La Gran Evasión

La Gran Evasión

domingo, 4 de agosto de 2019

236 - Los Sobornados 1953

Muertes, armas y mujeres, las conocía Lang de cerca, y también a los ruines, personajes viles como el acólito Vince -Lee Marvin-, los sobornados juegan a los naipes con la mentira, el crimen y la venganza, en la última partida todos pierden.
En uno de los mejores noirs que pueda uno recordar Gloria Grahame da saltitos y ridiculiza a su matón, la desidia de una mantenida, la venganza se sirve hirviendo. Katie -Jocelyn Brando-, el arquetipo de mujer decente, la madre y la pequeña esperan en casa a su esposo, ella le roba un trago de su lata de cerveza, la clase media no gasta abrigos de visón. Solo ante el peligro, Glenn Ford, el policía desbarata sin querer el castillo de piezas de juguete de su hija, allá fuera la amenaza late tras las ventanas, todo lo que uno ha construido con sudor y mimo puede hacerse añicos en un segundo.
Un disparo, un señor con el revólver en la sien da la espalda al espectador y cae sobre la mesa, su esposa baja las escaleras sin muchos aspavientos, no parece muy afectada mientras coge una carta recién escrita por el suicida, inmediatamente llama al imperturbable Lagana, sibilino mafioso de guante blanco y pitillera bañada en oro.
El maestro Fritz Lang nos vuelve a asombrar con este increíble inicio, economía narrativa, elegancia, sugestión y la concisión de una trama donde la fatalidad irrumpe una vez más. Los menos injustos luchan contra un destino atroz, el vienés del siniestro monóculo contó con dos cronistas de sucesos como el guionista Sydney Boehm y el escritor de la novela original , William McGivern, y la espléndida fotografía de Charles Lang, con esos tonos opacos, los nítidos interiores, y los clarooscuros en los suburbios de una ciudad inhóspita. Una ciudad donde los agentes de la autoridad miran para otro lado y protegen a los criminales, la venalidad ronda por las comisarías y Lagana se siente a sus anchas, protegido en su mansión, bajo el retrato de su fallecida madre, un hombre respetable a base de crímenes, ya se lo escupe en la cara el sargento Bannion:

"Un matón que construyó esta casa sobre la base de veinte años de asesinatos y corrupción. Escuche, no podrá plantar suficientes flores aquí para matar el hedor”.
El representante de la honestidad intenta resistir con el agua al cuello en esta muestra de cine languiano, el mal es la norma, los que se quedan sentirán el reflujo con sabor a hiel del infortunio.

Raúl Gallego

DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA






















Fritz Lang es uno de los grandes del cine, forma parte de esa élite que apenas podemos contar con los dedos de una mano. Su cine es turbador, oscuro, con la venganza y el fatalismo como motor vital. El individuo enfrentado a una sociedad corrupta, podrida, a un mundo opresivo en el que los valores familiares son el único refugio.
The Big Heat, Los Sobornados, es un retrato arrasador de personajes atormentados, un recorrido por la violencia, una violencia física, pero sobre todo una violencia moral.
Glen Ford es el Sargento Dave Bannion, un honrado y humilde policía al que se lo arrebatan todo; la explosión de un coche bomba que no vemos, pero que sí sentimos, ya forma parte de la historia del cine. La Femme Fatale es Gloria Grahame, Debby Marsh, la chica de un gánster que prefiere ser rica, beber, bailar, vivir rodeada de lujos y de abrigos de pieles, a llevar una vida miserable. Pagará muy caro esa elección, en otra escena memorable; una cafetera hirviendo al rostro. El sádico es Lee Marvin, Vince Stone, un despiadado y torturador villano al que odiamos al instante. La Viuda Duncan, otra mujer con abrigo de pieles, que no piensa perder su estatus, fría y despiadada, tiene la llave que puede destruir la organización. El cerebro de todo es Lagana, Alexander Scourby, un villano de antología, con el cuadro de su madre presidiendo su despacho.
Por el camino vemos morir a inocentes, Lucy Chapman, una chica de club que se atrevió a enamorarse de un cliente, Katie, la mujer de Bannion, otra vez el azar destruye tu mundo en un instante, la mujer con la que compartías un cigarrillo, un filete, una vida…o la pequeña Joyce, la hija de ambos, una infancia arrebatada….
Un despliegue de puesta en escena para representar la sociedad corrupta de los años cincuenta, o la locura colectiva de la Alemania Nazi, o la Caza de Brujas de Hollywood, o cualquier sociedad actual, en la que la corrupción y el crimen siguen infectando lo mas profundo de nuestro devenir.
El resultado final es agridulce, aunque hayamos asistido a una redención y un sacrificio, al final, sigue quedando una vida vacía, la inmensidad de una ausencia. La justicia o la venganza no pueden llenar ese vacío al que se va a enfrentar Dave Bannion, cada día por el resto de su vida.

Nos marchamos con el saxo melancólico de Paul Desmond y la suavidad hecha guitarra del mítico Jim Hall, en Alone Together, no se olviden de vivir mientras la rutina sigue su curso.

Esta noche arrojamos una cafetera a rebosar de cine hirviendo a los despreciables matones que torturan y asesinan mujeres….José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gonzalo, Diego Abderramán y Gervi Navío.

Gervasio Navío Flores.


miércoles, 31 de julio de 2019

235 - Vivir en Sevilla 1978









Huele a paisaje tu pelo, y así es, la belleza y el olor de la ciudad se filtran a traves del collage de sensaciones que nos ofrece Gonzalo García Pelayo en torno a la Sevilla de finales de los 70. Única en su especie, Vivir en Sevilla no llega al alma de todo el mundo, a la nuestra sí. La naturalidad y las emociones del rostro iluminado de una mujer en el prólogo, de las flores y los árboles, de los parques y las plazas, la jerga loca de un canalla que busca papel por las callejuelas nocturnas, la semilla, los jazmines, la luz y la alegría en filigranas y colores, la música en los poros, Benito Moreno, Azahar o Pablo Guerrero sazonan la magistral creación del polifacético Gonzalo. La espontaneidad y el amor a las mujeres de Truffaut, la subversión de Godard, la inmediatez del joven rockero Silvio tomándose un copazo y vacilando a la cámara. La fusión de tradición y vanguardia, de lo culto y lo popular da lugar a una obra rompedora y maldita, también con carga política, el artista exiliado de vuelta a la tierra, la efervescencia y la ilusión de libertad que se vivió tras la muerte del dictador, el amor libre, las maneras hippies que se diluyeron en los 80. Tiene cabida incluso la denuncia de la violencia policial, el niño del taller relata de frente la muerte de su colega en una detención, gatillo fácil y disparo en la cabeza en plena madrugada.
Gonzalo desmitifica las retóricas clásicas y con audacia integra el documental, la ficción, la representación teatral, en la declaración de amor final, el pillo Miguel Ángel Iglesias lee el guión directamente a Ana Bernal, que se mimetiza con la floresta de la Chapina antigua y de Triana. Una pieza esencial de arte y ensayo, a ser recordada y visionada siempre, expresión de una época y un lugar, una manera atípica de contar la vida y el amor, con desparpajo, lirismo, y sensualidad.

Raúl Gallego

Esta noche nos quedamos en la Glorieta de los Lotos con... José Miguel Moreno, Raúl Gallego y dos invitados de excepción, Fran Matute y Pedro G. Romero.


DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA





martes, 23 de julio de 2019

234 - Europa´51 1952

Una sociedad deshumanizada no puede entender que alguien quiera hacer el bien. Una mujer se rebela contra el mundo y contra sí misma, contra lo que ella representa. La evolución moral de Irene, el rostro iluminado de Ingrid Bergman queda para los anales de la historia del cine , Rossellini estaba rodando la historia de San Francisco de Asís y alguien comentó "¡este tío estaba loco!", el maestro enamorado de la actriz sueca encarnó su personalidad en esta Juana de Arco contemporánea y terrenal, su espada es el altruismo.
Tras un suceso traumático, la muerte súbita del hijo, el trauma rompe los cimientos del matrimonio, la mujer olvida su rol ya definido en la sociedad burguesa y decide ayudar a los más necesitados, entregar sin recibir nada a cambio. En primer lugar acude a un primo comunista que la introduce en el activismo, y de ahí se traslada a un nivel más espiritual Aún así la Iglesia tampoco sale bien parada, una vez Irene es recluida en la clínica y recita pasajes de la Biblia, el párroco la tilda de blasfema y se aleja aterrado.
Los pobres en los arrabales tan cerca y tan lejos de las zonas residenciales, niños sucios, los olvidados de Buñuel, sin acceso a los servicios básicos, y la presencia santoral de una mujer rota por el dolor y el remordimiento. El marido convencional y la madre quejumbrosa, ataviada de visón, la toman por loca, viven en las apariencias y en el individualismo, se quitan de en medio ante la lección moral de la protagonista, solo la comprenderán los humildes, la muchacha que no da abasto y necesita un trabajo (Giulietta Massina magnífica), la prostituta tuberculosa, la niña de rostro de manzana que quiere besarla.
La preocupación por la infancia y la angustia de una madre, presentes aquí el Edmund de “Alemania Año Cero”, la Anna Magnani abatida de “Roma ciudad Abierta”, también los problemas de comunicación en la pareja de “La Paura” y "Te querré siempre.". Rossellini crea un film intenso y sereno, irrepetible y revolucionario, con profunda carga ideológica, sobre la Europa de posguerra. El estilo directo, sencillo, sin efectismos no carece de gran conocimiento técnico y un operador de la talla de Aldo Tonti. Planos subjetivos, planos secuencia, y primeros planos buscan la continuidad de la verdad y  llevan a la actriz a una etérea trascendencia.

Raúl Gallego

Esta noche entramos en la fábrica de la mano de Irene para constatar que el trabajo no es salud…

José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego, Miguel Olid y Zacarías Cotán.




viernes, 12 de julio de 2019

233 - Mejor... imposible 1997

Melvin tiene que comer a su hora, en el mismo sitio y siempre servido por Carol la camarera. No importa como, ni si ella o su hijo se encuentran enfermos, no podría soportarlo. La enfermedad de este hombre, un trastorno que le aparta del mundo, asqueándolo, y que no es más que un reflejo de la incomunicación actual, no le impide encajar los insultos o autohumillarse sin límite. Y eso lo hace un hombre. Seria incapaz de abandonar a un amigo por otro de alto standing, sin la suficiente valentía de verse tocar fondo. Carol, la camarera, intenta tomar consciencia de si misma con la ayuda de su madre, que se pone los cascos para darle intimidad con tipos que la besan en la frente, hacen juegos estupidos y huyen aterrorizados, Aterrorizados!. Melvin es el único tipo, un hijo de mala madre, a quien agarrar de la puta mano, de lo cual ya casi no tengo recuerdo. lo demás son frasecitas, poses y miedos rimbombantes y neutros, toda una miseria, todo nuestro mundo. Y eso no es un hombre, o no debería serlo. Esta película permite contemplar el mundo, advertir la gracia, en los poquísimos momentos en que aparezca nadando entre negruzcos marineros. Y eso hace que me sienta feliz conmigo mismo. 

José Miguel Moreno 



Compartimos viaje con un tipejo obsesivo y maniático, una  camarera amargada y un artista atemorizado, Mejor Imposible. Un clásico moderno de James L. Brooks, que en 1997 le proporcionó otro Oscar a Jack Nicholson y Helen Hunt, y de paso, regaló al mundo una compulsiva y trastornada historia de amor. Una deliciosa comedia romántica, con toques Screwball y sarcasmo, con cinismo y amargura y a la vez media sonrisa de optimismo. Una maravilla que nunca se deja de ver del todo, grandioso trio protagonista con Greg Kinnear, Helen Hunt y el magistral Jack Nicholson, imprescindible.

Melvin Udall es un escritor con muy mal genio, sarcástico, antisocial, cruel, egocéntrico…un ser despreciable con un estilo de vida marcado por unos rituales cotidianos, que sustituyen a las relaciones humanas; no pisar las grietas entre baldosas, no tener contacto físico con desconocidos, cualquier invasión de su espacio supone un gran problema en su estado emocional…la higiene obsesiva, el orden…la rutina hiper-controlada, cuando algo se rompe en su proceder diario, su vida se tambalea….

La única camarera que le soporta, Carol, espléndida Helen Hunt, no puede conservar el trabajo porque debe cuidar a su hijo enfermo, Melvin, se implica para ayudar a este chico y sin pretenderlo cambia la vida de esa familia, y por ende la suya propia, un gesto egoísta en un principio pero que esconde una bondad desbordante. Como el hecho de que sea el único que se ocupe del perro de Simon, su vecino gay, cuando éste ha sido brutalmente golpeado en un asalto en su propio casa.

Una sucesión de hechos inconexos entre sí, ponen en marcha la maquinaria del azar, una cadena de favores, que cómo en la vida,  mezclan al tiempo historias y personajes que van a ser clave para llegar a un gran cambio, o mejor dicho, una evolución, porque en el fondo, todos tenemos una manera de ser y no suele cambiar mucho, pero si evolucionamos, conformes las experiencias y el contacto con los demás nos van formando. Un hecho llevará a otro y la rueda vuelve a girar, sin olvidar que la energía que la alimente es el amor…es el anhelo de amar y sentirte amado.

Los tres personajes son niños indefensos que no saben enfrentarse a la vida sin ayuda, llenos de contradicciones y vacíos por completar. Melvin parece racista y xenófobo pero en su casa tiene cuadros de artistas negros, le gusta el jazz y el blues, toca el piano; Noel Coward preside su mesa mientras escribe novelas románticas….
Carol se siente perdida cuando su hijo mejora y tiene tiempo para sí misa; Simon descubre lo sólo y abatido que está ante una tragedia, enfrentarse a la idea de pedir ayuda a sus padres le supera. La confluencia de estos tres seres incompletos les obligará a todos a dar un impulso a sus vidas, aunque la vida es indescifrable y nadie  sabe qué pasará mañana, el final esta abierto para que cada cual lo escriba, o mejor dicho, lo viva.

El cine nos recuerda que la mejor manera de hacer frente a los problemas es siempre el sentido del humor y el relativismo. Enorme película con un soberbio guión de Mark Andrus y  James L. Brooks, con una magnifica banda sonora a cargo de Hans Zimmer, que nos emociona y nos obliga a querer ser mejor persona, vaya cumplido que le suelta Melvin a Carol: 

”… tú me haces querer se mejor persona….”

Vamos camino a la torre de Radiopolis, dando saltitos para no pisar las grietas de la acera, José Miguel Moreno, Jose Bayeta, Elio Cubiles, Gervi Navío, y maldiciendo cine, sapos y culebras cuando alguien interrumpe su escritura, nuestro critico, César Bardés.







miércoles, 10 de julio de 2019

232 - Ultimátum a la Tierra 1951


“Klaatu barada nikto!”

En 1951 el mundo convulsionaba en un contexto histórico
con los Estados Unidos como epicentro. En plena guerra de Corea, con los primeros síntomas de la guerra fría, la carrera armamentística en la línea de salida y el Comunismo como máximo enemigo. Apenas cinco años después de Hiroshima y Nagasaki, las dos superpotencias se afanaban en construir más y más armas letales. El odioso Senador Joseph Raymond McCarthy empezaba su vergonzante caza de brujas contra la industria de Hollywood, hasta aquel momento, un oasis de talentos y mentes libres. La energía atómica era algo nuevo e inquietante en los 50.
En ese caldo de cultivo la Ciencia Ficción de Serie B paría películas panfletarias con alienígenas invasores y destructivos. Robert Wise consigue  que Ultimátum a la Tierra sea una película humanista, revistiendo a la Ciencia Ficción de honorabilidad, de respeto. La película capta exactamente qué tipo de sociedad había en los años 50, sentimos ese clima de paranoia y represión, pero con un mensaje conciliador, totalmente disonante. The Day the Earth Stood Still contiene un potente mensaje pacifista, de entendimiento; una crítica soterrada contra los ejércitos, contra el género humano, y sobre todo, contra sus dirigentes, sus gobiernos…

Robert Wise desarrolla un gran guión de Edmund H. North, para contar la llegada a nuestro planeta de Klaatu y Gort, un humanoide que viene a dar la ultima oportunidad a la tierra y una autómata capaz de destruir todo ante la menor agresión…
Ultimátum a la tierra se ha convertido en un test de Rorschach, contiene múltiples interpretaciones y visiones del mundo, todas reales, todas vigentes. Nuestros gobiernos actuales no distan mucho del retrato que nos plantea Wise, la humanidad tampoco, un clásico imprescindible de la ciencia ficción que ha influenciado todo el cine que ha venido después,.

Un referente en múltiples aspectos, desde el estilo sosegado y reflexivo de Wise a esa extraordinaria banda sonora de Bernard Herman, una partitura pionera, usando ese curioso y extravagante instrumento musical electrónico llamado Theremin, bautizado originalmente como “Eterofono” que ya será para siempre el sonido y la atmósfera de la Ciencia Ficción.

Un gran reparto con el desconocido Michael Rennie encarnando a Klaatu, una clara alegoría cristiana con este Sr. Carpenter que sufre las mismas penalidades que Jesucristo, con el cual comparte misión y enseñanzas. La  protagonista femenina es la gran Helen Benson, perfecta como esa mujer fuerte y decidida que cría a su hijo sola, y comprende la importancia del mensaje de Klaatu. El chico, Billy Gray es otro gran acierto de la película, con momentos de inocencia e intimidad grandiosos con el hombre del espacio; o ese profesor con aires de Einstein , interpretado por Sam Jaffe. Para la historia del cine queda la figura de Gort, el imponente robot con el poder de decidir sobre la vida y la muerte.

Una autentica obra maestra que nos obliga a reflexionar constantemente sobre  la humanidad, capaz de lo mejor y lo terrible…..al tiempo.

Esta noche hacemos señales lumínicas a Gort desde la Torre de Radiopolis, Jose Miguel Moreno, Raúl Gallego, Zacarías Cotán, Elio Cubiles y Gervi Navio.

Gervasio Navío Flores




sábado, 29 de junio de 2019

231 - Fedora 1978

La amarga melodía de Miklós Rózsa se adivina tras la puerta de una villa a la que sólo se puede llegar en barca desde la isla de Corfú. El fantasma de una actriz que reinó en el Hollywood de los grandes fastos, se negó a envejecer, los ojos sin rostro de Franju, la máscara de Greta Garbo, una Ana Karenina desdoblada en madre e hija.  Ambas se necesitan y se destruyen. A veces la naftalina no ahuyenta a las polillas. El séquito de la Condesa toma el sol mediterráneo, una lúgubre presencia en silla de ruedas y bastón regaña a una mujer con gafas oscuras, pamela y expresión desabrida.
Mortuorio comienzo y cierre en un funeral, controlado por la señora de negro, y un productor en busca de la actriz que le encandiló en una playa de California mucho tiempo atrás.
Tras dirigir Primera Plana, mordaz sátira sobre la prensa y sus trapos sucios, Wilder vuelve a apoyarse en el guión de su colaborador I A L Diamond y en el relato original de Tom Tryon, cuyo escrito más conocido fue El otro, llevado a la pantalla por Robert Mulligan.
Un magnífico William Holden, personaje de vuelta de todo, menos del recuerdo, portavoz de Wilder y conectado al  guionista de Sunset Boulevard, su contención y saber estar aportan equilibrio a una  densa y sórdida historia.
Mitos y tópicos de Hollywood, el envejecimiento, las cirugías, el tratamiento de un doctor al que la diva, devoradora de almas, desprecia y recluye, lo siente responsable de su drama. Todos se utilizan, secuestradores de sí mismos.  La mentira del glamour da paso al cinema verité, los intelectuales barbudos que un cínico Dutch menciona no podrán nunca huir de las mitologías. Han cambiado los vientos, y los prototipos de un tiempo pasado se reúnen en el velatorio de una
muerta maquillada. Curiosos y admiradores hacemos cola para contemplar durante unos instantes la lividez, la blancura de unas manos entrelazadas que en vida ocultaban la juventud con unos guantes blancos.

Raúl Gallego

Esta noche nos acercamos a la bella Fedora para tapar su desnudez con nenúfares...

José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Elio Cubiles y Zacarías Cotán.

DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA




jueves, 20 de junio de 2019

230 - Barrios Bajos 1937

























Tu destino, sabor tiene de mal vino.
Tus deslices, cuan son de meretrices....

Pedro Puche se sacó de la chistera en 1937, en plena guerra civil, esta poco conocida joya rodada en los estudios cinematográficos de Barcelona, controlados entonces
por los sindicatos anarquistas de la CNT-FAI.
Cine libertario en el Barrio Chino, el muelle y el burdel. Esos aires de libertad expresiva dejarán de sonar en la España inmediatamente posterior. Puche centra la narración en gentes que pululan por calles de herrumbre, tabernas tristes, cantineros con paño al hombro, y sonidos de tangos traídos en un barco, el desencanto flota en una copa de aguardiente.
El Valencia, un estibador de corazón noble y cabeza dura,  altruista, agradecido con los que le han ayudado, protege al abogado que abre la película con un crimen pasional filmado a la manera del mejor Fritz Lang. Melodrama con pizcas de cine negro , la oveja descarriada frente a la casta doncella, una Jean Harlow morena, virginal, acechada por las alcahuetas al servicio de un chulo. A lo largo del metraje temas controvertidos para la época, un tipo consume cocaína, jóvenes son captadas en el mercado de la prostitución. En una escena, el adinerado borracho entra en la habitación de la chica que trabaja para él, le ordena que se desnude, la trata como a una esclava y ella huye del lugar.
Reminiscencias del cine de René Clair, Julien Duvivier o Jean Vigo. Los macarras de medio pelo comparten barra con críos que beben alcohol, con puteros huidizos y cantantes acabados. Los personajes de la alta sociedad utilizan a la gente del pueblo en función de sus intereses. No hay serenidad en los rostros. La violencia en cada frase, en cada puñetazo, todo puede derrumbarse en cualquier momento.


Raúl Gallego

Esta noche nos empapamos de la tétrica bohemia de Casa Paco...

José Miguel Moreno, Raúl Gallego y Zacarías Cotán.






domingo, 16 de junio de 2019

229 - El Luchador 2008

En The Wrestler, Aronofsky se ha entregado a la historia, ha depurado su estilo, muchas veces artificioso, y lo ha dejado en el hueso, en la esencia, su mejor película sin duda alguna. Un Relato extraordinario, no solo del fracaso o de la derrota, o del éxito perdido; nos enseña el dolor y la miseria que hay detrás de la fama y la gloria. El fracaso de un hombre como Padre, como Esposo, como Amigo…..y sobre todas las cosas The Wrestler es una profunda reflexión sobre la Soledad, la verdadera pandemia de nuestros días…Randy lo ha entregado todo por su única pasión, por su profesión, por ese instante en la cima, por los focos y el griterío ensordecedor de los fans….El Luchador es un documental de la derrota que en 2008 devolvió a Micky Rourke a lo mas alto.

La película duele tanto por la verdad y la tristeza que desprenden la interpretación de Micky. El estudio quería a Nicolas Cage, pero Aronofsky tenía claro quién era Randy The Ram Robinson. No podía ser otro que Micky Rourke. Con este actor la historia se vuelve el epítome y la expiación de su propia vida, de su propia caída…..sus excesos y desequilibrios casi lo dejan en la cuneta. En los ochenta fue una estrella mundial, lo tenía todo y todo lo perdió, casi fuera de la industria, acabó mendigando papeles de tercera fila,  El Luchador es su absoluta redención.

La historia se apoya en otra gran interpretación, Marisa Tomei, ella es Cassidy, una striper en el declive de su carrera, el tiempo la acecha y su foco también empieza a apagarse, las escenas, compartiendo con Randy una cerveza y la nostalgia por los viejos tiempos, son un oasis en medio del desierto de sus vidas.

Randy intentó olvidarse de su hija, de su pequeña, y ahora que su cuerpo grita, un cuerpo castigado y podrido, ahora, intenta ajustar cuentas con la vida, y el primer paso es visitar a esa niña que le sonríe desde la vieja foto de la nevera. Toca pedirle perdón, esa niña es ya una mujer, una mujer dolida, resentida, una mujer que no puede soportar otra decepción, genial  Evan Rachel Wood, como Stephanie.

El pulso narrativo de Aronofsky es soberbio, mezcla planos contemplativos, con momentos practicamente documentales, donde la cámara sigue inquiete la rutina diaria de este gigante torpe y ridículo, que no es capaz de sobrevivir fuera del ring. Mérito de un enorme guión de Robert D. Siegel y la exquisita fotografía de Maryse Alberti.

Mientras la banda sonora escupe rock ochentero a toda potencia y la melodía de Clint Mansell destila soledad, la película se mueve por el sacrificio cristiano, la verdad insoportable de los Idolos caídos, el submundo del Wrestling americano, lleno de miseria y camaradería a partes iguales, el único  mundo en el que Randy encaja.

Con las mallas ajustadas y el sudor perlando nuestros cuerpos embotados de esteroides y cine, representamos nuestra embestida final…José Miguel Moreno, Gervi Navío y Raúl Gallego.

Gervi Navío.
















"El único sitio en que me hacen daño es ahí fuera".

Tiene mérito levantarse cada mañana y seguir en la brecha, sobre todo cuando uno comprueba como las facultades van mermando. El luchador ya no tiene treinta años, cada vez jadea más, cada vez más siente el peso del tiempo y, sin embargo no puede dejar el gimnasio, los vestuarios, las voces, los silbidos, el cuadrilátero.donde dos tipos extravagantes, musculosos, se restriegan, se tiran al suelo, se empujan, y comparten sudor en una pantomima con golpes pactados y embestidas finales.
Ram, el carnero Randy, aguantaba bien el tirón hace años, fue el mejor, y los aficionados y compañeros le respetan. Se retira de un manotazo su pelo rubio de fregona, otro salto, otro golpe, hasta que el daño concentrado de tanto esteroide y tanto exceso termine por tumbarlo un día, un infarto casi mortal y un médico que avisa, la vida no da dos oportunidades.
Autodestrucción y sociopatía de un personaje que intenta buscar una salida, embestir al supervisor que lo humilla en el supermercado, a las clientes que piden  un cuarto de de jamón york, al tipo que dice reconocerlo ..."¿eh? ´tu eres Randy , el carnero!!".  La cuchilla entra en la carne y ya no duele, mientras el cuerpo aguante, la única escapatoria es la lucha.
Tras el impás, la reflexión, el intento de rehabilitarse, la búsqueda de una hija olvidada en el camino, la vuelta al club nocturno y el encuentro con una mujer que lo mira con otros ojos, ella tiene algo diferente, y Randy no quiere ser otro cliente. Sabe que es un despojo humano y busca la calma, el bisturí de la miseria le ha provocado una cicatriz en el centro del pecho, ese torso que dominaba en los antros de la lucha libre ahora conoce el miedo. Cuando el mundo parece llevar otro ritmo diferente, sólo queda lanzarse desde el cordaje y aterrizar sobre el contrincante una vez más.

Raúl Gallego



viernes, 7 de junio de 2019

228 - Tierra y Libertad 1995

El conflicto armado, la ilusión de acabar con los fascismos y las utopías rotas. Una guerra vista a través de los ojos de un joven de Liverpool que quiere formar parte de las Brigadas Internacionales y, como George Orwell en Homenaje a Cataluña, terminará enrolándose en las milicias del POUM, Partido Obrero de Unificación Marxista, y renegando de las directrices estalinistas. El relato del escritor de Rebelión en la granja inspira el guion de Jim Allen y Ken Loach, que en 1995 dirigió uno de sus mejores logros.
Un viejo acaba de fallecer en una ciudad inglesa, la nieta rebusca entre sus cosas, un pañuelo rojo con tierra, una fotografía de una chica, lee las cartas que escribió desde España, a partir de ahí el flashback abierto por una reunión de reclutamiento en Liverpool.  Romanticismo, realismo, y recuerdos de una época, los rescoldos avivados de un tiempo y un lugar, uno de los episodios más dolorosos de la contienda, el Frente de Aragón y la Barcelona del 37, el proyecto de colectivización y una idea de lucha en común que fue todo menos eso, las milicias del POUM, de tendencias trotskistas, hombres y mujeres sin instrucción ni armas en buen estado, los anarquistas de la CNT, los comunistas a las órdenes de Stalin, y la división entre las diferentes facciones de la izquierda en el bando republicano.
Hay intensidad en la asamblea celebrada en la casa del terrateniente en el pueblo ocupado. Actores y figurantes hablan en diferentes idiomas y votan, comparten el espíritu de crear un mundo nuevo, terminan entendiéndose casi todos. Un agricultor levanta la voz y se queja, se ha llevado toda su vida hincando el espinazo, no es justo que ahora tenga que compartir sus parcelas con otras gentes, el eterno dilema del socialismo.
El oficial republicano ordena a los milicianos que entreguen las armas, algunos se quejan heridos a campo abierto, otros vociferan. En el clímax del disparo a la combatiente del pañuelo rojo, la cara del alto mando lo dice todo, la mirada de espanto ante la barbaridad que presencia.  Loach sabe captar la humanidad y la esencia de los personajes, la espontaneidad del momento y la emoción de los sucesos narrados hacen de Tierra y Libertad una bella película.

Raúl Gallego

Alzamos la bandera revolucionaria esta noche en Radiopolis…

Gervi Navío, Elio Cubiles, Rodrigo Ruiz de Villegas y Raúl Gallego.

DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA




jueves, 30 de mayo de 2019

227 - Brigada 21 1951
























Esta noche visitamos una comisaría cualquiera en el Nueva York del 51, el maestro William Wyler disecciona la sociedad americana, los principios morales que rigen a los hombres y que, muchas veces, se convierten en su prisión.
Una joya, intensa y descarnada, Brigada 21. No es un Thriller, ni un policíaco al uso, ni llega a ser un Noir, ni una obra teatral ortodoxa, es un compendio de todos.
William Wyler fue un artesano en letras mayúsculas, aquí despliega toda su sapiencia para llevar a la gran pantalla una aclamada obra teatral, escrita por Sidney Kingsley, Detective Story, adaptada magistralmente por Phillip Yordan y el hermano de Wyler, Robert.  El resultado es una auténtica maravilla, con unos magníficos diálogos, y un elenco perfecto. El gigantesco Kirk Douglas, en plena forma, acompañado por Eleanor Parker, William Bendix, Lee Grant, Horace McMahon…
Wyler utiliza la obra como un terrario, los espectadores observamos como se mueven los seres que pueblan ese microcosmos, las interpelaciones entre estas personas, dentro y fuera de la ley, dentro y fuera de la moral repasan temas transcendentales de la condición humana: La posible reinserción del delincuente, las connotaciones de la conducta criminal, la conciliación familiar, el perdón, la comprensión…
Sin olvidar lo atrevido del planteamiento inicial, se habla del aborto, el sexo extra matrimonial, los métodos policiales, el sistema judicial, la moral y la ética que rigen nuestra conciencia….la sociedad americana, de los idílicos años 50, no queda muy bien parada, a pesar de ese final redentor. El personaje protagonista se convierte en un antihéroe, en una víctima de su propio fundamentalismo, de su cerrazón moral y existencial….un detective incapacitado para amar.

El realismo con el que Wyler nos cuenta la historia es fabuloso, totalmente  desmitificador, vemos una comisaría real, sucia, en desorden, los policías sudan sin parar, están cansados del trabajo de oficina, de la rutina, no hay glamour, ni épica, sólo personas, hombres y mujeres, regidos por un código moral…

Jim McLeod ama a su esposa Mary, pero ese férreo código que rige su vida, en el que las cosas son blanca o negras, sin matices, ese maldito principio existencial, no le permite ser feliz junto a la mujer que ama, lo convierte en un maltratador psicológico, en todo lo que odia, en el mal que juró combatir…en su propio padre.

Esta noche de finales de mayo, el calor es insoportable en el pequeño estudio de Radiopolis, subimos a la terraza para respirar; José Miguel Moreno, Raúl  Gallego, Gervi Navío y Elio Cubiles. Aún abotargados por el disparo de cine que nos ha dado William Wyler y, sobretodo, agradecidos a César Bardés, por haber propuesto esta Brigada 21, que nos insta a comprender en vez de juzgar.

Gervasio Navio Flores.




domingo, 26 de mayo de 2019

226 - El Gran Silencio 1968

La truculencia y la melancolía se citan en el western deformado por el objetivo de Sergio Corbucci. Silencio (Jean-Louis Trintignant) cabalga, su montura boquea, exhausta se abre paso entre la nieve, es el año de la gran ventisca. El hombre de negro maneja su Mauser con pericia, su trauma le persigue, la muerte es su única compañera, en sus ojos de plata la desolación da paso al odio, los disparos destrozan los pulgares de los cazarrecompensas, apuntar a las manos antes del tiro de gracia. El rojo de la sangre contra el blanco de las montañas nevadas de Utah.
Klaus Kinski es un sádico sibilino, prefiere entregar a los fugitivos ya muertos. Mercenario de siniestro atuendo, tocado con mascota y un pañuelo negro, el diablo asoma en el umbral de un mundo atroz y mata sin hacer preguntas . En todas las épocas hubo hombres y mujeres que se aprovecharon de la coyuntura y dieron rienda suelta a sus instintos más sádicos, uno de ellos es Tigrero.
La legalidad la representa un sheriff torpe con buenas intenciones. Según las malas lenguas, durante el rodaje Klaus Kinski le dijo a Frank Wolff que no le gustaba trabajar con judíos, ya que él era alemán, después, el actor de esquizofrénico gesto se justificó afirmando que quiso despertar el odio en el personaje del Sheriff.
Cuando se tiene el alma perdida una mujer morena puede aliviar las heridas, aunque sea una sola noche, al día siguiente el dolor hondo volverá , el pistolero mudo conoce su destino, su grito no se oye, el alarido de Munch resuena en sus entrañas y nos recuerda el martirio de todos los famélicos proscritos, de los desesperados que vagan por los campos. Mientras tanto, el usurero sigue amontonando billetes sucios.
Frente a los westerns clásicos de Ford, Hawks o Raoul Walsh, cineastas italianos como Leone, Sollima o Corbucci retrataron un viejo Oeste sin compasión ni apenas humanidad. El personaje de Jean Louis Trigtinant siempre espera que su rival saque su arma antes de liquidarlo, la ley de la propia defensa, Tigrero conoce su juego, el psicópata parece protegido por un halo maligno.  El fatalismo de un tremendo final queda grabado con letras de fuego en la historia del cine, los distribuidores en Estados Unidos lo vieron tan tenebroso y transgresor que prohibieron la proyección de la película.

Raúl Gallego

Esta noche ponemos rumbo al poblado de Snow Hill sin transportar cadáveres congelados... 

José Miguel Moreno, Gervi Navío y Raúl Gallego.

DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA




lunes, 20 de mayo de 2019

225 - Al Servicio de las Damas 1936

“La gente que recoge gatos extraviados dice que son las mejores mascotas”.

En la vida a cada uno le toca jugar su partida, los designios de la fortuna no acompañan últimamente a nuestro hombre Godfrey, un tipo tranquilo en horas muy bajas, de barba rala y porte distinguido. En tiempos de crisis cualquiera puede verse en el arroyo, en el vertedero, y de pronto, ¡Voilá!, dos hermanas vestidas de noche y purpurina llegan en un cochazo con chofer y le piden les acompañe a una absurda fiesta, un juego  sin pies ni cabeza de ricos aburridos. Siempre hay más mugre en la alta sociedad que en los mendigos que duermen entre cartones. Un vagabundo mesiánico con la cabeza erguida, un hombre perdido llamado el Duque, después se revelará que estudió en Harvard. Antes ya de entrar en esa casa entiende que  las dos hermanas no carburan muy bien, sin embargo hay un importante matiz, una de ellas tiene buen corazón y la otra calza una piel de serpiente más auténtica que la de su carísimo bolso.
Una sofisticada mirada crítica al sistema y a las diferencias sociales en la Gran Depresión, uno de los pobres contesta “Mike, no te preocupes, la prosperidad está a la vuelta de la esquina”, tras el Crack del 29 los políticos lidiaban con tiempos de carestía y desesperación utilizando lemas de ese tipo. Gregory La Cava se ríe de los poderosos, de abajo a arriba. Los cinéfilos aman las películas de La Cava, su comedia loca, su estilo basado en la elegancia y en la espontaneidad, su sátira, excelentes diálogos, su buen humor para presentarnos una familia de desquiciadas, comenzando por Irene, Carole Lombard genial, desorientada y carcajeante, la madre no dice ni una frase comprensible y Cornelia, la elegante y bella Gail Patrick, la hermana cínica y de aviesas intenciones. El cabeza de familia los reúne para hablar sobre los problemas económicos provocados por las frivolidades y gamberradas de las dos hijas, un genial Eugene Pallette, aún así su vis cómica no supera la del protegido Carlo, enorme el cómico de origen ruso Mischa Auer, ha sido recogido por la madre , a quien consuela tocando al piano una lúgubre tonada rusa siempre repetida, un gorrón bufonesco cuya imitación de gorila dando saltos por el salón está entre las más recordadas de la historia del celuloide.
Hay que conocer las prioridades en la vida, una chica de buena familia no debe tirarle los tejos al sirviente. Godfrey observa los comportamientos y después nos brinda sus trucos de ilusionista, actúa, y se inventa su particular cuento de hadas en la quinta Avenida de Nueva York.

Raúl Gallego

Esta noche no nos quitamos la mancha de carmín tras ser besados por Carole Lombard en Radiopolis…

José Miguel Moreno, Raúl Gallego y Zacarías Cotán.


Artículo sobre Al servicio de las damas, por César Bardés