vagabundo de mirada hundida. A la manera de un Ethan fordiano regresa a casa de su hermano Walt (Dean Stockwell), que con su mujer ha criado a su hijo Hunter (Hunter Carson) durante sus cuatro años de ausencia. Una vez allí su misión consistirá en reunir a su hijo con su madre, una Nastassja Kinski más guapa que nunca, que se encuentra en algún lugar de Houston. La redención de un tipo que tiene un asunto pendiente, que va a enfrentarse cara a cara con su fracaso vital, una mujer rubia enfundada en un jersey rosa de angora.
Travis y Jane separados por un cristal, la voz conocida al otro lado del espejo, el bourbon derramado, la caravana en llamas, los fantasmas de un pasado cuyos rostros convergen en una máscara de desengaño.

Raúl Gallego.

Esta noche caminamos sin descanso, al son de los acordes lastimeros de la guitarra de Ry Cooder,

A la dirección José Miguel Moreno,  Raúl Gallego, Gervi Navío, Mamen Torres, y nuestro crítico de cine, César Bardés.


Artículo sobre París, Texas, por César Bardés


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