La Gran Evasión

La Gran Evasión

lunes, 29 de junio de 2020

278 - El Consejero - Ridley Scott 2013

La majestuosidad de una pareja de guepardos cazando en el desierto de Arizona, una pareja contempla en la distancia, tomando cócteles, ropa de lujo, coche de lujo, joyas y criados. Superficialidad y vacío que ocultan el alma negra de estos cuerpos esculturales, que se alimentan de la carroña de nuestros días….Un culto al dinero y al poder, tenerlo todo y querer conseguir un poco mas…
El Consejero es un tratado sobre la Codicia y la Violencia, sobre la superficialidad, sobre correr riesgos, y afrontar las consecuencias...sobre las relaciones humanas...sobre la oscuridad que todos llevamos dentro. El haz y el envés de dos mundos interconectados, que no tienen sentido el uno sin el otro; para que existan clubes elitistas con una vida de excesos, lujos y depravación, es necesario que exista Ciudad Juárez y las Snuff Movies.  Un vertedero donde nuestra basura es el alimento de otros, donde la vida vale menos que las balas, donde los traficantes no tienen dilemas morales.

Un reparto de lujo para una historia tan simple como cruda, Michael Fassbender, Penelope Cruz, Javier Bardem, Cameron Diaz, Brad Pitt, Bruno Ganz, Rubén Blades….Un Consejero, que paradójicamente, se pasa toda la película pidiendo consejos; un abogado que se relaciona con traficantes e intermediarios y quiere dar un único golpe para asentar su vida de lujo y éxito definitivamente, junto a su amor, Laura.  Pagará un precio desorbitado para comprender que el amor no se pesa en diamantes, para aprender que el dolor no vale nada…
Todos tienen escenas y parlamentos memorables, exponen la crueldad sobre la que se cimienta este primer mundo en el que nos movemos, depredadores y presas.
El cazador no se cuestiona lo que es, existe y hace lo que le define, cazar.
McCarthy sólo suelta un par de retazos para conocer el pasado de los personajes en su fabuloso guión, Ridley Scott  pone en imágenes este mundo fronterizo donde la belleza y la crudeza se dan la mano, sustentado en la magistral fotografía de Dariusz Wolski.
Motos y coches exclusivos, trajes y clubes exquisitos, cocaína y cuentas bancarias secretas, chicas desaparecidas y camiones de aguas fecales….carreteras solitarias en los que el sonido viaja más lento que la muerte.
La película parece solo la excusa para que los personajes reciten los grandiosos diálogos de Cormac McCarthy:

Jefe del Cartel: “...el mundo en el que intenta usted enmendar sus errores no es el mundo en el que fueron cometidos. Está en una encrucijada y piensa qué camino debe elegir. Pero no hay nada que elegir. Aquí no existe más que la aceptación. La elección se hizo tiempo atrás.
Preparar un espacio en nuestra vidas para las tragedias que han de venir es un ahorro que poca gente está dispuesta a hacer.
La Encrucijada es comprender que la vida no da marcha atrás. La extinción de toda realidad es un concepto que ninguna renuncia es capaz de abarcar.”

Una película difícil, la amas o la odias, una premisa para sumergirte en el mundo asolado y desolador de Cormac McCarthy. El Consejero te obliga a reflexionar sobre la amistad, el amor, la codicia, la posesión, el dolor, la muerte….un mundo en el que los transeúntes miran horrorizados como una hombre  es degollado por un tornillo sin fin, la sangre salpica nuestras conciencias, pero no nos acercamos….observamos a una prudente distancia. Ese es el mundo de hoy.

Esta calurosa noche viajamos en el camión de las aguas fecales del cine, directos al cable que cercenará nuestros pecados….
José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Zacarías Cotán, Gervi Navío y Salvador Limón.

Gervasio Navío Flores.


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La codicia puede conducir a un hombre incauto a traspasar a línea, la ambición del impecable abogado (Michael Fassbender) y el deseo de hacer dichosa a su prometida (Penélope Cruz). Cruzar el charco en busca de un diamante para la mujer amada, tan fácil como entrar en un mundo del que no hay vuelta atrás, el narcotráfico y los cárteles de Ciudad Juárez.
Aforismos y dobles sentidos en un colorido thriller que gustó a los lectores de Cormac McCarthy y fue tildado de pretencioso y superficial por muchos. Tras completas varios proyectos desangelados ("Red de mentiras", "El Reino de los cielos", "Robin Hood", "Prometheus"...) Ridley Scott tira del inquietante y desesperado mundo de Cormac para narrar la caída en picado a los abismos de su protagonista.
La liebre corre por su vida para no ser alcanzada por el felino, el instinto carnívoro de una fatal rubia (Cameron Díaz), peligrosa como un cable de acero tensado de lado a lado de la carretera, resbaladiza e impredecible como un siluro deslizándose sobre la luna delantera de un deportivo.
Al abogado le avisan desde el primer momento, el comerciante de diamantes (Bruno Ganz), el excéntrico socio Reiner (un Javier Bardem a sus anchas en un personaje pasado de rosca), incluso el intermediario con aspecto de cowboy que ya ha visto demasiado (Brad Pitt) le advierte de que aún está a tiempo de bajarse del tren en marcha.
Quizá el momento más residual del film sea la llamada telefónica al final, en que uno de los jefes del Cártel (Rubén Blades) diserta con el desesperado protagonista sobre lo inevitable de su situación , y no se le ocurre otra cosa que citar al poeta Antonio Machado y sus dos versos más conocidos.

Raúl Gallego


domingo, 21 de junio de 2020

277 - La Última Película- Bogdanovich 1971

Tiene mérito captar el espíritu y el sentir de una época, los años 50, y de un lugar, un pueblo perdido de Texas. Trasladar la idiosincracia de una comunidad, el despertar sexual de unos adolescentes, el tono amargo, la insatisfacción y el desengaño de los adultos.
Bogdanovich consigue emocionar desde el distanciamiento en este drama coral. Muchos personajes y mucho amor al cine, así lo refleja con naturalidad y nostalgia, con un estilo pausado, deudor de los westerns de John Ford y Howard Hawks.  The last Picture Show, la última sesión del cine Royal, en la pantalla los caballos y las reses inundan el universo, ahí fuera sigue soplando el viento, ante las casas destartaladas y en los caminos de polvo los cowboys conducen camionetas, juegan al billar en el bar y suena el country del viejo Hank Williams.
El paso del tiempo ensucia las amistades y descubre las cartas marcadas, las de un chaval roto que acelera en su huída a no sabe dónde, sin palabras, porque ya ni hacen falta, a una mujer madura que hará menos insoportable la pérdida de la única persona que sonreía de verdad, que llevaba gorra, y buscaba con la mirada a su amigo.
Las urgencias de la adolescencia, el despertar del sexo y el choque generacional. Tras la muerte del dueño del bar todo cambiará. Sam el león, el personaje más romántico, el eje vertebrador y elemento de cohesión de la trama, con la secuencia más memorable quizá del metraje. Una pintura hecha cine, las aguas del pantano fluyen como recuerdos de juventud, dos amantes desnudos se bañaban cobijados por la noche, una historia de amor en el fondo del alma, como tantas otras, como la de Ethan y la esposa de su hermano en Centauros del Desierto.
Sonny  y Duane tomarán consciencia de que allí queda poco que hacer, atrás queda una muchacha bella y manipuladora, tan desubicada como ellos, sujetos a sus circunstancias, a su posición, a las alegrías y a los sinsabores, como todos nosotros en definitiva.

Raúl Gallego

Esta noche barremos las calles del pueblo con la gorra de lado...

José Miguel Moreno, Zacarías Cotán, Salvador Limón y Raúl Gallego


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Claro tenía Ford, con esa maravilla que partió el cine en dos, que el final, y el principio, de “El Hombre que mató a Liberty Valance” auspiciaba los nuevos tiempos, llenos de anodina barbarie. En ella un hombre negro fuerte y bueno, ya canoso y de pocas palabras, le hacía luto en su despedida, antes que el otrora inquebrantable Wayne, desapareciese por completo del recuerdo. Ni siquiera cuando la visita de su amigo, a quien dio vida y su amada, que le fue usurpada por una débil moralidad de progreso, acariciasen la ruda tabla de su ataúd clavado a golpe de rutina y hastío.
 O lo que es lo mismo, mentira, un negro bueno, una esposa fiel y un amigo con memoria. Y todo este espécimen cae de plano a la hora de ver la historia de Bogdanovich. Porque esa sensación del biógrafo fordiano acosa y templa todo su cine desde Luna de Papel hasta el gran Buster. Un ambiente apagado, tenso, que destripa el argumento , nunca puesto en claro del todo, para que se deshaga en las manos del espectador, que las halla limpias con gotas de agua clara. Ahora, dirá el americano, empieza todo, deja vacío un mundo acostumbrado, como en el ahora del tuteo indebido, a tener razón y respuesta, a saberlo todo, a confiar en todo aquello que se ve obvio e incontestable, ¡qué imbeciles!. Solo falto de alguien que se desprecie tanto a sí mismo como para no ser imprescindible en su duda, en su callar y en su vida, todo tan necesario. El autor no explica nada, no hace falta.
Salí como un conejito saltarín y cabalgando, alegre, con una sola apetencia de mundo y es que por favor no me explicasen nada.
Y lo disfruto. Y todo eso es su cine.

José Miguel Moreno


martes, 16 de junio de 2020

276 - Un Profeta - Audiard 2009

Ser audaz a golpes de cobardía, cuando no queda otra opción que meterte una cuchilla oxidada en la boca, aunque te cortes la lengua y un hilo de sangre asome. Es preciso actuar, la sangre llama a la sangre, aunque no puedas mirar lo que acabas de hacer, y convivas de por vida con el fantasma de tu primer muerto. La barbarie suele encontrar los recipientes más apropiados en su ejercicio, y el capo corso Luciani  confía en su intuición, es un perro viejo.
Transigente como un buen maquiavelo del crimen. El chico entro en prisión sin contactos ni dinero, carne de cañón que debe espabilar, no olvidar nunca de donde procede, de la basura, del barro, no olvidar quien es, el árabe, el profeta, Malik El Djebena (espléndido Tahar Rahim). El joven conoce el tiempo de su condena, seis años, no va a alargarlos, debe ser paciente, aún no forma parte de ningún clan.
Títere y protegido del corso (un convincente Niels Arestrup), va descifrando las leyes internas del centro penitenciario. Un calabozo oscuro, un agujero maloliente, una celda dentro de otra, puede ser la salvación, los muros contienen el peligro en tiempos de vendetta. Sólo hay que actuar, esperar, sobrevivir, y la media sonrisa asomará tras la revelación.
Muy buen escrita por Jacques Audiard y Thomas Bidegain sobre una idea: deAbdel Raouf Dafri,  bien llevada a la pantalla, a veces con una cámara al hombro para transmitir
el nervio necesario, sin caer en el subrayado.  Audiard transciende el genero, su pulso narrativo e intensidad nos mantienen en vilo en la carrera hacia el poder de un paria con más luces de las que sugiere en una primera impresión.

Raúl Gallego

Esta noche medramos entre barbudos y corsos para salvar el pellejo...

José Miguel Moreno, Zacarías Cotán, Gervi Navío, Salvador Limón y Raúl Gallego.






Da miedo. Al pobre lo inculpan, no hay escapatoria, en un asesinato convenido para saldar cuentas y eliminar posibles testigos incómodos. Luego va, y baila y lo ve siempre y hasta lo quema, o arde, pero ya está todo dentro y se acuerda. Aparecerá largamente, como un amigo no invitado, que sin embargo acompaña, para quedarse.
 El patio es grande, y la playa blanca de aguas claras es preferible al gasto; se respira un ambiente que tiene que ver con lavida y nos deja un momento, solo, con la curiosidad de que podría haber pasado; en silencio, con una tranquilidad pasmosa. Pero luego vuelve al mundo, sin pestañear, y sin dolor ninguno, para que no se note, en régimen semipresencial y todo eso. Tiene los ademanes, y las palabras, y el encuadre discreto, aguantando la pose desinhibida suficiente, para agregar su tiempo, que es de muerte y escarnio. Sin un átomo de vida, que cree y denuncia, rota por otros, el muy hijodeputa.
Descansa y muere, en su sillita de madera y balanceo lento, benévolo, como un tal y un cuál, o un nosotros,  cualquiera que no mira a su espejo.

José Miguel Moreno






martes, 9 de junio de 2020

275 - El hombre que pudo reinar - Huston 1975

Hay un tiempo distinto en esta película; también hay otro tempo.
 El último es el del cine, la forma, la estructura misma que contempla y es narrativa al tiempo, con los tintes propios del género de viajes, luchas, asaltos al poder de los rufianes al uso. Los que siempre han mandado. Y luego viene el primero, el tiempo del espectador sagrado y libre, con las apreturas y diferencias de nuestro antojo. En ellas van apareciendo en escena ilusiones y miedos, fortuna de gobernantes y amores imposibles hechos de mármol. Todo un vagar por vidas de ilusión y desánimo, que nos aupó a los quehaceres que alumbran las nuestras, y también al miedo de ser otros con los que habíamos soñado. Un juego de espejos dulce y amargo con el espacio suficiente para no ser vencido.
 Y luego viene el autor, el artista, porque esta peli viene para quedarse y no sólo permanecer fresca, sino ser siempre como una cantinela, sin aprendizaje, vivir sólo, ni siquiera contemplar, viendo el espasmo del diablo que vence el ánimo de no atender el envite, tan servil como inocuo, del cantautor de salmos.


José Miguel Moreno


Esta noche vamos a viajar con dos truhanes que se convirtieron en Reyes, con el aliento literario de Rudyard Kipling y el talento cinematográfico de John Huston.
“Hermano de un príncipe y amigo de un mendigo con tal de que sea digno”
El Hombre que pudo Reinar, John Huston,1975. Intentaremos ser dignos.

Magistral obra de madurez de Huston, épica y aventura al servicio del hombre, humor y melancolía para el retrato crepuscular de dos viejos amigos huyendo hacia su destino. Peachy y Danny, Michael Caine y Sean Connery.
Mirada clásica a un mundo en retirada, las nuevas generaciones de cineastas que venían, iban a narrar de distinta forma y con héroes distintos éstas aventuras, Spielberg o Lucas, por ejemplo. Este hecho incide mas si cabe en el tono crepuscular de El Hombre que pudo Reinar, John Huston filma una de sus obras maestras, una historia en la que se desenvuelve de maravilla: dos amigos, dos perdedores, dos vividores, dos antihéroes, dos aventureros en el final de sus correrías....un pacto de amistad, de fraternidad...un acuerdo que las debilidades humanas ponen en jaque.
Adaptar a Kipling era un viejo anhelo de Huston, desde los cuarenta había intentado llevarlo a la gran pantalla, pero la espera mereció la pena, porque Peachy Carnehan y Danny Dravot, no pueden ser otros que Michael Caine y Sean Connery, el joven Kipling lo interpreta un solvente Christopher Plummer.
Un relato magnifico del Nobel Inglés que plasma la complejidad e inmensidad de la India, el imperialismo británico, la condición humana, la religión y la mitología...todo ello de la mano de seres reales, dos veteranos sargentos ingleses, dos truhanes, dos sinvergüenzas que sobreviven en la Colonia británica y que El Progreso los está acorralando.
Ya no tienen sitio en la India, tampoco pertenecen ya a la vieja Inglaterra, su destino es cruzar los límites del conocimiento, atravesar lo que parece imposible y llegar a mundos ignotos, volver a conquistar lo inconquistable....

El periplo de esta maravillosa pareja expone las relaciones humanas de una manera palmaria, la ambición desmedida, la fraternidad, el endiosamiento, creerse y convertirse en Reyes acarrea un peso enorme, ser un Dios con deseos humanos no es compatible.....Firman un contrato renunciando a lo único que le da sentido a la vida, el licor y las mujeres, para el siglo XIX, quizás también en nuestros días...
Alejandro el Magno, el signo del compás y la plomada, con el ojo que todo lo ve, una flecha que se clava en el cuerpo y del cual no brota sangre, un beso de miedo que rasga la mejilla y desvela la verdad...un país aislado en el tiempo y la historia antigua, la invasión de la civilización moderna, el saqueo de la moralidad y la fe...menos mal que tenemos a Billy Fish protegiendo nuestro flanco....

Esta ardiente noche Imbra castiga nuestra osadía, miramos desde el desfiladero del Cine como se derrumba el puente de cuerda, con Danny arrepentido de haberse creído un Dios....José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío, Zacarias Cotán y Salvador Limón.

Gervasio  Navío.





 
 

domingo, 31 de mayo de 2020

274 - Canino - Lanthimos 2009

En el cuarto de baño los hermanos escuchan la cinta en el magnetófono,  hay nuevas palabras para aprender en la lección matutina, cada una con un referente inventado. El mar es una butaca de cuero, la carabina un precioso pájaro blanco. Significados tan arbitrarios como los que una comunidad acuerda para construir un determinado lenguaje.
Tras la verja habita una familia aparentemente normal, eso sí, los chicos salen poco. Siguen las directrices del jefe de la manada, el padre, y de la madre cómplice.  Todos unidos, a cuatro patas ladran como perros defendiendo su propiedad. El adiestrador sabe que el perro es maleable como la arcilla. La educación, herramienta para moldear la realidad. Grotescas situaciones condicionadas por la inaudita estrategia de los padres provocan hilaridad y estupor en el espectador.
Lo hijos no tienen nombre, son la mayor, la menor y el hermano. El tabú del incesto no existe, cualquier cosa antes que salir al exterior.
Un tipo que se dedica a pescar doradas con un arpón en la piscina no puede andar muy lúcido. La mayor siente que el canino superior ya se mueve. La necesidad humana de romper la baraja, de ir más allá del jardín.
En su excéntrica y decadente parábola acerca de una sociedad automatizada, Lanthimos desarrolla con estilo aséptico su particular hipérbole en torno a a la falta de libertad y las normas impuestas por un poder caótico. La desagradable desmesura de las imágenes se asienta sobre un frío naturalismo. La intensa luz diurna y un ritmo pausado aumentan la violencia y el desconcierto.

Raú Gallego

Esta noche nos reunimos en el salón para escuchar al Abuelo Sinatra....

Gervi Navío, Zacarías Cotán, Salvador Limón y Raúl Gallego.




martes, 26 de mayo de 2020

273 - Serenata Nostálgica - George Stevens 1941

Un melodrama de altura, con toques de comedia de sobremesa y de nostalgia. George Stevens, sutil cineasta de lo cotidiano, nos trae una obra deudora de su época. Una pareja mágica. la de Cary Grant e Irene Dunne. nos acercan un romance que comienza en una tienda de discos, nos recuerdan una noche de bodas en un vagón en marcha, o un rincón de Japón donde un desastre natural rompe todos los planes.
Irene Dunne, con su encantador estilo y un Cary Grant enorme, se conocían bien y saben dar vida al costumbrista relato de Stevens. Cary Grant, divertido como siempre, añade un toque dramático, el despreocupado reportero conocerá la amargura tras el aborto de su esposa, una mujer que no concibe la vida en pareja sin hijos. Ese matiz dramático lo desarrollará el actor británico después en Murmullos en la ciudad (Joseph L. Mankiewicz).
Posee grandes aciertos el film, el estilo lacónico y sereno de Stevens se cimenta en un montaje que va narrando a través de diversos flashbacks retazos de la vida de ese matrimonio, a medida que ella escucha melodías del pasado en la gramola. La secuencia en el compartimento del tren, a través de las puertas entreabiertas del vagón intuimos el deseo consumado en 113 millas de trayecto, después un abrazo de despedida bajo la nevisca nocturna. No les hace falta hablar, procedente del cine silente, Stevens respeta los sentimientos de ambos en su silencio y sus miradas. Otro momento de espléndida factura, la elipsis tras la muerte de la niña adoptada, en lugar de alargar su enfermedad para que el respetable gaste pañuelos , Stevens aligera la trama con una carta dirigida a la directora del orfanato. Por cierto, un trascendente personaje el de Beulah Bondi, parece manejar los hilos y guardar los designios del destino. Una suerte de Señorita Rottenmeier, sin Heidi y con buen corazón. La señora Bondi también formó parte del reparto de Sinfonía de la vida (Sam Wood) otro film de la época con nombre musical, periódico local y toque melancólico.

Raúl Gallego

Esta noche ponemos un disco en el gramófono, recordando alegrías y sinsabores...

José Miguel Moreno, Gervi Navío, Zacarías Cotan y Raúl Gallego.

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Esta película entra poco a poco como un cristal incandescente en mantequilla, buscando hallar el hueso que la descubra. Grant,el más grande, un títere confuso que ama y es engañado, quiere, se desboca en playas húmedas de horchata calentita y albornoces, acariciando a la mujer y su sombra, la Bella Ninfa de vello púbico oscuro, mientras desgrana galletitas de niebla.
  Irene Dunne, la mujer perfecta, rebosante de fragilidad y pureza, es la mujer dorada del tiempo del beso. Pulcra y rota, como la flor destrozada por un viento callado. Sus ademanes son de madre protectora y sus querencias la de mujer-natura que atiende a sus certezas. En ella no hay dudas y por ello un miedo tremendo a vivir la vida.
    ¡ Pero cuánta belleza! El pobre Grant canta estupefacto las órdenes míticas de la hembra de escuela y sigue con nosotros el anhelo imposible de hacerla feliz; mientras acepta en su deambular, casero y acompañado, las normas rituales de un ángel que bendice nuestra alma. Cuanta manipulación, e injusticia, dulce y premeditada, para que yerga serena y ansiada una dulce y mortal Serenata.


José Miguel Moreno


jueves, 14 de mayo de 2020

272 - El largo viernes santo - Mackenzie 1980

Suspense, bombas y whisky irlandés para un viernes santo que realmente se le hará largo a Harold Shand, el jefe de la banda que corta el bacalao en el submundo criminal londinense. Un conflicto inesperado con un enemigo desconocido, Harold irá dando palos de ciego ante los ataques que va recibiendo,  hay bajas entre los suyos en el momento más inoportuno. Acaba de llegar un viejo conocido de la mafia norteamericana con quien pretende cerrar un lucrativo negocio en la zona de los muelles del Támesis. No contarán con la irrupción de la gente del IRA, la sangre va a correr y lo que Harold no entiende es que esos tipos son algo mas que otra banda de maleantes.
El escocés John Mackenzie (Cónsul Honorario, El cuarto protocolo) contó con la portentosa interpretación del recio Bob Hoskins, que asimila el personaje del afable gangster que gobierna en la escena criminal de Londres y quiere ascender y aprovecharse de los nuevos tiempos, el Mercado Libre, son los inicios de la década de los ochenta con el gobierno de Margaret Thatcher recién constituido.
Así Harold se cree el rey del mambo ,asistimos a su ascenso y caída en cuestión de horas. Fanfarrón, seguro de sí mismo, de sus métodos, cuando sabe con quien se enfrenta, infravalora a los idealistas del IRA, ya le avisa el delator Jeff (Derek Thompson), su hombre de confianza, en una de las escenas claves del film: "Podrás matar a diez, a veinte, pero se multiplicarán como un ejército de hormigas".
Localizaciones excelentes, otro momento genuino , Bob Hoskins dirigiéndose a su comitiva de matones, mafiosos, policías y concejal corrupto, en su yate con el Puente de Londres al fondo, su busto napoleónico pronuncia un ambicioso discurso. El vigoroso e impulsivo capo conoce su remanso de calma, su oasis, es Victoria (Helen Mirren), su amante, el glamour entre tanto personaje siniestro.
Espléndido thriller, iniciado en Belfast, impulsado por la música de sintetizadores de Francis Monkman, con una serie de asesinatos que luego serán explicados con las investigaciones del protagonista. Nos regala un final de los más intensos. El primer plano de Bob Hoskins atrapado en un coche con sus verdugos. Su reino ha terminado, los músculos de su rostro irán expresando en cuestión de segundos ira, consternación, estupor, y, finalmente, resignación.

Raúl Gallego

Esta noche discutimos colgados boca abajo en el matadero de La gran Evasión...

José Miguel Moreno, Gervi Navío, Zacarías Cotán, Salvador Limón y Raúl Gallego.


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lunes, 11 de mayo de 2020

271 - Kramer contra Kramer - Benton 1979

La tradición del melodrama con niño en el cine americano es larga, intensa y estirada. Incluso el propio Douglas Sirk, maestro del género, llegó a utilizar el elemento infantil como contrapunto de los sentimientos adultos. Robert Benton, guionista de fama ("Superman", "Bonnie and Clyde"...) y realizador de un filme noir desencantado y gris, "El gato conoce al asesino", ha sido alabado por su "Kramer versus Kramer" con más premios de los que una sociedad habitualmente competitiva como la norteamericana puede soportar. El caso es que esta película fue nominada para nueve Oscars, y como decía la copla, nadie sabe como ha sido.
La primera parte del filme establece claramente una tesis que después no se desarrolla:  en USA, o tienes un hijo y te mueres de hambre, o vives trabajando como un negro, pero no tengas hijos. La segunda mitad de la historia es un juicio, Kramer contra Kramer, y la tesis que comporta en su interior es muy simple: demostrar al espectador que los padres pueden ser tan buenas madres como las madres de verdad. En fin.
Benton recurre para ligar las dos partes de su historia, y los correspondientes elementos accesorios, la carpintería del filme, segín Hitchcock, a una serie de hábiles trucos no por manidos menos eficaces. A  saber: personajes positivos y personajes negativos -el padre y el niño en el primer apartado, y la madre y su abogado en el segundo-, esquematismo fácil y simplón que favorece la reacción lacrimógena del respetable. Sarta interminable de tópicos pseudosociológicos y pseudopsicológicos acerca de los problemas matrimoniales, separaciones, el "tengo que realizarme", "voy a ir al psicoanalista", etc...que cubren de tonos falos el conjunto del panfleto.
El uso de los colores opacos, fundamentalmente el gris en el tono de la fotografía, no está empero ausente de la visión que Benton tiene de sus personajes. Está claro que da facilidades para que se desate la sensiblería, pero una segunda lectura del filme nos mostraría sin duda el poco respeto y la escasa consideración que Benton siente hacia sus héroes. En el mismoi hecho de narrar una historia de tópicos y banalidades tan enormes como las que se recitan ,quizá encontramos la mirada ácida, crítica. sombría, que un ciudadano de a pie realiza sobre sus contertulios, también de a pie, que se empeñan en seguir siendo víctimas y siervos del sistema.
Lo que pasa es que el corte en fundido no le ha salido todo lo bien que esperaba Benton, o que los productores no le han permitido un excesivo distanciamiento sentimental. Si se observa con atención, por ejemplo, el personaje de la mujer, colegiremos que su trayectoria no solo es absurda, abandona su casa porque no se encuentra a gusto con su marido, se ausenta quince meses y, al cabo de este tiempo vuelve para llevarse al niño, y se gasta un dinero que no tiene en un juicio sangrante y sufriente, para, al final, sin que venga a cuento de nada, y habiendo ganado el juicio, le deje el hijo al marido.
Como pienso que Bento es mejor guionista, y más astuto e inteligente para diseñar personajes tan inconsistentes -a menos, claro está, que haya vendido su alma al diablo de las miltinacionales y de los oscars- estoy seguro que su intención es leer de través en una historia que, por ejemplo, sí desarrolla con coherencia un Zeffirelli, cuyo "Campeón" tiene muchos puntos de contacto con "Kramer...", como corresponde as un pastelero del color, blando y superficial, con propeles por eficacia,
El posible valor de "Kramer..." se encuentra con una exclusividad casi absoluta en el gris tonal y ambiental que Benton le otorga a la narración-descripción del filme, y la capacidad de síntesis - espléndidas secuencias entre Hoffman y su jefe, Hoffman y la secretaria, Hoffman y la vecina, Hoffman y el abogado- donde se aplica un estilete recio y firme a la dirección, al contrario de la acumulación de notas sensibleras en las relaciones Hoffman-niño, Hoffman-esposa y madre-niño, habitual por otra parte en la mayor parte del cine americano de todos los tiempos. Lo sobrante son plumas en el sombrero, como decía George Axelrod, u oposiciones al Oscar. Parece que va siendo ley de vida entre los cineastas americanos, a ashby le pasó lo mismo.

Zacarías Cotán

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Esta noche tenemos una crisis matrimonial, que siempre va precedida de una crisis existencial. Una realidad que desprende mucho dolor, con preguntas y decisiones muy duras; preguntarse si se es o no una buena madre, o un buen padre.
El abandono, el egoísmo, el desconcierto y sobre todo, vemos como se forja el vinculo entre un Padre y su  Hijo….. Kramer contra Kramer, Robert Benton, 1979. Un drama contenido y de una vigencia incuestionable.
Esta historia escrita y dirigida por Benton está basada en la novela de Avery Corman, que trata un tema muy candente en la sociedad americana de finales de los setenta, el Divorcio y la custodia de los hijos. La singularidad de la historia es invertir los roles, el abandonado es el hombre.
Meryl Streep y Dustin Hoffman forman una pareja portentosa, despliegan todo su talento bajo la dirección de Benton, que trata con suma delicadeza y contención temas de una trascendencia fundamental. La culpa por el abandono, el sacrificio para criar a un hijo, las consecuencias de una vida centrada en el trabajo y el éxito, las relaciones familiares, las esperanzas e ilusiones perdidas en un matrimonio vacío. Excepcional el trabajo de los actores dando vida a Joanna y Ted, con el chico, Billy interpretado por Justin Henry, de tan solo siete años, todo un hallazgo.
Benton consigue cargar de emoción esta historia, contada con elegancia y sensibilidad, sin llegar nunca a caer en la sensiblería ni en la manipulación.
A destacar la fotografía de Nestor Almendros, retrata ese Nueva York otoñal en el que la vida cotidiana fluye y se pasea con Vivaldi y Purcell de fondo.
Kramer vs Kramer fue todo un éxito, se llevó los cinco grandes en la entrega de los Oscar, en España fue también todo un acontecimiento, nuestra primera Ley de divorcio no llegaría hasta el 81 y la película fue todo un shock en nuestro país.
Convivimos con este Padre que nunca había ejercido como tal a jornada completa, asistimos a desayunos desastrosos y problemas laborales, hasta que poco a poco, Billy se convierte en todo su mundo. La aparición de la madre, después de reencontrarse consigo misma para reclamar la custodia, volverá a poner patas a arriba el mundo de Ted.
Un proceso judicial en el que los dos aprenderán a escuchar y conocerán el dolor y el sacrifico del otro para criar al hijo que tienen en común.
Como siempre veremos que la máxima expresión del Amor es la Renuncia.
Un drama, un matrimonio que se ha desmoronado y deja a tres seres abandonados, que tendrán que aprender desde cero a quererse, a reconocerse.…..a escucharse.

Esta noche compartimos una hermosa tarde de otoño en Central Park, mientras Billy recorre la distancia que separa a sus padres…José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Zacarías Cotán, Gervi Navío e Isabel Moncada, que nos regala la presencia de nuestro cinéfilo más joven, Hector.

Gervi Navío.


lunes, 4 de mayo de 2020

270 - Una Noche en la Ópera - Sam Wood 1935

Harpo, Chico y Groucho, vaya tres aliados se busca el cantante Riccardo para conseguir el éxito en el mundo de la Ópera y cantar junto a su amada soprano. El contrato más disparatado de la historia, el camarote más concurrido, y un argumento que aunque tiene un hilo conductor más definido que en las películas anteriores con la Paramount, seguirá siendo el pretexto para que los tres cómicos saquen a relucir su catálogo de chistes, pantomimas y delirios. Groucho, o el personaje de su personaje, Otis B. Driftwood, un hombre de negocios decidido a llevarse su ración, quiere sacar tajada de los millones de la señora Claypool, que no podía ser otra que Margaret Dumont, la quinta hermana Marx. En la secuencia inicial en el restaurante Groucho la agasaja con frases antológicas, al plantar a la adinerada mujerona se le ocurre decirle:

“Estaba con esa mujer porque me recuerda a usted... sus ojos, su cara, su risa... todo me recuerda a usted... escepto usted”.
 Parece que la señora no se lo toma muy a mal, le va la marcha.

 Una noche en la Ópera fue la película más taquillera del trío, que ya no contaron con Zeppo, su última aparición fue en la también genial Sopa de Ganso. Ficharon por la MGM, el audaz productor Irving Thalberg confiaba plenamente en el talento de estos tres locos, se llamó a un director con experiencia y saber hacer como Sam Wood para encauzar sus anárquicos modales, y para el guión Thalberg contó con los reputados George S. Kaurman y Morrie Rysking, más Buster Keaton que se encargó de pulirlo y añadir alguna ocurrencia.
En el viaje en barco desde Milán a New York tendrá lugar la enorme escena del camarote, y un magnífico punto de inflexión en el número musical de Chico al piano y Harpo en el arpa, la magia se hará cine otra vez al ver la risa en las caras de los críos, Chico regocija al personal con su particular estilo al piano, y entonces, la emoción, los acordes de ensueño del mudo de los rizos, a través de las cuerdas del instrumento de pronto el payaso cambia su expresión.
Los polizones de barba postiza rompen el libreto y ponen todo patas arriba, ahora ellos son los trovadores de Verdi, no les importa que el distinguido público les abuchee porque una vez más han conseguido lo más difícil, hacernos reír.

Raúl Gallego

Esta noche añadimos dos huevos duros a la comanda...mejor...en lugar de dos que sean tres, o cuatro...                

José Miguel Moreno, Gervi Navío, Zacarías Cotán y Raúl Gallego.


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Esta noche recibimos un soplo de aire fresco y anárquico en La Gran Evasión con los Hermanos Marx: Una Noche en la Opera, dirigida por Sam Wood en 1935.
Una obra maestra de la comedia, más necesaria y más viva que nunca.

Los Hermanos Marx habían terminado su etapa con la Paramount, con algún éxito pero no demasiado convencidos del paso siguiente. Sus experiencias con el celuloide habían sido dispares, prácticamente adaptaron sus obras de Vodevil a la gran pantalla, pero la formula parecía agotada.
Una partida de Bridge y un tal Irving Thalberg, cambiaron el sino de estos cómicos geniales. Thalberg era el niño prodigio de la Metro Golding Meyer, con apenas 30 años dirigía el estudio más grande y distinguido de Hollywood.
Con la simpleza de los genios tuvo una idea brillante, encauzar la locura de los Marx sobre una trama amorosa.
El Caos no se puede controlar, pero tal vez si se pueda dirigir…
Un proyecto sustentado en los reputados guionistas de Broadway, George S. Kaufman y Morrie Ryskind, con los que los Marx habían triunfado en los teatros americanos, y con toda la maquinaria del Estudio al servicio de estos tres genios locos, el resultado fue simplemente brillante, Una Noche en la Opera, el resto…..es historia.

Las escenas más grandes de la comedia clásica corresponden a esta union maravillosa entre Thalberg y los Marx, desgraciadamente el productor murió muy joven, en 1936, con solo 37 años, cuando ya estaba terminando Un día en las Carreras, pero no hay momento en el que no agradezcamos su genio y su talento.

Una noche en la opera mezcla el deseo y la representación, un par de chicos enamorados al que la autoridad y el poder humillan, son la excusa perfecta para que Chico, Harpo y Groucho hagan saltar todo por los aires.
Es Brillante que la acción sea en un lugar sagrado y elitista, La Opera, un espacio vedado para el pueblo llano, para los espectadores corrientes. Los que se agolpan en los teatros riendo a carcajadas y comiendo palomitas.
Los Hermanos Marx sacan todo el partido a esta premisa y llevan la comedia a otro nivel. Con números que no han perdido ni un ápice de frescura.
De hecho los habían pulido en una gira por los teatros de todo el país, otra gran idea de Thalberg, para trasladar esa espontaneidad e improvisación, de las tablas a las salas de Cine.
Para la memoria colectiva nos quedan escenas imperecederas: El dialogo de la Parte Contratante, El baile de las Camas, la Fiesta en la cubierta, el climax final con Harpo trepando por los decorados del Trovador de Verdi, y quizás la escena mas grande jamás rodada en comedia, El Camarote.
Una pieza maestra que se inicia, desarrolla y concluye por sí sola.
No hay mucho más que decir, sólo hay que dejarse llevar por la contagiosa locura de Chico, Harpo y Groucho, los hermanos Marx.

Gervasio Navío Flores




sábado, 25 de abril de 2020

269 - La Matanza de Texas - Tobe Hooper 1974

En 1974 Tobe Hooper sentó las bases del cine de terror moderno y lo colocó en primera línea, junto con otros films anteriores como La noche de los muertos vivientes de Romero. o  El exorcista, estrenada un año antes.
El director tejano prescinde del aspecto sobrenatural de éstas últimas y nos asesta con un mazo directo al cráneo. Lo grotesco y atávico de una región, el paroxismo llevado al límite. En lo más recóndito del estado de Texas el matarife sabe hacer su trabajo.
Hooper no especula, va al grano. Suspense hay poco, el espanto atenaza al espectador, que sabe lo que va a ocurrir desde los primeros flashes de muerte.
El nihilismo extremo tiene lugar en un ámbito rural. Un cuento de terror,  Hansel y Gretel metiéndose en la boca del lobo. Estos cinco jóvenes no pueden imaginar que espantoso destino les espera , especialmente a Sally, porque para su desgracia sobrevive, su particular viacrucis no se lo deseo a nadie.
La obra escrita por Hooper y Kim Henkel triunfó en los cines. La propaganda decía que los espectadores comenzarían a hablar de ella cuando cesaran los gritos.
Un armadillo en la carretera, la agonía de una res, cadáveres en descomposición, una gallina en una jaula.  Monumentos de lo horrendo, antesala de la masacre perpetrada. Un gancho en primer plano, los chillidos se confunden con gruñidos de cerdo. Cara de Cuero, embutido en un maloliente peto, bajo su máscara de piel muerta, enarbola su sierra mecánica al amanecer.

Raúl Gallego

Esta noche ponemos la mesa para cenar con el abuelo...

José Miguel Moreno, Zacarías Cotán, Salvador Limón, Gervi Navío y Raúl Gallego.






martes, 21 de abril de 2020

268 - El cartero siempre llama dos veces - Rafelson 1981

La base literaria es magnifica, la novela homónima de James Mallahan Cain es una obra mítica del género negro. El guión de David Mamet añade el toque salvaje y erótico que no tuvo la película original dirigida por Tay Garnett en 1942. La escena de sexo en la cocina ya forma parte de la historia del cine; las miradas abrumadoras entre Cora y Frank, también.
Jessica Lange y Jack Nicholson, una paliza de seguros, un pobre cornudo, unos abogados sin escrúpulos, una ciudad sin corazón….El Cartero siempre llama dos veces.

El vagabundo que recala en un área de servicio de una carretera secundaria, un buscavidas que sobrevive de pueblo en pueblo, viviendo en el camino, consiguiendo unos dólares aquí y allá,  un seductor que no pasa mucho tiempo en ningún lugar, hasta que  se cruza con Cora, una mujer atrapada, perdida en ningún parte….y salta la chispa.
Esta es una película de personajes y de actores, El Cartero siempre llama dos veces es Jessica Lange, en uno de los papeles de su vida y también es Jack Nicholson, que esta portentoso. Desprenden un  magnetismo brutal, este vagabundo, Frank y la esposa del dueño, Cora, planearán un crimen despreciable, Nick Papadakis, John Colicos, es el dueño del local, es el esposo de Cora, es un inmigrante griego que ha materializado el sueño americano, pero para Cora y Frank, sólo es un obstáculo que se interpone a su pasión…..La fatalidad merodea por entre las piernas de estos tres seres infelices.

El título, El Cartero siempre llama dos veces, es genial, juega con las dobles oportunidades, las segundas llamadas del destino.
Una historia de amor y sexo, de pasión y deseo salvaje que se corrompen hasta convertirse en asesinato…

Magnifica la dirección de Rafelson, que traía un aire nuevo, se curtió  en la televisión con el show  The Monkees, y en el cine tiene títulos memorables, su productora BBS Produtions  nos dejó Easy Rider de Dennis Hopper, Mi vida es mi vida del propio Rafelson, The Last Picture Show  de Peter Bogdanovich.
Rafelson ha contado con Jack Nicholson en muchos de sus proyectos, se nota la complicidad y la confianza entre  ambos.
El director logra la atmósfera negra  que la intriga necesita, siendo muy fiel a la novela de Cain, añadiendo el toque sexual, escandaloso para la época y captando el devenir de los años treinta,  con la depresión económica flotando en al ambiente. Mérito de la excelente  fotografía de Sven Nykvist y la banda sonora de Michal Small, fantástica, que mezcla perfectamente el suspense, el deseo, la violencia  y el amor de la historia,
La película esta llena de oscuridad, de sensualidad, de traición, de alcohol, de fatalidad…y con un regusto romántico y sexual que no te deja indiferente.

Esta noche especialmente oscura, empujamos el coche del cine colina abajo, José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Zacarias Cotán y Gervi Navío.

Gervasio Navío Flores.

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La novela de James M Cain es un modelo de narración literias en todos los conceptos: trama, desarrollo argumental, concisión, diálogos, dureza, sobriedad, lirismo, etc. Ha sido llevada al cine en tres ocasiones: Luchino Visconti en 1942 con el título de "Ossesione"; Tay Garnett en  1946 con el original y la que nos ocupa con carácter de remake.
Su punto de partida, su tema clave, es sin duda el de la pasión con mayúsculas, íntimamente ligado a una concepción filosófica sobre el bien y el mal mediante la cual el primero coexiste ligado estrechamente con el segundo. La pareja protagonista, Cora Papadakis y Frank Chambers, son dos seres que encuentrran la felicidad, el bien, a través de una serie de transgresiones o crímenes condenados por las leyes, la natural y la oficial.
Podemos afirmar que el tema principal de El cartero siempre llama dos veces es que hasta dentro de la basura puede florecer el bien, que no se da el caso de que el bien y el mal se hallen separados por una línea que los haga perfectamente reconocibles, sino mezclados, formando parte de la condición humana. Y esto independientemente de que a primera vista el tema parezca el contrario, esto es, que el criminal nunca gana y que el que la hace la paga, como parece demostrarse con el final ejemplar - que por otra parte deja fuera el final de la novela, aún más "ejemplar" si cabe) de la muerte de Cora, accidentalmente, como castigo natural por el crimen que ambos cometieron en la persona del marido de ella. En el filme de Rafelson, una película en la que se potencia en gradosumo la atracción erótica del personaje femenino y en la que se despoja a este mismo personaje del carácter retorcido y un tanto siniestro de la novela, en la que se da la impresión de que es ella la que impulsa al crimen a Chambers. Ambos caracteres, parece, son gente sencilla, no son muy inteligentes, que buscan afanosamente el estado puro de la felicidad rompiendo con todas las trabas que les impone la sociedad. Se entregan totalmente sin pararse a pensar que en una sociedad como la nuestra -y la de ellos más acusasa aún, época postdepresiva, mísera en los USA de los años 30- dicha osadía se paga muy cara.
Rafelson realizó un filme muy convincente. Su dirección va encaminada en todo momento a mostrarnos lo que nos interesa, sin distracciones ni alardes de ningún tipo. Le falta inspiración. Rafelson sabe que el texto original es suficientemente rico como para no tener que añadir nada, y de esta forma la película es más una recreación que una creación. Al mismo tiempo da la impresión de uqe Rafelson hace la película para quienes ya conocen la novela, lo que se pone de manifiesto en las continuas elipsis que atraviesan el relato. Éste, para un público mayoritario puede resultar excesivamente inconcluso, poco explicado, como sucede, por ejemplo, en la repentina entrada del fiscal en escena, sin venir a cuento tanta violencia verbal.
La ambietación es excelente, y asimismo la interpretación de los principales actores, Nicholson da a la perfección el papel de pobre hombre al que se quiere tildar de peligroso asesino y criminal, y Jessica Lange incorpora sensualmente a una mujer que no está satisfecha con la vida que le proporciona el griego Papadakis, un hombre bueno al que la dama le viene grande.
El filme tiene las características del cine americano de acción, pero no resulta exactamente un filme negro, sino una tragedia griega que transcurre en el "middle-west", sobria y secamente contada, que nos pone de parte de las, al fin, víctimas y no verdugos. Una película sanamente subversiva.

Zacarías Cotán. 

miércoles, 15 de abril de 2020

267 - El Azar- Kieslowski 1987

El joven Witek (Boguslaw Linda) emite un grito interminable. Ha perdido la ilusión, deja la carrera de medicina, necesita poner tierra de por medio. Tras el exilio de infancia para estudiar en Dinamarca, la posterior muerte del padre años después. Los acontecimientos marcan de por vida, y la  responsabilidad del propio individuo que intenta gestionar lo mejor que pueda los giros del destino.
Witek buscará la figura paterna en cada una de sus vivencias paralelas, en Varsovia será el veterano comunista ya de vuelta, en la segunda el sacerdote organizador de la resistencia, en la tercera el Decano de la facultad.
Tres giros distintos en una película trifásica confluyen bajo el sentimiento trágico del director polaco.  Un determinismo ineludible atenaza a los personajes, de fondo la Polonia comunista de principios de los ochenta, y la lucha del sindicato Solidaridad que propició poco después la caida del régimen prosoviético.
En un plano de pesadilla, regueros de sangre en un hospital, unas medias rasgadas, y el recuerdo eterno de la madre que murió en el parto. Más que preocuparse por lo exterior, el director polaco mira hacia adentro, la ruptura ineludible y la seguridad de que no hay vuelta atrás, la posesión momentánea al asir la felicidad y, en un parpadeo, la pérdida.
Tres viajes en busca de respuestas, tres circunstancias y una mujer ilumina cada una de ellas.  La atmósfera y la relación entre personajes tan lograda como siempre en la obra del polaco, con la música en esta ocasión del reconocido Wojciech Kilar.

Raúl Gallego

Esta noche corremos con todas nuestras fuerzas en pos del próximo tren...

José Miguel Moreno, Zacarías Cotán, Gervi Navío y Raúl Gallego.