La Gran Evasión

La Gran Evasión

viernes, 15 de junio de 2018

185 - Hasta que llegó su hora 1968
























Tres forajidos apostados en cada vértice del plano, abrigos largos, la figura de un hombre al fondo, un paísaje fordiano se pierde en el horizonte. Sergio Leone revolucionó las formas del western clásico con la trilogia del dolar y las depuró hasta que llegó la hora de Once upon a time in the west. Su particular visión de la creación de los Estados de Unidos, narrada a través de diversas historias, Charles Bronson, el hombre sin nombre, no conocemos su procedencia, Jason Robards, Cheyenne, el canalla enamorado, Henry Fonda en un desconocido registro de villano de ojos azules inyectados en sangre, de escupitajo fácil, asesina a un niño sin pestañear, y Claudia Cardinale, Jill, el agua y la esperanza de una tierra salvaje, la mujer de Nueva Orleans se apea en una estación perdida, nadie la espera. Leone se sirve de la fabulosa partitura de Morricone, de un relato forjado con la ayuda de Donati, Bertolucci y Argento y unos leit motiv de una ópera que se alarga como el silbido triste de un tren.
El jinete pálido y Los odioso ocho de Eastwood y Tarantino viven de la oscuridad y la nostalgia de Leone. El viejo oeste se desmorona ante los ferrocarriles de Morton, un capitalismo imparable, el progreso, también la corrupción en los huesos de un enfermo terminal que amasa fortuna, que se mueve como pez en el agua en su tren y es un caracol baboso en las llanuras áridas, que quiere llega al océano Pacífico y terminará en el lodo. No hay amistad, la camaradería brilla por su ausencia. Frank no sabe quien es el tipo de la armónica, el fantasmal sujeto que menciona nombres de muertos conocidos espera su momento, con los ojos entornados y una mueca de odio.

Raúl Gallego

En un duelo de miradas esta noche no desenfundamos, mientras sube el café de Jill en Radiopolis...

Raúl Gallego, Gervi Navío, Salvador Limón y nuestro crítico desde Madrid, César Bardés.

Artículo sobre Hasta que llegó su hora, por César Bardés


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jueves, 7 de junio de 2018

184 - Lejos de los árboles 1972


























La modernidad más atávica, el surrealismo más oscuro, la superstición más arraigada, lo insólito se encuentra lejos de los árboles. Jacinto Esteva, excéntrico, aventurero, arquitecto, pintor, cazador, cineasta, se llevó rodando fiestas y rituales a lo largo del territorio ibérico desde 1963 a 1970. El largometraje se podrá montar y será estrenado finalmente en 1972, con mucho metraje suprimido por la censura. No le pudo gustar a los guardianes de la moral este documento oscuro y soberbio, la España negra, la magia, el terror que también asoma en la sociedad contemporánea. Quizá Jacinto ya veía el peligro acechar en las filas de bloques adosados uno tras otro, el desarrollismo de los sesenta. Su objetivo busca la Barcelona de los tablaos y las discotecas. Desde el marchamo de lo extraño, esos bailes alocados se enlazan con los endemoniados de Lalín, los quejíos del cante jondo se hacen eco de lamentos, de Vírgenes arrastradas, de monjas de clausura que sonríen y lloran, de cementerios abandonados, de niños sucios.
La brutalidad, lo esotérico de un mundo conocido y lejano. Uno no puede apartar la vista de ese burro despeñado, de las plañideras de luto, de un cura de gafas oscuras similar al confesor de Satán, o el entierro de un hombre sin ataúd.
Los turístico y lo profundo, la ciudad y el campo, la mitología de la muerte. La cámara se aproxima a la vasija llena de agua, una mujer echa un huevo sobre ella. Una voz en off nos dice, como si fuera lo más natural del mundo:
En la noche de San Juan Bautista, 24 día de Junio, se deja al relente un huevo de gallina negra, el huevo debe quedar quebrado dentro de agua por la mañana, al nacer el sol, iréis a verlo y allí veréis vuestra suerte, y los trabajos que tenéis que pasar en esta vida.  Hay quién llega a ver hasta los males del mundo, y entonces, algunas veces, algunos, viéndolos claramente, pueden encontrar el remedio para curarlos."
El toque personal y bizarro del autor nos fascina. La comunión entre el mundos antiguos y nuevos que se disponen en simetrías dispersas. El fuego no tiene frío, el agua no tiene sed, el aire no tiene calor, el pan no tiene hambre, es la plegaria a San Lorenzo.  La película se quiso titular "Este país de todos los demonios", tomado de un poema de Gil de Biedma. La pobreza inmemorial, decía Biedma, el misticismo de un aullido de otro tiempo que llama a nuestra puerta.

Raúl Gallego

Nos flagelamos esta noche intentando comprender la visión de un film atípico y genial...

José Miguel Moreno, Paco Vallecillo, Rodrigo Ruiz de Villegas y Raúl Gallego.


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sábado, 2 de junio de 2018

183 - Los Amantes Crucificados 1954

























Esta templada noche de finales de mayo nos enfrentamos a una de la historias de amor más grandes del cine, la obra maestra de un maestro, Chikamatsu Monogatari, Los Amantes Crucificados de Kenji Mizoguchi, 1954. A cada nueva mirada hay que lavarse los ojos para ver mejor. Pura poesía filmada que sobrepasa las épocas, un canto hipnótico que se mueve por el deber y el sentimiento, por la vida y por la muerte, por el amor y el sacrificio…
Basado en un hecho real, sobre 1684, dos amantes que cometieron adulterio, fueron crucificados en ejecución pública, la ley de los Tokugawa era implacable, este suceso lo convirtió en relato Saikaku, en 1715. Chikamatsu utilizó la historia para elaborar el Almanaque del amor, que da pie a la película de Mizoguchi. Una obra totalmente atemporal, porque desgrana el alma de su pueblo y señala con verdadero arte, la máxima que rige este sucio mundo, y es que  el amor es el único significado de la vida, y no hay nada más, ni dinero, ni posición social, simplemente Amor, por él se vive y por él se muere. Los amantes crucificados, es la crónica de un amor que conduce sin remisión a la muerte, Eros y Thanatos, su ajusticiamiento es su triunfo moral, su liberación, se convierte en una catarsis resplandeciente. El fatalismo guía los pasos de dos amantes, Osan y Mohei, pero su amor, libre de corsés y leyes anacrónicas, les devolverá su condición de seres humanos, los volverá libres, absolutamente libres, morir es a veces, o casi siempre, la liberación ansiada…la escena del lago Biwa es el mayor ejemplo, una aparición portentosa de una barca en plena oscuridad, donde el amor implosionará primero, para iluminarlo todo después y dar a estas dos almas en fuga, unos días de vida, todo un mundo de amor. Se plantea un conflicto entre dos estratos, dos tipos de hombres, uno honrado y bondadoso contra otro malvado y réprobo. La estricta Moral del amigo Confucio, los súbditos debe ser leales a sus señores y filiales con sus padres, la norma social, el Jiri, en lucha con los sentimientos, con el Ninjo.
Las obsesiones  de Mizoguchi con las mujeres, convertidas en su mantra:  Madre/Esposa/Prostituta…
Kenji Mizoguchi exorciza sus demonios en esta obra de arte, de estética cinematagrófica deslumbrante, belleza al servicio de una denuncia, de un propósito, utilizando los recursos que el maestro dominaba, las elipsis fabulosas, la profundidad de campo, esos plano secuencia que siguen dejándonos boquiabiertos, envuelto todo ello en una estructura circular, al igual que un calendario, Mizoguchi nos lleva por una historia simétrica, la película empieza y termina con el cortejo de los adúlteros a la cruz…
Mizoguchi representaba lo extraordinario de un modo realista, y nos regala una  reflexión final descomunal, y es que tenemos derecho a la vida, a amar, que merece la pena rebelarse contra las oscuras reglas de la sociedad, aunque mueras en el empeño, la libertad del hombre vale la pena.
Hasta la mejor de las sedas se desvanece.

Gervasio Navío Flores.

Nos adentramos en la completa oscuridad del lago Biwa, dispuestos a perdernos en la barca del cine, José Miguel Moreno, Gervi Navío y Raul Gallego, mientras, en nuestras retinas, no se desvanece la imagen de dos amantes con las manos entrelazadas, con los rostros serenos, conducidos hacia la cruz, hacia su unión eterna.

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jueves, 24 de mayo de 2018

182 - El Puente 1959

























1945. Un pueblo alemán. El miedo y la escasez campan a sus anchas por las callejuelas antaño tranquilas. Quedan pocos hombres adultos ya, sólo los viejos y los enfermos. La última locura de Hitler, enviar al frente a niños adoctrinados por el ideario nazi, niños que esperan la llamada con ilusión. En la primera parte Bernhard Wicki presenta de forma reposada el lugar, sin prisa pero sin pausa, el pueblo, el río, de pronto cae una bomba, la alarma. Después los tipos humanos, los conflictos cotidianos, el profesor, la madre, los chavales, el avispado, el iracundo, el infantil, el de familia acomodada, el que le regala un reloj a su novia, la suerte está echada. En la segunda parte ese reloj se parará. La defensa inútil de un puente abandonado, el terror del combate, la sangre del amigo, de los soldados que no van a tener tiempo para aprender nada, ni siquiera a limpiar el fusil. Los mayores les hacen creer que son hombres con una citación, reclutados por la Wehmarcht en los estertores de la guerra. De la escuela a las bombas, de la clase de biología a la instrucción, de las bromas al estupor, de la madre con delantal al mando militar. Todos huyen del lugar, los desertores son fusilados y siete chiquillos apostados en un puente comen chocolatinas. El puente de la vergüenza y la sinrazón.

Raúl Gallego

Temblamos ante el estruendo de los tanques que se aproximan esta noche a Radiopolis...

 José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego, y César Bardés.

Artículo sobre El Puente, por César Bardés



sábado, 19 de mayo de 2018

181 - El Desencanto 1976

























La decadencia del tiempo en cuatro personajes de una familia rota. Tres hermanos y una madre a la sombra de una figura enorme, de una mano fuerte que un día Juan Luis, el mayor, verá sobresalir de un sudario Una mano autoritaria, ya ausente, la del padre y poeta Leopoldo Panero. Un docudrama donde los protagonistas adoptan el papel de sus propias vidas, sobreactuan, discuten, reprochan, se lamentan. Algunos se quitarán la máscara, no es el caso de la viuda. Felicidad Blanc, interpreta a la señora abnegada y doliente, una Bette Davis trasladada a Astorga. La tarde oscurece la alcoba, Felicidad rememora su agonía y su ruina. El film sube enteros con la entrada del poeta molesto, del hijo más oscuro, Leopoldo María Panero cita a Artaud: "Todo goce comienza en la autodestrucción", una autodestrucción que su hermano Michi conocerá también, y contará en Después de tantos años, la segunda parte que Ricardo Franco rodó en los 90. Chávarri indaga más allá de los rostros en blanco y negro, el objetivo escudriña los rasgos, los gestos, las palabras destapan anécdotas del pasado. La brecha sangrante y el vacío, la infancia perdida, y el sabor agrio de una época, de un régimen que duró demasiado, controlado por unas estatuas con mano de hierro, sin mordazas.

Raúl Gallego

Esta noche caminamos entre las lápidas del cementerio...

 José Miguel Moreno, Paco Vallecillo, Manuel Broullon, y Raúl Gallego.


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viernes, 11 de mayo de 2018

180 - Lo que queda del día 1993
























En 1993, James Ivory se coló por las rendijas literarias de Kazuo Ishiguro, para rebelarnos la intimidad de Darlington Hall, a través de los ojos de su primer mayordomo, Mr Stevens, Anthony Hopkins y Mis Kenton, la Ama de llaves, Emma Thompson. Recorremos los recuerdos de una época de esplendor, los años 30, en el día a día de esos sirvientes, su vida privada, mientras charlan, fuman, toman el té, o una taza de chocolate, accedemos a esas horas perdidas, donde parece que no ocurre nada, y pasa algo muy importante, pasa el tiempo, pasa la vida, instantes que no se pueden recuperar. Mr Stevens viaja, en la Inglaterra de posguerra, hacia una ilusión, hacia el recuerdo de una vida pasada, cuando la mansión era el centro del mundo y gobernaba, codo a codo con Ms Kenton, los entresijos de Darligton Hall,  su servicio a Lord Darligton, su fidelidad, ha tenido un alto precio.
Lo que queda del día es un tratado sobre la lealtad, sobre los servidores, sobre la represión de los sentimientos, la educación dirigida al rol que la vida te encomienda, el libre albedrío, y sobre todo, es una reflexión sobre el tiempo, el tiempo que se pierde, que pasa, y es….. irrecuperable.
Somos un cúmulo de Errores, de decisiones tomadas, de memorias, el viaje de Stevens es también un viaje interior, una última oportunidad ante el amor, ante la felicidad, es un viaje a un sueño, la película destapa una verdad, dura pero cristalina, no se puede recuperar el tiempo perdido, hay que vivir el momento del ahora, cada pequeña decisión que tomamos nos bifurca el infinito sendero que es la vida, así de sencillo y así de hermoso…
El guión es de la colaboradora habitual de Ivory, Ruth Prawer Jhabvala, que logra destilar el texto de Ishiguro para convertirlo en imágenes, moviéndonos por dos épocas distintas, en una estructura de Flashback elegante y cadenciosa.
La extraordinaria ambientación, vaya fotografía de Tony Pierce-Roberts, está cuidada hasta el detalle más mínimo, los parajes ingleses, las mansiones, cada mueble, cada cubierto, rezuma tradición, todo desprende verdad, notamos el tacto de aquella época, lo que significaba cada minúsculo protocolo en la vida de una mansión, el mundo perdido, la inocencia y el honor, mientras un viejo caballero se agarraba a códigos obsoletos, Lord Darlington fue manipulado, un inocente, un pelele, un aficionado, en las fauces del fascismo y las falacias nazis.
Sin duda Lo que queda del día son sus actores, Anthony Hopkins en estado de gracia, la película son sus ojos, su mirada, Stevens vive a través de su trabajo, conforme recuerda la historia, vemos su travesía por entre el deber y el amor, un tipo impertérrito, con la flema inglesa llevada al extremo, impasible, el caballero que sirve al caballero, mientras su padre agoniza, él debe atender una reunión internacional, donde se juega el destino de Europa. Mr Stevens admira a esa Ama de llaves que se atreve a discutir con él y le planta cara, notamos esa llama que arde en su interior, lo notamos, lo sentimos, increíble, su frustración, su soledad enmascarada tras su oficio. Emma Thompson está espléndida, quizás sea el papel de su vida, es perfecta como la señora Kenton, con miradas y secuencias memorables, no solo la del libro, cuando lo acorrala contra la pared, su protesta cuando despiden a las criadas alemanas, al comunicarle la muerte de su padre, vaya plano, las siluetas de los dos en sombras, la despedida baja la lluvía es de los momentos mas intensos de la historia del cine.

Gervasio Navío Flores.

Esperamos a la noche, que es lo mejor del día, mientras degustamos los restos de una vida en soledad, mientras se encienden las luces de neón a la orilla del Río, desde la Torre de Radiopolis, rebosante de abolengo y templanza…..Francisco Hermosa, Isabel Moncada, Gervi Navío y nuestro crítico César Bardés.

Bonus Track:
Después de Blue Moon os dejamos otra pieza maravillosa de la banda sonora de Richard Robbins, el tema que suena en la escena de despedida bajo la lluvia:

-Sentimental Love Story/Apeasement/In The Rain

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jueves, 26 de abril de 2018

179 - El Hombre de la Cámara 1929



El principio del cine-ojo es volver todo del revés, manipular la realidad para crear una nueva forma de cine. Vertov, el autor soviético futurista, el artista de vanguardia que funde la cámara con el ojo humano. La manipulación del montaje, la sucesión de planos, la yuxtaposición crea una nueva visión, un nuevo arte de geometrías libres. Vertov siente el cine como el torbellino de la existencia, la celebración de una ciudad que se despereza, de una mujer que despierta. Vertov nos muestra en montaje paralelo a una joven vistiéndose y a una ciudad que amanece. La sinfonía urbana congrega al público en un teatro donde se va a representar la propia obra. Con la cooperación de su hermano Mikail Kauffmann, el hombre de la cámara. Gira y gira la manivela, filmar es su objetivo, descubrir, construir el relato del hombre nuevo a un ritmo vertiginoso. La montadora, su esposa, Elizabeta Svilova, ensambla esos planos impresionantes, de perros disecados, trenes veloces, edificios, playas, teléfonos, maniquíes, fábricas... Romper con la literatura, el teatro, con lo anterior, con lo rancio, encontrar un nuevo cauce, comunicar una idea a alguien que espera, compartir su entusiasmo con un receptor universal. 

Raúl Gallego

Esta noche asistimos impresionados al trucaje del artefacto... 

 José Miguel Moreno presenta, Manuel Broullón, Paco Bellido y Raúl Gallego desde su búnker.


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sábado, 21 de abril de 2018

178 - Corredor sin Retorno 1963

























Jugar con los intersticios del cerebro no es recomendable. La ambición de un reportero, obsesionado con ganar el Pulitzer, puede llegar a ser temeraria. En la secuencia inicial, su novia lo avisa, te vas a meter en la boca del lobo. Mark Twain no tuvo que psicoanalizar a Huck Finn o Tom Sawyer para escribir un buen libro, simplemente era buen escritor. Andrew Sarris afirmaba que la fuerza artística con que Fuller expresaba sus ideas hizo grandioso su cine. Drama, expresionismo, terror, periodismo de investigación, historia viva de los USA, sexualidad enfermiza, y una espléndida fotografía de Stanley Cortez (La noche del cazador, El cuarto mandamiento).
La claustrofobia, la pesadilla en un cuarto insonorizado con ventanas selladas. Bienvenido a la vida en el sanatorio. Johnny Barret tiene pesadillas, Cathy se le aparece en sueños bailando, en el tugurio donde echa a perder sus encantos. De ese hospital no puede uno salir muy bien de la azotea, Johnny. Fuller nos adentra en un microcosmos de los Estados Unidos de los sesenta. Un tipo traumatizado de la guerra de Corea, abducido por los comunistas, ahora se cree un mando del Ejército confederado, uno de los primeros estudiantes negros que entraron en la Universidad, ahora el fundador del Ku Kux Klan, un científico nuclear de la guerra fría con la mente de un niño de seis años. No hay salida de ese corredor donde los golpes de los internos resuenan en los tímpanos,no te puedes esconder, Johnny. Los gorgojeos del loco Pagliacci cantando por el barbero de Sevilla, mientras, la lluvia arrecia y los truenos retumban. Cuanto más se acerca a la verdad, más expuesto está uno. Los celadores controlan tus movimientos, Johnny , los electroshocks ayudarán a serenar tus nervios. El obseso sexual necesita tratamiento, la catatonia es la salvación.

Raúl Gallego

Esta noche nos sometemos a una nueva sesión de hidroterapia en Radiopolis...

José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro crítico César Bardés.

Bonus Track: Welcome Home (Sanitarium) - Metallica

Artículo sobre Corredor si retorno, por César Bardés

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