La Gran Evasión

La Gran Evasión

domingo, 9 de diciembre de 2018

205 - Cromosoma 3 1979

























La terapia del Doctor Raglan inicia en media res este relato desviado. Creador de la psicoplásmica, la extraña ciencia de su invención consigue traer a la superficie los traumas y angustias de sus pacientes. El médico los aísla en su cabaña, disecciona sus recuerdos. La enfermedad y el cambio, la mente y el cuerpo, el terror corporal. Eccemas y llagas de los hijos del odio, una niña que no sonríe, su abuela alcoholizada vuelve a llenar el vaso y proclama barbaridades:
“Treinta segundos después de nacer ya tienes un pasado
y sesenta segundos después de nacer ya empiezan a mentirte sobre él”.
Los abuelos son la generación continuadora del daño familiar, instigadores de la histeria de Nola. Los terrores del subconsciente, las pulsiones de Cronenberg se dan cita, la decrepitud moral de una prole engendrada por la ira. En una de las secuencias finales, el psiquiatra anima al pasmado marido a que entre en el habitáculo e intente congeniar con Nola, así tranquilizará a los engendros en anorak.
El rojo de la violencia, el reguero de la sangre materna. Inquietante Samantha Eggar, arrodillada y en camisón, expresión de perro pequinés al borde de la embolia. Procreadora mística, madre del mal, se levanta el camisón y muerde la placenta, la colonia tiene un nuevo componente.
Melodrama y ciencia-ficción, con doctor chiflado, trasunto de Freud, Jung, y Frankenstein, escrutador del germen de la locura. Montaje ágil y gran suite para 21 cuerdas de Howard Shore, en su primera colaboración con Cronenberg. El canadiense y su retorcida imaginación, visceral y cerebral al mismo tiempo confluyen en una idea brillante. Nos dan miedo los cacharros arrojados en la cocina por criaturas fuera de campo, dejamos de apartar la vista y descubrimos la grieta de la carne, la protuberancia palpitante, sensual nos repugna y atrae.

Raúl Gallego

Esta noche cinco amantes del cine de Cronenberg huyen de los enanos con anorak rojo en Radiopolis…

José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Zacarías Cotán, Fernando Rivas y Salvador Limón.

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sábado, 1 de diciembre de 2018

204 - Festival de Cine Europeo de Sevilla 2018

























Abordamos la decimoquinta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, con ardor y emoción por el séptimo arte. Como siempre, desde Radiopolis, con nuestro humilde programa, La Gran Evasión, hemos dado cobertura al festival de nuestra ciudad. Una edición espectacular, con apuestas arriesgadas, cine comprometido y de calidad desbordante. Comentamos las vivencias del festival, acompañados de Antonio Holguín y Manuel Broullón, dando nuestras impresiones de las grandes obras que hemos tenido el privilegio de ver. La ganadora, Donbass, una visión del conflicto nacionalista y el tenaz enfrentamiento entre las dos facciones. Joy, Sudabeh Mortezai documenta una realidad atroz que refleja la vida de las prostitutas nigerianas, la protagonista Joy Anwulika Alphonsus, se llevó el premio a la mejor actriz. Ray and Liz, retazos de la infancia del británico Richard Billingham en los suburbios de una ciudad gris. Pearl, de Elsa Aimiel, otra historia arriesgada, de héroes deformados, de maternidad, en un submundo desconocido, el culturismo femenino. El Rey, impresionante trabajo de actores, con un puesta en escena fascinante y un durísimo contenido, lleno de preguntas y verdades, la obra de Alberto San Juan, con Willy Toledo y Luis Bermejo. Vivir deprisa, amar despacio, un doloroso retrato del París de los 90, la relaciones homosexuales y el Sida, que irrumpía arrasándolo todo, entre un hombre maduro y un chico, contenido trabajo de Honoré. Touch me not, de Adina Pintile, sobre los traumas de índole sexual y emociones sensoriales escondidas, La Ciudad Oculta de Victor Moreno, fascinante viaje a las cloacas de nuestros mundo, Rey Sol, la performance de un rey moribundo a través de la mirada de Albert Serra, y tantas otras de esta inabarcable y fascinante edición.

Apretujados en la torre de Radiopolis, desgranamos esta fantástica edición del SEFF, Antonio Holguín, Manuel Broullón, Raúl Gallego, Gervi Navío, José Miguel Moreno y una invitada sorpresa, dando cancha a los jóvenes cinéfilos del futuro, Raquel Moreno…...que grande es el Cine.

De coda final os dejamos las brillantes entrevistas de Joseph Michael (José Miguel Moreno), nuestro intrépido reportero. Escucharemos las reflexiones de Roy Andersson, Victor Moreno, Hardy, Lacuesta, Makridis, Zauberman, Aimiel y Alberto San Juan.


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Donbass 
Sergei Loznitsa
Sección oficial. Giraldillo de oro.



























Tambores de guerra entre Rusia y Ucrania. Un conflicto con pocos soluciones a la vista a día de hoy, se sigue cobrando dolor, víctimas y abusos, la semilla del odio crece y separa a los independentistas de los seguidores de Vladimir Putin. Sergei Losnitza (“A gentle creature”, “Austerlitz”, “Bloqueo”) presenta Donbass, uno de los tres títulos que el mismo realizador trae este año en diferente secciones del Festival. Escenifica el conflicto en Ucrania del Este a través de la recreación de una serie de videos caseros, la realidad llevada a la ficción para mostrar la guerra tal cual es, decarnada, fría, pocos escrúpulos en un territorio entre dos facciones. 2014, la imagen fija de la injusticia, sin testigos ni documentación, ni quejidos. Sólo  ambulancias,  muertos, casquillos de bala, sirenas, golpes, prisioneros del enfrentamiento, la vergüenza y la impunidad.
La burlesca boda de una pareja de separatistas, la secuencia se alarga e incomoda al auditorio. Las facciones guiñolescas de la novia, los invitados a la farsa, el ridículo, la tradición deformada, la anarquía y la rapiña de poder. Las palabras nombran realidades concertadas, verdades sectarias, sobornos y amenazas. Un comisario llama a un hombre simpatizante del fascismo mientras requisan su coche, amenazan con la cárcel si no coopera. Un manual para sobrevivir en la cuenca del Donets en doce capítulos.

Raúl Gallego.

Ray & Liz
Richard Billingham
Sección oficial. Premio del Jurado.

























El fotógrafo Richard Billingham destapa la suciedad bajo la alfombra de una ciudad industrial británica, de un tiempo arrasado por unos mayores descerebrados, son retazos de su infancia. La negligencia de unos padres separados, él ahoga su desidia en vino de garrafa, el líquido baja por su garganta, la nuez arriba y abajo agradece el elixir conocido, ella se fuma su miseria entre el aburrimiento y la neurosis, construye un puzzle interminable, maleduca a su hijos, y comparte vida con un tipo que duerme con la boca abierta. El crío abraza a su madre de acogida, quiere jugar en la casa del amigo para siempre, prefiere quedarse a dormir en el parque que volver a las cuatro paredes de siempre, al abandono y la extravagancia de una familia desestructurada.
Brillantemente ambientada en la Gran Bretaña Thacheriana, los callejones, el piso con las paredes empapeladas, los muebles viejos y visillos, la televisión, el gato, las bengalas de una fiesta aunque poco haya que celebrar. Una pareja en un marco, fondo rojo y silencio. Bien estructurada primera obra de Billingham, los planos se suceden con la armonía formal de un artista que sabe lo que hace y cuenta su infancia.y una secuencia que parte el film en dos el gran trabajo del actor Tony Way en el hermano disminuido mental, el abuso al más débil, maldita sea la miseria.

Raúl Gallego.

Non-Fiction
Olivier Assayas
Sección oficial.



























Assayas hurgando en la herida vital de nuestros días, directa para todos aquellos que pasamos de cuarenta, la ficción y la realidad, lo que aparece en nuestro dispositivos tecnológicos y lo que hacemos de cara al mundo…..la vida en la pantalla del ordenar, del móvil, de la tableta, un tweet, una foto, un “me gusta”, una recomendación del blog de moda sobre el libro en formato digital que no debes perderte….parpadeos de hipocresía, luces de conexión a una auto-realidad…auto-ficción.
Se escribe lo que se vive, lo que se ha vivido, se respira para contarlo en la red al instante siguiente, no olvides el cargador, otra ligadura a la hipocresía psicoanalizada, un algoritmo captura cada clic, cada tecla que pulsamos, lo que somos y aun ni siquiera sabemos, anticipa tus deseos. Mentiras envueltas en mentiras, engaños de clase alta en la Francia de vino y cenas entre colegas, estupendos, inteligentes, parejas de afortunados que lo tienen todo, y nada, nada de verdad hay en el fondo de sus vidas, ninguna certeza, solo apariencias, superficialidad…el deseo y el amor hace tiempo que es secundario, muy secundario.
 Hiper-verborreica la obra de Assayas, sí, una suerte de Woody Allen a la francesa, pero no atraviesa como el tipo de las gafas de pasta y el clarinete, con su funda de ironía y mala leche. Se ve con una sonrisa, incluso comprendemos y somos cómplices de algún personaje, la bella Juliette Binoche esta magnifica, como casi siempre (quizás es que lleva tiempo haciendo de ella misma), Guillaume Canet mantiene el pulso, pero la película gana cuando aparece el genial Vincent Macaigne, un escritor atado a la auto-ficción, sus desastrosas y sórdidas relaciones personales son el alimento de sus libros, llenos de pistas inocentes para reconocer bien a cada protagonista de su vida amorosa. La historia de Assayas da vueltas en torno a la literatura y su mutación en la era digital. ¿Cómo leemos, quién lee, en qué tipo de soporte? El editor y su escritor, la mujer del editor y el novelista, fracasos existenciales con bromas al mismísimo Haneke.
En el fondo lo que nos deja Non-Fiction es incertidumbre, no se pueden tener asideros de realidad en un mundo al que lo único que lo sustenta es el dinero, el dinero y nada más, como bien sabemos, el deseo y el amor hace eones que se acomodaron, el mercado mueve el eje engrasado por la imagen, nuevas tramas para nuevos libros, cambiamos los nombres y las ciudades, pero los personajes son los mismos, onanismos de ida y vuelta, auto-ficción….un “me gusta” viral……a la Banalidad.

Gervasio Navío Flores.

Joy
Sudabeh Mortezai
Sección oficial
























“Lo que dije de noche…..Lo digo de día”
Una de las obras más duras del festival, dura por lo que cuenta, dura por cómo lo cuenta, y sobre todo, dura por la crudeza de una abyecta realidad que vemos todos los días, vemos, pero no miramos. Joy es un estremecedor relato dirigido por Sudabeh Mortezai, (Un directora alemana muy interesante y comprometida, ya desde Macondo), Joy es una historia basada en los testimonios de montones de mujeres nigerianas atrapadas en las redes de prostitución, redes dirigidas sin piedad por sus propios compatriotas, por eso Joy es la historia de muchas vidas, la de cualquier chica nigeriana que ha emprendido un viaje sin retorno a la Europa prometida, porque Joy es real, por eso duele tanto la obra de Mortezai, prácticamente un documental que se te clava en lo más profundo y se queda ahí, contigo. La cámara acompaña la rutina diaria de Joy (Extraordinario el trabajo de Joy Anwulika Alphonsus), una horrible y simple rutina, un polígono austriaco, a la tibia luz de las farolas, un muestrario de chicas de todas partes, ejerciendo el oficio más duro del mundo, coches que pasan lentamente, miradas de teletienda, clientes de toda clase y condición con la misma pregunta una y otra vez……¿Cuánto Cobras? ¿Cuánto?
De vuelta, otra vez a la carretera, te retocas un poco el maquillaje y a esperar, las luces de otro coche, así, hasta que llegue el día, luego te cambias la ropa en cualquier parte, coges el autobús y regresas al piso comunal, abarrotado de “hermanas”, duermes un rato, vas al locutorio, mandas un poco de dinero a casa, hoy es final de mes, cumple el plazo, llega Ma, la Madam, hay que pagar la cuota, tu deuda, 1.000 euros al mes, ya queda poco, fueron 60.000 por traerte aquí, No hay deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla…de una manera u otra. Eres presa del ritual Vudú, del Juju, la magia negra abre la historia que nos cuenta Mortezai, nos atraviesa el alma com esta realidad maldita. La veterana Joy y la joven Precious, que acaba de llegar, su miedo al Juju y el impacto de su nueva vida la tienen atenazada, está atrapada entre la miseria, la fe, la religión, el miedo…Este es el trabajo más duro del mundo, lo sabe muy bien, no ha cumplido con su cuota mensual, Ma la castiga sin piedad, asistimos a una violación múltiple a tiempo real, no la vemos, la atisbamos, sucede en una habitación, al fondo, casi fuera de cuadro, pero la sentimos, la oímos, el rostro de Joy en primer plano nos lo dice todo, absolutamente todo.
Joy intenta rebelarse ante esta verdad de esclavas, de vergüenza y dolor, lucha contra este destino infame, contacta con una ONG, incluso tiene un cliente habitual que quiere retirarla de la calle, montarle un apartamento y tener a su amante negra en exclusiva, sin dejar a su familia, claro. Tímidos e infructuosos intentos los de Joy, el destino o el Juju actúan y la mala suerte se ceba en ella, sufre un ataque brutal, su propia familia la estafa, debe hacer de recadera y entregar a Precious, Ma la ha vendido, se marcha a Italia, de nuevo el fatum golpea a Joy, los mismos rituales, las mismas religiones, estás sola…y muerta de frío en mitad de ninguna parte. Todos sus esfuerzos partían del aliento de su hija, todo por ella, cada repulsivo encuentro, cada golpe, todo por ella, todo para pagar su deuda y ser libre…Y por fin llega el día, parece mentira, liquidaste tu deuda, ahora podrás dejar esta vida, salir de este mundo, después de tantos años, pero, ya sólo sabes hacer una cosa…..y el Juju no ha sido entregado, la maldición continúa.
Tremenda la crudeza del relato sobre un instante en la vida de Joy, transcurre en Austria pero sucede en cualquier ciudad de ésta Europa nuestra, jóvenes sometidas por el abandono y la extorsión espiritual de su propio pueblo. El destino no se puede cambiar, Joy lo ha aprendido a las bravas, otra vez a la rueda otra vez a empezar, siempre la misma historia, cada día, siempre igual.
Pobre Joy, pobre Precious, nadie escucha sus lamentos en el silencio de la noche, nadie. Sirva la denuncia de Sudabeh Mortezai para dar luz a la oscuridad que habita en el alma de los hombres…todos somos …culpables.
Lo que dije de noche, lo digo de día.

Gervasio Navío Flores.

El film arranca en Nigeria, una joven y un brujo practicando el juju, el conjuro. Un gallo recién sacrificado esparce su sangre por la estancia, antesala del viaje de la adolescente a Europa, allí Precious tendrá que vender su cuerpo para enviar el dinero ganado de vuelta a su familia. Precious y Joy, dos chicas más cuyas familias les animan a viajar a Europa para malvivir y traficar con sus cuerpos, mercancía en forma de mujer. Joy, alegría, irónico el nombre de la protagonista, esclava del sexo a la espera de un cliente en las calles de Viena, de pronto un coche para y el cliente la invita a entrar.
La realizadora Sudabeh Mortezai entrevistó a varias mujeres y las escogió para interpretar los papeles principales, no son actrices profesionales, llevan sus propias experiencias y su propio lenguaje a las situaciones planteadas. Redes de prostitución en la que mujeres someten a otras mujeres, la Madame fue antes prostituta y conoce los entresijos del negocio. El tráfico humano en un país europeo, el asilo denegado, la extorsión, el objetivo único pagar la deuda. Enseñar los billetes y tirar el dinero, se ha ganado bien en Europa y en las fiestas se arroja al suelo para dejar claro quien se han enriquecido. El precio y la forma de ganarlo es lo de menos, parece no importar la ignominia, para eso está Mortezai, para restregarnos en la cara la basura desapercibida.

Raúl Gallego


La Ciudad Oculta 
Víctor Moreno
Sección oficial


























Universo de silencio aparente bajo el asfalto, luces y chispas en la negrura, desde la oscuridad de nuestra butaca sentimos los chasquidos, los ruidos de otro mundo nos atrapan en un lienzo imposible de abarcar. La lechuza de Blade Runner aletea sobre los railes y el traqueteo serena a las observadoras ratas cobijadas de los hombres. Un gato arrinconado se esconde de las luces, igual que nosotros, no queremos acabar atropellados, somos gatos temerosos de la luz, animales silenciosos impregnados de la suciedad habitual. Los trabajadores de turno nocturno, ruidos inhumanos impregnan los oídos, el subsuelo sobrecoge y los ruidos nos conducen a lo más desconocido, a lo que hay bajo nuestra experiencia de cada noche, de cada día. Lo que presenciamos en la pantalla refulge más allá de nuestro entendimiento, las bacterias y los protozoos, somos nosotros arriba, nos desahuciamos unos a otros.  De lo universal a lo pequeño, el negro nuclear bajo una gota de agua estancada, la arquitectura de arriba, las carreteras, fachadas y los intestinos de la urbe abajo, las galerías y los canales poco hospitalarios, infectos habitáculos de pupilas dilatan el tiempo . Bajo el asfalto y las aceras. Víctor Moreno y el ojo mecánico de Vertov, los sonidos de Tarkovski y su Stalker bajo el microscopio del director tinerfeño Víctor Moreno, los vacíos del subterráneo, la otra ciudad es la nuestra, la que todos adivinamos en los estertores de la máquina.

Raúl Gallego


Dovlatov
Alexey German Jr
Sección oficial



















El talento es como la lujuria. Es difícil de ocultar  y todavía es más difícil de disimular  (Dovlatov)


El ruso Alexei German J vuelve al Festival de Sevilla con la descripción de unos días en la vida del escritor Serguéi Dovlatov, su independencia y actitud crítica ante el régimen de Brezhnev en plena vorágine de tensiones y disidencias a principio de los setenta, le granjea enemistades en los círculos de poder, no publican sus artículos , tanto él como su amigo, el poeta Joseh Brodsky y futuro premio Nobel, malviven en un Leningrado nebuloso de cafeterías con supuesto encanto, edificios monótonos y sueños rotos. Ritmo pausado y barridos de cámara en interiores, ritmos de jazz, conversaciones deslabazadas, colores desvaídos, abrigos gastados, tardes ociosas en planos secuencia.
Huir del fuego para terminar en las brasas, ya lo dijo Iván Bunin, el joven intelectual atrapado en el circulo vicioso de la censura y la disidencia.
Victimismo, elegancia buscada, lo impecable no tiene porque ser elegante, pesadez, el que paga la entrada no merece esta densidad tan sufrida . Apuntes sobre la intolerancia, el rodillo de la burocracia, la estrechez de miras y la presión al artista.

Raúl Gallego.

Pearl 
Elsa Amiel
Sección oficial


























Elsa Aimiel debuta en la dirección con una historia de renuncia y sacrificio, de esfuerzo y superación, como siempre, la meta lleva acarreada un precio, un peaje tremendo, llegar a ser el mejor, ganar, implica dejarlo todo atrás, incluso a tu hijo. Conflicto melodramático de maternidad y carrera profesional, ambientado en un submundo complejo y bizarro, el culturismo, más concretamente, el femenino. Cuerpos llevados al límite, excesos suicidas para un instante de gloria, para una portada de revista, para una foto con los músculos en tensión. Monstruo y Dios. En un mundo saturado de colores, ensordecido por el ruido de la gloria.
Al, Peter Mullan (como siempre extraordinario el actor escocés), es el entrenador de Lea Pearl, duro, directo, tullido por fuera y perdido por dentro, una leyenda que busca su sexto campeonato del mundo, si, el suyo, la atleta, el cuerpo, es el medio para llegar a esa copa de latón…no hay nada más. Ella es Lea Pearl, Juli Füry (atleta profesional en la vida real que debuta como actriz satisfactoriamente), su mirada lo dice todo, determinación, fiereza, ha construido su cuerpo, centímetro a centímetro, gramo a gramo, serie tras serie, cuando el pasado irrumpe en plena competición, su mundo se tambalea.  El Pasado siempre nos persigue, es lo que fuimos, es lo que somos. Pearl recibe la visita inesperada de una ex pareja desastrosa que malvive con el hijo de ambos, un chaval de seis años, inquieto y duro, ha heredado la fuerza de su madre.
Esta mezcla imposible de seres hipermusculados, imponentes, dioses de cemento y carne, con la vida real, explota, divinidades o engendros que deforman la belleza, o la reinventan, ¿quién sabe?. Meras mujeres, simples hombres, gigantes que desafían las leyes de la naturaleza con atajos químicos y voluntad inquebrantable, pero en realidad, son niños asustados, peleando contra el inevitable paso del tiempo, mientras la vida se escapa entre dosis de proteínas y series de pesas, mientras tu hijo duerme en un coche con un padre superado.
Los flashs y la música se apagan, la copa apenas pesa en tus manos, estas sola Pearl, estas sola July….¿Qué eres, madre o atleta? Prisionera del cuerpo y de la gloria, de ese instante que se esfuma en un parpadeo y se recuerda para siempre. Sonríe July, tu hijo te espera.

Gervasio Navio Flores.


Pity 
Babi Makridis. 
Sección oficial.


























Curiosa visión sobre la autocompasión, la del griego Babis Makridis. El cómico Yannis Drakopoulos brilla con sus gafas de pasta y sus gemidos plañideros, tan cerca está el victimismo de la opereta, la comedia de la tragedia. 
El abogado llora sentado en su cama, se regocija en la aflicción que le produce la ausencia, el estado comatoso de su esposa, desayuna los fines de semana con su hijo un delicioso pastel, preparado por su vecina. Que solos se han quedado, el padre, el hijo y la perrita. De pronto la esposa se recupera de forma inesperada, y todo cambia, se echa de menos la funeraria costumbre de ir al hospital, y mirar a la enferma con rictus de circunstancias, contarle al dependiente de la lavandería que su esposa está en estado vegetativo y sentirse un mártir del desierto. Gimotear alivia, pero puede ser tan ridículo, en una escena a la salida del hospital el protagonista escucha llorar desesperada a la familiar de otro enfermo grave, Makridis fija su cámara en ella y de pronto el llanto parece convertirse en una carcajada excéntrica. Cierta mala leche en esta comedia negra, y un despiporre final que no hace llorar en absoluto. 

Raúl Gallego.


La casa de verano
Valeria Bruni Tedeschi
Sección oficial



























Valeria Bruni Tadeshi es una directora a la que el festival ama y admira, ella ha correspondido a ese amor con esta película, terriblemente sincera, La Casa de Verano, quizás sea su obra más personal, desnuda su vida, su alma en estas vacaciones en la costa azul.
Anna es el alter ego de Valeria, una directora de cierto prestigio en Francia que pasa las vacaciones en la casa familiar, llega justo en medio de una ruptura amorosa, una mansión atrapada en el “paraíso”, una familia de la alta burguesa atrapada en la disfuncionalidad, excéntricos, una casa fuera del tiempo, aislada de la vida real.
La fabrica de la familia despidió a miles en la maldita crisis, ya no están bien vistos en el pueblo, los empleados sufren las consecuencias, el patrón, el marido de la hija mayor, es un ser despreciable, no hay mas que verlo, su esposa ahoga su dolor en alcohol y evasión, la matriarca llora la muerte de un hijo, el SIDA se lo llevó, la vejez ya la ha atrapado. La hija adoptiva de Anna, Celia, juega entre estos guiñoles con una lucidez aplastante, sabe que su papa tiene una nueva novia, sabe que Dios no existe…lo sabe todo. Anna intenta terminar de escribir el guión de su próxima película, como todos los artistas, habla de lo que siente, quiere contar la muerte de su hermano, expiar ese dolor a través de una tragicomedia, es lo que hace los creadores, cuentan lo que han vivido, lo que les corroe, su propia vida es una tragicomedia, como todas las vidas.
Entre risas, se cuelan las ausencias, siempre tan presentes, de los muertos, aquí no sólo lo vemos, lo tocamos, pidiendo cuentas, se presiente en la casa ese vacío, armarios repletos de ropa, habitaciones cerradas, un luto en el corazón, por airear, ya es hora. Una familia de locos, una mesa al mediodía bien regada de alcohol y viejos traumas, terribles, pero, por muy duros que sean, se sobrellevan con otra carcajada oportuna, porque ellos son tu familia…
Divertida esta casa de verano, aunque le reprochen a Valeria Bruni que siempre haga la misma película, ésta variación es mas redonda, contada en tres actos y un epilogo te deja poso, reflexiones bien jodidas, aunque no quieras vivir más, el corazón sigue latiendo, los brazos no dejan de nadar, aunque no quieres, no ha llegado el momento…. La niebla lo envuelve todos, para que aparezcan los fantasmas pero ¿ellos vienen, o nosotros los visitamos, quién sabe….?
Las comedias no pueden acabar con una muerte, no funciona, la vida tampoco debería acabar así, pero no se puede aislar los miedos del mundo, el amor, la familia, por muy patética que sea, por muy cínica, por muy delirante, es lo que nos queda, es lo que nos toca…pasar unas vacaciones de locos entre locos entrañables.

Gervasio Navío Flores.


























Idrissa, crónica de una muerte cualquiera.
Xavier Artigas, Xapo Ortega
Sección oficial


En primer plano, vallas con alambres de espinos, vergüenzas que separan dos mundos. Al otro lado del mar, el último de tres hermanos, logró escalar el abismo y murió en tierra protegida, se supone que ya estaba a salvo, ya había recorrido el camino, Idrissa murió el 5 de Enero de 2012, en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona, a los 21 años de edad, se supone que por causa naturales, no se localizó a su familia, no se repatrió su cuerpo…el mundo es de todos, o aquí no entra ni Dios ni Alá. La luna ilumina la noche, la patera abarrotada, en silencio, las ilusiones se llenan de arena, se mueren de hipotermia, ojos asustados en fotos de periódicos que ya a nadie importa, otro inmigrante mas, otro más de tantos. Después de una odisea, desde Guinea Conakri a Barcelona, Idrissa Diallo encontró la muerte bajo la custodia del Estado Español, se supone que velábamos por su seguridad, murió una madrugada, sin ruido, el estado y su maquinaria burocrática abrió y cerró la investigación, enterró a Idrissa en una fosa sin nombre, sin lápida, sólo un número, el 516.
 África, vertedero del primer mundo, ven por las pantalla una oportunidad a la que huir, partidos de futbol, estrellas mundiales, camisetas de Messi o Ronaldo, por entre la miseria y la desolación, tan cerca y tan lejos. 6 Años después, gracias al empeño y a batallas infinitas de voluntarios, gracias a diversas ONG como SOS Racismo y a Metromuster, gracias al empeño de Xapo Ortega y Xavier Artigas, gracias a la indignación de la gente, por fin pudo repatriarse el cadáver de Idrissa a su pueblo natal, Tindilla, su familia pudo honrar sus restos, completar la tradición y enterrar a su hijo en una ceremonia ancestral….¿Justicia? Por la promesa de un sueño vienen millones de Idrissa a nuestras tierras, nuestras, porque el mundo tiene dueño, ahí está el primer y último error. Su odisea es la de tantos, su muerte la de cualquiera, somos responsables y las injusticias de la frontera y los centros de detención deben ser expuestas, este documental de Xavier Artigas y Xapo Ortega, realiza el viaje al revés, investiga paso a paso la desventura de Idrissa hasta lograr su regreso, una victoria, una maldita victoria…
 Descansa en paz Idrissa, no olvidamos
 PD: Al hermano de Idrissa, Yokouba, le fue denegado el visado para asistir al estreno del documental. Malditos sean los gobiernos sin alma, yo, os maldigo.

 Gervasio Navío Flores.


Atardecer
László Nemes
Sección oficial



























Tras sorprender con El hijo de Saúl y su particular estilo de rodar con la cámara al hombro, limitando el formato a la espalda de la protagonista en su segundo largometraje, y sí, se hace largo, interminable, con una temática menos descarnada que la anterior basada en los campos nazis. Atardecer regresa a la primera mitad del siglo XX, los nacionalismos, la decadencia de la aristocracia, los anarquistas de principios de siglo, el germen de la revolución, la antesala de las guerras que poco después asolarían Europa.
1913, una joven regresa a su ciudad natal, a los fantasmas de un incendio que acabó con sus padres. En el entorno, conversaciones en voz baja, susurros, y explotando las posibilidades del fuera de campo hasta cansar, Laszlo Nemes continúa con su estilo en el que funde la ficción con una especie de pesadilla de la que uno en la butaca quiere despertar. Se sugiere algo más sórdido más allá de la pompa y las buenas costumbres, el enigma de una orden secreta que busca una elegida de pies descalzos. Nemes se obstina en alarga los paseos por Budapest, por la sombrerería, las tomas alargadas hasta la nausea en busca de un hermano misterioso, quiere trasladar la frustración de la chica al espectador, y desgraciadamente lo consigue. Un cine dibujado con sombras, esbozos, difuminados y, eso sí, una elegante y cuidada ambientación y vestuario.

Raúl Gallego

Vivir Deprisa, Amar despacio
Christophe Honoré 
Sección oficial


























Christophe Honoré dibuja el amor y el sexo entre hombres con lineas extremadamente finas, contenidas, sensibles, sabe muy bien de lo que habla, muy bien. Un Amor de ida, un Amor de vuelta, dos seres inconclusos en la Francia de principios de los noventa, un chaval Bretón descubriendo su verdad, un sofisticado y maduro escritor Parisino, distante, engreído, de vuelta. Un invitado silencioso y aterrador campaba por el mundo, también en aquellos días, arrasando a su paso la esencia misma de la vida, el SIDA, una ruleta rusa en la comunidad homosexual, un caballo desbocado que te destruye desde dentro.  Relaciones repletas de frivolidad, promiscuidad, intensidad, desesperación…si lo miras desde los velos reaccionarios, simplemente sexo, satisfacción, nada más que sexo, aunque el invitado está presente, todos lo saben, nadie lo nombra, pero su sombra viaja con cada uno de ellos. Arthur y Jacques, viviendo deprisa, a toda velocidad, Arthur pensaba que dominaba la situación, pero se ha descubierto a sí mismo, completamente enamorado de Jacques, el displicente Jacques que está fuera de todo, que no puede emprender un amor así, no puede, porque ya no le queda tiempo, huye hacia delante aunque arda por dentro.
La vida pasa en una canción, hay que bailarla, amarla, vivirla a todo volumen, hay que poder darle al “Pause” de vez en cuando, también se debe poder pulsar el botón de “Stop” antes del silencio final, es lo justo. Oler una flor a primera hora de la mañana, oler una flor a ultima hora de la tarde. La vida, ni más ni menos, amor, deseo y temor, a pesar de la angustia de saberse muerto.

Gervasio Navío Flores.


Ruben Brandt, Collector
Milorad Krstic
Sección oficial


























Onírica y excelsa esta obra, Ruben Brandt, Collector, una picassiana visión del arte persiguiendo pesadillas dentro de sí mismo, atravesado de Cine y Cinefilia, a rebosar de amor por la pintura, a rebosar de amor por la la aventura, una obra de animación para coleccionistas, para enfermos de Cine, para enfermos de Arte. Desde Hungría, Milorad Kristic, por fin consigue que una película de animación se cuele en la Sección Oficial y además, por la puerta grande, porque la apuesta de Kristic es vertiginosa, consigue que los grandes cuadros de la pintura se metan dentro de los espectadores, dentro de nosotros, que tengamos que hacer como el protagonista, “Poseer los miedos y las pesadillas para así vencerlas….”, de paso, visitamos el mundo, la pintura, el cine, la vida dibujada, la vida pintada, la aventura en animación…la infancia reconquistada.
Vibrante obra la de Kristic, apabullante de ritmo y grandiosidad, un brutal encaje con la música y los miedos internos para entrar y salir de esos grandes cuadros de la historia del arte, desde Picasso a Warhol, pasando por Monet, Velazquez, Hopper, Botticelli, Magritte…la fuerza que mueve la historia es el cine negro, la investigación, el suspense, la persecución, ahí aparecen la cinefilia, el amigo Hitchcock, vaya guiño más hermoso el cubito de hielo con su figura, los títulos sagrados del cine negro americano también desfilan por la pantalla pintada, Huston, Lang, Hawks…Walsh. Recorremos el mundo con este psiquiatra atormentado por pesadillas de pincel y eternidad, junto a sus pacientes no menos locos, meros espejos de lo que hoy somos, un disparate de doble salto mortal con tirabuzón, perseguidor y perseguido concurren en un sótano, en la infancia destruida por un padre jugando a ser Dios. La ansiada hora del dibujo animado en los domingos de cualquier niño, es profanada en lo mas hondo del corazón, una historia que jamás se olvida, por eso es tan reprochable la inserción de la publicidad subliminal en nuestros días, otro mensaje de la podredumbre moral de la sociedad en la que vivimos.
Me zambullo en este disparate de amor por el cine y el arte, en la animación con letras mayusculas, que también reivindica su sitio, y más, si es capaz de transportarte y hacerte pasar un par de horas de evasión…aunque las pesadillas retornen cuando cierras los ojos, si no han sido derrotadas, poseídas, coleccionadas en una pared cualquiera.
Mujeres de tres ojos y tres pechos, gabardinas y sombreros con pistolas, sonrisas que te miran, hombres bidimensionales, histriones de un cuadro sin firma. Espero que los personajes del Jardín de las Delicias del Bosco no se presenten en mis sueños esta noche…

Gervasio Navío Flores.


Victory Day
Sergei Loznitsa
Nuevas olas. No ficción.


























Losnitza, incisivo ojo avizor, planta su cámara y contempla el desfile de la nostalgia.
La Gran Patria convoca cada año en Berlín a los veteranos y nuevos vástagos de la vieja Rusia. Comunistas todos, moteros, matrioskas y militares retirados van llegando en grupos con estandartes y banderas ondeantes, con insignias y gesto solemne, conmemoran la batalla de todas las batallas en el parque de Treptower.
Coros, proclamas, discusiones sobre la situación política en Alemania. Graban con móviles la efeméride. Al fondo, la estatua de un fornido soldado con un niño en brazos, los gloriosos defensores de las repúblicas soviéticas, la sangre derramada, y el himno de la Unión Soviética hincha los pechos y estalla contra los relieves esculpidos en piedra, madres, hijos, trigo, la hoz y el martillo. Tiempos de paz marcados por el recuerdo de los bombardeos y los caídos, los cañones dejaron de retumbar hace tiempo en los prados de la gran Rusia, donde la humilde campesina, la joven Katiuska bajaba a la ribera y a la sombra de los perales esperaba al combatiente en las estepas.

Raúl Gallego.


The Tower 
Matts Grorud
Las nuevas olas



























Mats Grorud esculpe en pantalla un grito de libertad: “La Esperanza del pueblo palestino es indestructible” La injusticia que supuso la Catástrofe, la Al Nakba el 15 de Mayo de 1948, la expulsión del pueblo palestino de su tierra, ese hecho deleznable forma parte de una de las muchas vergüenzas del siglo XX, nuestras vergüenzas. El director cuenta la historia de Palestina con una animación portentosa, que mezcla Stop Motion, 2D y fotos reales de aquellos ominosos años, con hombres, mujeres y niños que sobrevivieron y siguen sobreviviendo, a una realidad terrible, a una injusticia palmaria.
Seguimos el devenir de esa ignominia a través de una niña, Vardi. Su familia, generación tras generación, nos presenta la historia del pueblo palestino, vivencia a vivencia, ruina a ruina. La fuerza de su bisabuelo, Sidi, que nació libre y morirá siendo refugiado, su recuerdo constante, la llave que cuelga de su cuello, es la esperanza perpetua de no olvidar quienes son, ¿…de dónde vienen, dónde deben estar, cuál es su lucha…?
Una denuncia animada que visita los campos de refugiados, las ruinas, el hacinamiento, la voluntad de supervivencia de un pueblo, las torres cada vez más altas de esa ciudad y sus moradores, que se niegan a rendirse, a esconderse, que reivindican el pasado, olvidarlo es la mayor ofensa, la búsqueda de la esperanza es el propósito de Vardi, su viaje por su familia, su jardín entre metralla, es el nuestro. Para dar un hogar a un pueblo no hay que desalojar a otro. Conmovedor el grito Palestino de esta historia, construida a base de testimonios y una alineación total con este pueblo, aunque nos falte la otra cara del espejo, el trabajo de animación y la forma cruda y directa de contarnos una realidad, una esperanza, una lucha de todo un pueblo, es portentosa, nos obliga a mirar, a entender esta terrible realidad. Las palomas se llevan los restos del viejo a casa, su memoria queda en nosotros, esa es la mayor dádiva, mi pequeña Vardi el NO OLVIDO.

Gervasio Navío Flores.


In Memoriam (La derrota conviene olvidarla)
Marcos M Merino
Las Nuevas olas.


























La derrota conviene olvidarla, entre paréntesis lo recalca el director en el título del documental. Ante el conservadurismo imperante de los nuevos tiempos y el silencio, Marcos Merino levanta la mano y nos traslada al valle minero de Turón, Asturias, complementando su anterior documental “Remine, el último movimiento obrero”. El primitivismo de unas cuevas explotadas desde tiempos neolíticos, el academicismo de un arqueólogo que cuenta como desde tiempos inmemoriales se utilizaba el cuerno de un ciervo, especialmente adaptado para extraer el mineral. Merino quiere escuchar la voz de los anónimos, ascender la montaña, los trabajadores, los afectados por la reconversión y el olvido, la niña que canta en la escuela las tonadas de sus antepasados. Preservar la memoria de un tiempo y un lugar ante la indiferencia establecida desde arriba.
Años de trabajo filmado para recrear la verdad de unas gentes que reivindican su patrimonio, Al final los rostros en blanco y negro escogidos de un archivo de 50000 fotografías nos miran, gentes de un tiempo pasado nos gritan desde la pantalla.

Raúl Gallego.


La casa de Jack 
Lars Von Trier
Selección EFA



















Dividida en los incidentes de la vida de un psicópata llamado Jack, Matt Dillon supera con creces a aquellos Michael Rooker de Henry, retrato de un asesino, o al Christian Bale de American Psycho, y es que aparte de su pericia actoral tiene detrás el coco pivilegiado del señor Von Trier, el danés más retorcido del reino. Almas sensibles absténganse de visionar las andanzas de un tipo que ya de niño mutilaba patitos, de adulto sigue disfrutando con el horror ajeno, un voyeur de sus propias aberraciones, taxidermista, tan narcisista como el propio Von Trier, un discípulo del diablo con pretensiones artísticas. Jack narra en monólogo interior su pensamiento enfermo, perfeccionista y ególatra, y dialoga con su amigo imaginario, un Bruno Ganz con voz serena y moralista que en el esplendoroso giro del desenlace lo conducirá en la barca de Dante y de Delacroix, río Estigia arriba, a la manera de unos impensables Fausto y Mefistófeles con los papeles cambiados. 
Mucho mejor que la vacua Nymphomaniac, la última producción de Von Trier se inicia con una secuencia potentísima en la que el asesino en serie encuentra a una mujer (Uma Thurman) pidiendo un gato hidráulico en la carretera, herramienta que terminará aporreando su frente, el público se rió, quizá la chica era demasiado impertinente. De nuevo el humor negro en el momento que su trastorno obsesivo compulsivo le hace volver una y otra vez al lugar del crimen a limpiar cualquier posible mancha de sangre. A partir de entonces pocas risas más, incluso varias personas fueron desfilando de la sala ante las brutales desmembraciones del tipo de la bata roja.

Raúl Gallego.

Lars Von Trier, loco y genial.
Arte y sacrificio, violencia y belleza, la Divina Comedia revisitada, un descenso a los círculos infernales, no en busca de un amor inmortal, sino en una apabullante orgía de violencia y belleza visual, en una locura que no deja de escupir verdades al espectador, quizás la más dura y directa, es que estamos solos, nadie pierde un instante de su vida en ayudar al prójimo. La soledad deformada, el arte y el dolor viajando de la mano por los parajes de la locura, y aunque parezca mentira, el potenciador de este coctel Von Trier, es la comedia, el negrísimo sentido del humor, la oscuridad más profunda del alma de los hombres, su maldad más intrínseca e insoportable, se puede contar con sangre y carcajadas, así es Lars Von Trier, un provocador, un loco, un genio autocomplaciente.
Iconos de nuestro tiempo profanados, desde Blake a Glenn Gould, pasando por sus inevitables citas al tercer Reich, el amigo Von Trier se pasea por la vida de un Psico Killer con trastorno compulsivo obsesivo que te hace reír y apartar la vista al tiempo, jugando con la culpabilidad original, la misoginia, el machismo, la angustia, el desasosiego existencial y la belleza absoluta del arte, seguimos las andanzas de Jack en su imposible tarea de construirse una casa, el arquitecto y el ingeniero, el hombre y Dios. Asesinatos impunes y brutales se suceden contagiando al publico de la locura de Jack, hoy en día estamos acostumbrados a la violencia, la sangre y las vísceras, lo sabemos muy bien, aquí es tan real que salpica. Von Trier juega con esa crudeza, con esa verosimilitud, para que los espectadores se descubran a sí mismos horrorizados ante la mutilación de un patito, y que se les escape una sonrisa cuando una insufrible mujer sabelotodo y manipuladora es brutalmente golpeada con un gato de automóvil en la cabeza…una y otra vez, cosas del querido Lars.
Esa mezcla de escenas horripilantes, como la cacería de una familia, una madre y sus dos pequeños, asimilados a cervatillos asustados, esa violencia explicita y real, te descoloca cuando la destila al fotograma siguiente con una imagen del inframundo, espectacular, el rojo de una cascada a varios niveles, mientras Jack y Verge descienden más y más en busca del destino del ingeniero de la muerte. La casa de los horrores es el hogar de Matt Dillon, está soberbio en esta comedia macabra, donde lo que importa es el motivo, la imagen, los materiales con los que construimos nuestras pesadillas y nuestros sueños. Flota la fatalidad en nuestras mentes, de si el horror puede llegar a ser hermoso, al igual que una lagrima cae lentamente por el rostro del monstruo cuando contempla Los Campos Elíseos por una ventana, un lugar vedado…que puedes ver pero al que no perteneces. Bruno Ganz, Verge igualmente excelso, es el encargado de acompañar a Jack a su circulo infernal, Verge también se horroriza ante los crímenes de Jack, a pesar de toda su experiencia, la maldad pura siempre confunde.
Con una imponente puesta en escena, sin olvidar sus vicios Dogma, Lars Von Trier refunde el Silencio de Los Corderos, Seven, El holocausto y La Divina Comedia en una sobredosis de violencia y cine que no deja indiferente a nadie, lo dicho, un loco, un genio, un provocador, que escarba en la maldad intrínseca del hombre, en el arte y el dolor, con un final ¿lleno de cierta esperanza?

Gervasio Navío Flores


Border
Ali Abbasi
Selección EFA


























Cuento amargo, no precisamente de hadas, fantasía de trolls en un mundo dominado por los aparentemente normales. Aquí no salen duendes ni dragones, una vigilante de aduana, el borde de lo convencional, la otredad de quien olfatea la vergüenza y el sexo, la intuición de una especie de Grenouille de Süskind, eso sí, Tina está del lado de las autoridades, no es tan perversa. Un día conoce a un ser similar, en su frontera, ambos se buscan y sus irregulares y amarillentas dentaduras chocan en el lago, el híbrido sexo de Vore la encuentra perfecta, y la atracción animal hace el resto. Dos criaturas desnudas corren por el bosque bajo la lluvia, el gozo tan efímero y la confirmación de que no es posible vencer en un mundo hostil.
Gran trabajo de la actriz Eva Melander y del actor Eero Milonoff, bajo capas de silicona y maquillaje consiguen hacer creer la existencia de dos inadaptados, igual de mutantes y atormentados, estos nórdicos X-Men carecen de la atractivo físico de los del blockbuster, igual de mutantes y atormentados, a ellos que más les da, son afines en todo, menos en la sed de odio y venganza.

Raúl Gallego. 

Leto (Summer) 
Kirill Serebrennikov
Selección EFA



























Rock and Roll en vena, con cada calada, con cada trago, con cada inspiración, Rock and Roll en el ambiente, el Rock suena por todos los rincones, da igual dónde hayas nacido, en un suburbio londinense, en la pantanosa Memphis o en las ruinas de San Petersburgo, así de sencillo, porque el R´N´R es libertad, es disidencia, es denuncia, es dolor y perdida, es éxtasis y placer, es anhelo, es inconformismo, es amistad, es ansia, es huida, es Ruido y es Furia…..Long live Rock And Roll.
Leto ha sido todo un descubrimiento, el director ruso Kirill Serebrennikov no se esconde, no calla, su lucha contra Putin es sabida, de hecho estaba en arresto domiciliario mientras su película se exhibía en Cannes, su amor por el cine y la música queda bien expuesto en esta película, Leto.
Serebrennikov se sumerge en la figura de Viktor Tsoi, en sus pasos hacia el cielo del Rock, justo en los albures de Kinó, su grupo, ya por siempre de culto y reverenciado (Kinó significa Cine en ruso, otro guiño). En sus comienzos no tenían nombre, Mike Naumunenko les bautizó como Garin i Giperboloidy, un trio formado por Oleg Valinsky, Alekséi Rybin y Viktor Tsoi, pues eso precisamente es Leto, cuenta su historia, su nacimiento como grupo de Rock en un verano, en el verano que conocieron a Mike, en el verano en que se convirtieron en parte del Undergorund ruso, en parte de la cultura popular, en parte de la música en letras mayusculas…..
Viktor Tsoi es una leyenda del rock ruso, un poeta, a la altura del añorado Lynnot en Irlanda, por ejemplo. Viktor falleció en 1991, en un accidente de coche en Riga, rodeado de sospechas, por su lucha antisistema con su única arma, su voz y una guitarra, allí murió el hombre y nació el mito, su fulgor aún ciega, si lo miras de frente. Leto no cuenta cómo murió, describe cómo se formó la figura, como emergió el músico. Un chaval, un chico de ojos rasgados, vestido de negro por fuera y por dentro, un obrero con alma de artista, que en el Leningrado de los años 80 caminaba con su guitarra a la espalda, enfunda en una pasión infinita por el Rock.
Kirill Serebrennikov nos transporta por la supervivencia diaria de un puñado de rockeros imberbes, en esa URSS en implosión. Leningrado, una ciudad decrépita en crisis permanente, occidente hacía tiempo que entraba a fuego por las costuras de la vieja Unión Soviética y el Rock atravesaba a esos jóvenes, como atravesó a otros tantos de todo el mundo, porque el Rock, amigos, sacude las mismas conciencias en todas partes, esos héroes calan igual en todas partes, Lou Reed, Marc Bolan, Dylan, Bowie, Blondie, Sex Pistols, Talking Heads, The Doors, The Beatles, Black Sabbath, AC/DC, The Rolling Stones, Iggy Pop…porque esos héroes, son nuestros héroes, porque te hablan directamente a tí, conectando con cada fibra de tu ser, te explican y provocan por igual, por eso es tan grande el Rock and Roll, por eso es universal.
Simplemente fascinante el viaje que nos ofrece Leto, a través de un blanco y negro fabuloso, con retazos de color y animaciones, que recrean a esta panda de niños, de jóvenes, huyendo de si mismos, con un uso de la cámara vibrante, cual videoclip, combinado con imágenes sugerentes y poderosas, incluso un personaje interactúa con los espectadores mostrando la diferencia entre lo ocurrido y lo deseado. Un grupo que representaba a toda una generación, cargados de alcohol y emoción, unas fiestas salvajes donde recrean las portadas de esos discos míticos que explican lo que quieren ser…..libres…. simplemente libres. Una confrontación constante con la generación adoctrinada de la vieja URSS, con la censura, la vigilancia, rondando por cada rincón. Las imágenes de los conciertos del Club Rock de Leningrado, con los controladores del partido impidiendo que la gente baile, son simplemente magnificas, no hace mucho tiempo en este país sucedía lo mismo, al igual que en los años 50 en los Estados Unidos, los censores que coartan la libertad también son iguales en todas partes.
Mike (Roman Bilyk) acoge a Viktor (gigantesca actuación la de The Yoo) en su aventura. Mike es el veterano, líder del grupo Akvarium (posteriormente formaría otra banda legendaria de Blues Rock, Zoopark), rodeado de discos de contrabando, traduciendo las letras en viejas libretas, su vida en una casa comunal es de locos, su pequeño apenas sabe quién es entre tanta gente, su amada Natasha (Irina Starshenbaum) es su compañera, su complice, pero para los demás él es el líder, bebe y fuma sin parar, compone y toca sin parar. Con la llegada de Viktor, su aura de misterio y juventud atraen a Natasha, el triangulo se forma, la vida se tambalea, la amistad y el amor, que difícil mezcla. Lo único que importa es la música, es terminar la canción.
Asistimos a ese proceso creativo, a ese temblor existencial de ansiar fama, reconocimiento, fortuna y…temerla al tiempo, asistimos a las muros diarios que hay que asaltar, vemos como superar adversidades y crear, canciones, poemas, gritos de libertad….. apenas sin medios técnicos. Suenan por los cuartuchos desvencijados de la ciudad, auténticos himnos, que se corearán para la eternidad…cuidado con lo que deseas Viktor…tienes talento, eres testarudo….. lo conseguirás, tocarás en el Club Rock de Leningrado, grabarás un disco….gritarás al mundo tus letras, tu verdad, cuidado con lo que deseas Viktor Tsoi. El club está lleno, no tenemos batería, Oleg ha sido reclutado, me tiemblan las rodillas, vamos Yuri…..nos toca….el Club está lleno, Mike nos mira….subid el volumen…allá vamos.
Salgo de la sala con la cabeza embotada, deseando llegar a casa y rebuscar entre mis discos, para volver a escuchar los temas que sirven de banda sonora a Leto, porque ese verano, es el de cada uno de nosotros, los que empeñamos el alma por el Rock and Roll. Camino envuelto en Rock y Tristezas, por ese callejón que conduce al Cielo, aún escucho los gritos de esas madres que pronuncian el nombre de sus hijos a las puertas del edificio de reclutamiento, generaciones interrumpidas, como Oleg Valinsky, el batería del grupo… Regreso con la compañía del fantasma de Mike, de Victor, de Natasha…sus memorias sirvieron a Kirill Serebrennikov para ofrecerle este homenaje audiovisual que es Leto.
Menos mal que la Noche es SUAVE y hoy ha sido un día Perfecto, larga vida al Rock. Long live Rock and Roll…

Gervasio Navio Flores


Tiempo después
José Luis Cuerda
Special Screenings


























Una galería de lo más curiosa va desfilando por el edificio de los privilegiados. La fortaleza de los que viven dentro, protegida por una pareja de guardias civiles, uno lleva falda. En las afueras está el bosque poco animado, el de los parados y vagabundos que un día se rebelan.
Mucho tiempo después, el surrealismo inclasificable de la trilogía integrada por Amanece que no es poco, Total y Así en el cielo como en la tierra se complementa con esta nueva entrega del señor Cuerda, todo escrito mucho antes por el propio autor. Inclasificable y surrealista, el Monument Valley se puede observar desde las ventanas del edificio de los privilegiados. Un tipo sospechoso viene del mundo exterior, vende limonada en un carrito, me recordó a Chico o a Harpo en Sopa de Ganso, dos barberos imposibles se hacen la competencia, unos niñatos no hacen caso a nada, los del botellón firman la rendición, como canta Sabina en los títulos finales. Un alcalde se relaja haciendo punto, un rey de bastos, un cura oficia la misa para parroquianos y borregos a la par.  Al fin la rebelión...¡Viva la causa proletaria! ¡abajo los milicos! Un pastor discípulo del mítico Luis Ciges pasea su ganado, el Gran Hermano se postra ante el triunfo del capital, a cada uno su migaja, que Dios todo lo dispone.
Esperpento y absurdo en la divertida película del director manchego, un buen rato de sonrisas y retranca en esa sociedad de 9177, no tan diferente a lo que vemos cuando encendemos la caja tonta cada día.

Raúl Gallego.

El Rey.
Alberto San Juan. Valentín Álvarez.
Revoluciones permanentes.


























Un cuarto sin ventanas, la penumbra del escenario, el teatro que habita en lo más hondo de nosotros, la soledad de una mente atormentada…por la vida, por la historia….un Rey que reina pero no gobierna, Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias.
Tres actores y absolutamente nada más, talento en letras mayúsculas, para desgranar al hombre que fue Rey en sus momentos más bajos, cuando los fantasmas le acosan. Una escalofriante apuesta la de Alberto San Juan, Willy Toledo y el gran Luis Bermejo, salidos del Teatro del Barrio para incomodar, para provocar sonrisas e indignación, para combatir la ignorancia sobre lo que se esconde tras el hombre que llevaba la corona, y por ende, la historia de la Democracia, la historia de España. Estos tres magníficos actores se convierten en todos los personajes, en todos los fantasmas, de nuestra transición, desde el dictador Francisco Franco a Felipe González, pasando por Juan Luis Cebrián, Chicho Sanchez Ferlosio, Carrero Blanco, Martin Villa, Adolfo Suarez, Antonio Tejero, Salvador Puig Antich….Alfonso de Borbón, y sobre todo el Rey Emérito… ¿Un pelele, un muñeco ilustrado, un papagayo, un tipo diseñado desde la cuna para lo que fue, un sucesor, un traidor traicionado, un pobre hombre…? Montones de preguntas plantea el revulsivo de Alberto San Juan, todas las conspiraciones, los secretos, los bulos, las mentiras de ayer que hoy se convierten en verdad, todos esos susurros son revividos por estos actores, con su presencia, con su voz, con sus gestos, un golpe, suceso a suceso, de lo que ha convertido a España en lo que hoy es….
¿Cine político, sesgado, ideológico, un panfleto de extrema izquierda…? No lo sé, yo no juzgo, que cada uno se posicione, a mí me parece un cine necesario, una mirada necesaria… Un encuentro en la penumbra de un cuarto sin ventanas, un Rey destronado, que no reina, que no gobierna…
Giuseppe Tomasi di Lampedusa en el Gatopardo (1958), ya nos lo dijo todo: “Por el rey, es verdad, pero... ¿Por qué rey? (...) Si allí no estamos también nosotros -añadió- ésos te endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie. ¿Me explico?”

Gervasio Navío Flores.

Roi Soleil
Albert Serra
Revoluciones permanentes

















Tras La muerte de Luis XIV, el provocador de la imagen, el artista Albert Serra recupera la belleza de lo antiguo y lo contemporáneo, las sensaciones casi olvidadas. Modulador del tiempo como los más grandes, no tiene ni quiere tener nada que ver con las series repetidas ni el cine alimenticio de hoy en día, su obra se aleja del mimetismo y academicismo imperantes.  No se busca el clímax, sino la abstracción del contexto y el contratiempo, la humanidad del primer plano y la casualidad-causalidad, la fotogenia del actor, la creación de atmósferas inéditas.
En la performance sobre los últimos momentos de la vida del Rey Sol, el díptico sobre el aristócrata de la peluca toma otro cariz. Una performance en una galería de Lisboa, con metraje filmado durante horas con una sola cámara monta el catalán la agonía de un hombre que se revuelca por el piso. Serra no sabía en ese momento que iba a terminar siendo una película lo que filmaba.  A veces el actor come galletas de una fuente, se coloca la incómoda peluca, se queja esperando el final, que se alarga, ya lo dijo el general tan mencionado últimamente muriendo en su cama en el hospital, la agonía casi siempre se alarga más de la cuenta.
Nos vemos a nosotros mismos en la pureza de la representación. Códigos diferentes a los habituales espantan a los espectadores que se levantan del asiento, y desfilan, no quieren ver morir a un hombre, no quieren escuchar sus gemidos, no quieren destapar la farsa de las vanidades, buscan acción, nuevos impulsos que les lleven a la uniforme anestesia que tranquiliza.  En la pantalla el público del museo entra en el cuadro, somos nosotros mismos, curiosos, sentados en un escalón, paseamos alrededor del aristocrático fiambre, tenemos la certeza de la defunción del Rey.

Raúl Gallego. 

domingo, 25 de noviembre de 2018

203 - La gran Evasión 1963

























Nada más entrar en el campo de concentración, Steve McQueen coge un montón de tierra para comprobar su textura, el subsuelo del Stalag Luft III parece fácil de excavar. El actor rubio despega su carrera en La gran Evasión, y despliega todo su carisma, tras destacar en Los siete magníficos, también del todoterreno John Sturges, allí también estaban Charles Bronson y James Coburn. El oficial cabalga en su Triumph por las praderas en busca de la frontera alemano-suiza, enredado en la maraña de alambres, deja su efigie para los anales del cine, nuestro particular icono del programa. El capitán de aviación Hilt, otra manzana podrida en el cesto, tal como denomina el Coronel Von Luger a los prisioneros especializados en fugas. Esas ovejas negras no son héroes, son simplemente hombres con tesón y camaradería, eso sí, con el espíritu necesario para cavar un túnel o buscar los tablones para apuntalarlo donde sea, hasta en los camastros de las literas, un falsificador que se están quedando ciego y aún ve los pájaros, un australiano manitas, un proveedor de cualquier cosa, cámaras fotográficas, pegamento o chocolate, asesores de la Inteligencia de la misma RAF, o un tipo de aire insolente con un guante de béisbol, y una pelota que rebota con el ritmo de la voluntad contra las paredes de una celda de castigo.
Tom, Dick y Harry, los tres tuneles independientes del plan de Roger Bartlett, Richard Attenborough, el cerebro de la operación, el gran X. Trabajo duro y secreto para poder salir del agujero, vicisitudes narradas en su primera mitad con un tono casi lúdico, con la espléndida partitura de Elmer Bernstein que va tomando tintes dramáticos a partir de la muerte del topo, de Ives, el escocés bajito ya no puede más. Una lástima que se quedaran cortos al calcular la distancia de salida del túnel con respecto al campo, la cabeza de Hilt saliendo del hoyo y comprobando el error con los vigilantes en la penumbra, abajo espera un grupo de hombres capaces hasta la extenuación, otro plano memorable en esta epopeya de valientes con ansias de libertad.

Raúl Gallego.

Esta noche expandimos con pataditas la tierra por el campo...

José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío, y César Bardés.

Artículo sobre La gran evasión, por César Bardés

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JOHN STURGES: EL COLOR DEL DESIERTO























El cine de John Sturges se caracteriza por la descripción de situaciones de algunos hombres buenos que han sido trasladados a medios hostiles a los cuales no pertenecen. Y esos hombres deben sobreponerse no sólo a tales ambientes, sino también a la acción de sus enemigos naturales. A sí pues, podríamos decir que lo que le interesaba a este singular cineasta es la grandeza humana para superar las dificultades que, por otra parte, no siempre dejan satisfechos a sus protagonistas. En cuanto a su gusto estético, sus películas siempre han tenido un color arenoso, caliente, como si el polvo del desierto se adhiriera al objetivo de la cámara y, entre grano y grano, vislumbráramos las figuras de unos hombres de quemado pretérito y desolado futuro.
Procedente del oficio de montador (entre otras, estuvo a cargo de la moviola en Gunga Din, de George Stevens), John Sturges dejó un buen puñado de excelentes películas de las que no extrajo el prestigio que merecía (se le tachó de “comercial) pero que dejan constancia de un raro talento empobrecido por una personalidad un tanto errática. Una pequeña joya muy desconocida para el público es El caso O´Hara, con un Spencer Tracy enfermo del corazón y que decide arriesgar sus arterias en la resolución de un asesinato que parece totalmente claro pero que le arrastra hacia una vorágine de acontecimientos que demuestran lo contrario. Una película de pulso firme y excelente factura que se convierte, quizá, en la mejor película que Sturges llegó a rodar en blanco y negro.
Una pequeña obra maestra, ya en ese color que parece nublar la vista de calor, fue Conspiración de silencio, vertiginosa de planteamiento, nudo y desenlace (la película apenas dura una hora y veinte minutos) y contando con un reparto de auténtico lujo que incluía otra vez a Spencer Tracy (fantástico, dominador aplastante de toda la historia), Robert Ryan, Walter Brennan, Lee Marvin, Ernest Borgnine y Dean Jagger, es un inquietante western contemporáneo localizado en un pueblo perdido en medio de ninguna parte con una notabilísima dirección de actores y descripción de ambientes. Su retrato del forastero con una mano inútil que llega a un villorrio para entregar una medalla al valor al padre de un compañero de raza asiática que combatió junto a él en el frente y se encuentra con un enrarecido temor entre los habitantes, víctima de un feroz caciquismo, es de una potencia excepcional haciendo que, cada vez que la volvamos a ver, pasemos un mal día en Black Rock.
En 1957 se atreve a ofrecer su particular visión del duelo de OK Corral afrontando las posibles comparaciones con John Ford y su Pasión de los fuertes en la muy notable Duelo de titanes, contanto con Burt Lancaster en el papel de Wyatt Earp y con Kirk Douglas en el de Doc Holliday y saliendo más que airoso del envite. Si bien el Earp de Sturges es algo más expresivo y humano que el hombre adusto que nos presentó Ford y su Doctor John Holliday es ciertamente más complejo y fascinante, el film está desprovisto de ese romanticismo épico que Ford imprimía a sus películas pero, en cualquier caso, es una excelente versión de gran fuerza (una de las características más preclaras del cine de Sturges) que ha quedado como todo un clásico. Consigue otro western de gran calidad con Desafío en la ciudad muerta, una especie de película de cine negro trasladada al Oeste sobre un hombre que intenta rehacer su vida y un antiguo compañero de fechorías que le devuelve a su pasado más oscuro. Si bien la elección de Robert Taylor es más que discutible, la de Richard Widmark es muy acertada y el film tiene mucho vigor rozando la obra maestra.
Por esta época, el gran cineasta Akira Kurosawa se pone en contacto con él puesto que está preparando su película Yojimbo y, deseoso de reflejar un ambiente parecido al de Conspiración de silencio, le pide asesoramiento. Sturges acepta pero le ronda en la cabeza una adaptación al western de Los siete samurais y renuncia a todo salario a cambio de que Kurosawa fije un precio razonable al vender los derechos de su historia. El maestro japonés aceptó la propuesta.
Deseoso de obtener cierto prestigio, Sturges acepta el encargo de adaptar a Ernest Hemingway en El viejo y el mar con un inmenso Spencer Tracy de protagonista, pero su visión de la historia del pescador que atrapa la presa de su vida en aguas profundas y durante el regreso es devorada por otros peces, no es nada apropiada, quizá por la carencia de acción al estar casi íntegramente situada en la barca del pescador con Tracy como único elemento de la escena. Para arreglar el desaguisado se tiene que llamar a Fred Zinnemann, algo más experto en estas lides. El cualquier caso, el film fracasa con estrépito, a pesar de la nominación que le cae a Tracy, y Sturges, desde entonces, sólo se dedicará a hacer lo que mejor sabe. Así pues Cuando hierve la sangre, un film muy cercano al melodrama a pesar de ser de ambiente bélico en Asia, resulta ser una estupenda película que arrancia una notable interpretación a Frank Sinatra y descubre para el cine, en un papel muy secundario, a un joven que roba todas las escenas en las que aparece y que responde al nombre de Steve McQueen. Por otro lado, a raíz del rodaje, nace una buena amistad con Sinatra y, por ende, con su famoso clan hasta tal punto que cuando , algunos años después, se pone en pie el segundo proyecto familiar del famoso Rat Pack, en concreto Tres sargentos, el elegido para la dirección es John Sturges. Ese mismo año dirige otra obra maestra: El último tren de Gun Hill, con Kira Douglas y Anthony Quinn en una historia de venganza, racismo, brutalidad, amores y odios paterno-filiales y una tensión creciente que la convierte en una inteligente película (con esa relación juvenil entre los dos protagonistas apenas esbozada pero clarísima) de terrible violencia y única.
Por fin, Kurosawa cede los derechos de Los siete samurais, Yul Brynner pone algo de dinero y Sturges realiza Los siete magníficos, excelente película que, a pesar de los esfuerzos en contra de Brynner, encumbra a Steve McQueen y que respeta casi en su integridad el original japonés (de hecho, Kurosawa aplaudió la película diciendo: “Nunca pensé en mi película como un western…y debo decir que es muy buena”) haciéndolo cercano a lo legendario con la impagable ayuda de la banda sonora de Elmer Bernstein, soporte perfecto para el galope de unos hombres sin arraigo que cabalgan hacia la muerte porque en sus vidas les habían ofrecido mucho dinero por matar, pero nunca les habían ofrecido todo.
Se marcha unos días a Japón para colaborar en el rodaje de Yojimbo, que resulta ser una obra maestra y, al regresar, después de la incursión con el clan Sinatra, Sturges realiza su mayor éxito comercial y artístico: La gran evasión, clásico entre clásicos de campos de prisioneros, basada en hechos reales, aunque Sturges modificó la realidad histórica agrupando a varios personajes en uno solo e introduciendo, con el ojo puesto en la taquilla, personajes estadounidenses cuando en ese campo de concentración sólo había británicos, canadienses y australianos. En cualquier caso, es un film brillante, con extraordinarias escenas de acción y un gran sentido del humor que alivia y alimenta la enorme tensión de las distintas fugas. En el rodaje tuvo el asesoramiento de varios supervivientes de la evasión real que, como anécdota, llegaron a saltárseles las lágrimas al ver la recreación en decorado del famoso túnel.
Parece ser que a partir de ese momento, el interés de John Sturges por el cine fue decreciendo paulatinamente pues pierde gran parte de su fuerza y su punto de mira está desplazado hacia la que fue su gran pasión: la pesca. Por otro lado, el multitudinario éxito de Los siete magníficos y La gran evasión le permitió pasar largas temporadas sin trabajar, regresando a la dirección sólo para sanear su cuenta corriente. Primero realiza La hora de las pistolas, curiosísima película que comienza con un nuevo duelo del OK Corral con James Garner y Jason Robards como protagonistas y que se dedica a narrar lo que pasó a continuación con grandes pasos dados en dirección hacia el realismo y a la fidelidad histórica. Como muestra podríamos decir que reproduce con exactitud la duración y la situación del famoso duelo, que apenas duró unos segundos y carece, como siempre, de la espectacularidad que el cine siempre le ha conferido. Es un intento más que notable con excelentes críticas de la época.
Le ofrecen la adaptación del best-seller de Alistair MacLean Estación Polar Cebra, una apasionante trama de espionaje, submarinos en aguas heladas, personajes de doble y triple filo, rusos y americanos embarcados en una carrera para recuperar lo que nunca debió perderse, asesinatos y una pequeña moraleja sobre la distensión entre las dos superpotencias. La película resulta estupenda, puro entretenimiento lleno de suspense y resultó ser un éxito de taquilla gracias a un Rock Hudson que, por entonces, estaba en la cresta de la ola, a un inusualmente bonachón Ernest Borgnine y a un muy de moda (debido principalmente a la serie El prisionero) Patrick McGoohan en un inquietante papel. Al año siguiente, dirige Atrapados en el espacio, una descriptiva película de ciencia-ficción sobre una hipotética misión de rescate de una tripulación espacial atrapada en una nave que muy lentamente va perdiendo oxígeno con Gregory Peck como jefe de todo el tinglado. Sturges aquí sorprende con un ritmo muy lento, alejado de la acción de la que era un auténtico especialista, en una absorbente historia que resulta irremediablemente angustiosa según se acerca al final. De esta película, sin ninguna duda, bebió el Apolo 13, de Ron Howard y ella misma, a su vez, está muy influenciada por su narración pausada que imperaba en el género en aquella época aunque, claro está, desprovista de toda disquisición filosófica. Sturges adquiere una finca en la orilla de un lago y se va retirando allí largas temporadas. Algunos años después, vuelve a dirigir un western de corte realista con Clint Eastwood de protagonista y titulado Joe Kidd, recibiendo por ella muy buenas críticas pero ya a partir de aquí, Sturges pierde definitivamente el rumbo. Otro western (flojo, desacertado, aburrido y carente de interés) es Caballos salvajes, con Charles Bronson y aún es peor cuando se atreve a dirigir a John Wayne en un policiaco titulado McQ, intento de que el Duque siga la estela que había abierto Clint Eastwood con Harry el sucio.
Su último proyecto fue Ha llegado el águila, interesantísima recreación de la frustrada tentativa por parte de un comando alemán, de asesinar a Winston Churchill, algo que se dio en llamar “Operación Águila”. La película tenía casi todo para triunfar: un reparto excelente (Donald Pleasance, Larry Hagman, Treat Williams, Robert Dubai, Donald Sutherland y un extraordinario Michael Caine), un argumento de primera línea, un diseño de personajes muy eficaz, que incluía a Heinrich Himmler…pero, a pesar de que obtuvo un moderado éxito, a Sturges le interesaba ya tan poco el cine que ni siquiera quiso supervisar el montaje de la película huyendo, el mismo día que finalizó el rodaje, a pescar a su finca. Como consecuencia de ella, la cinta tiene evidentes fallos y baches que lastran considerablemente a una buena película que pudo ser mucho, mucho mejor.
John Sturges falleció en 1997, veintiún años después de su última película, víctima de un enfisema pulmonar. Pocos como él prefirieron un medio tan lejano del que le había dado todo pero que, probablemente, harto de los sempiternos intereses creados, dejó de interesarle. Quizá él fuera todos y cada uno de los personajes protagonistas de sus propias películas pasados por el tamiz de una visión inundada por el caliente y polvoriento color del desierto.

César Bardés

domingo, 11 de noviembre de 2018

202 - PreSeff. 15 Edición Festival de Cine de Sevilla 2018.

























Nos reunimos en el estudio de Radiopolis antes de que se celebre la 15ª edición del SEFF de Sevilla, del 9 al 17 de Noviembre, para conversar sobre la programación de este Festival de 2018. Pasamos un rato hablando de las visiones y experiencias a sentir, de las nuevas olas y revoluciones permanentes, de retrospectivas, revelaciones, rituales. Más que certezas se nos plantean dudas, nos replanteamos la forma de ver el mundo mediante los títulos que vemos años tras año, filmes que indagan en el amor humano y rompen la línea entre la ficción y la realidad, obras de visionarios, propuestas rompedoras de artistas con hambre de búsqueda, de denuncia, ansias de conocer y de contar historias que nos conmueven y nos rompen los esquemas. Ya lo dijo el crítico de cine Olaf Möller, la batalla está en la pantalla y en ninguna otra parte.

Esta noche nos sentamos en la butaca y esperamos que se apaguen las luces escuchando la música de cada dia…

José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Jesús Manuel Sánchez, y el programador del Festival, Javier H Estrada, que nos visita esta noche de cine.

DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA