La Gran Evasión

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viernes, 15 de abril de 2022

364 - Otra Ronda - Thomas Vinterberg 2020

Cuatro amigos y compañeros de trabajo, entrados en la mediana edad, se encuentran en plena crisis existencial, que destapa Martin en la cena de cumpleaños de uno de ellos. Lleva años estancado emocionalmente, incapaz de conectar ni con sus alumnos, ni con su familia, literalmente vive como un zombi desde hace unos años. El resto de sus amigos, Tommy, profesor de educación física (Thomas Bo Larsen), Peter, el profesor de música (Lars Ranthe) y Nikolai (Magnus Millang), el psicólogo del instituto, quien les propone a todos superarlo, sometiéndose a un estudio empírico, consistente en la tesis de un psiquiatra noruego, Finn Skarderud, que mantenía que el ser humano conseguiría el equilibrio con una tasa de alcohol en sangre de 0.05%.

Esa es la situación de partida. La arriesgada propuesta de su director Thomas Vinterberg se adentra en un tema tan profundo como universal. Inspirándose en el filósofo danés Søren Kierkegaard, para algunos el precursor del existencialismo moderno, que vivió atormentado por la eterna búsqueda de motivos y propósitos en la vida. No es casualidad que su director, eligiera el alcohol como falso elemento para recobrar la pasión perdida por la vida, porque Kierkegaard hace un estudio de los estetas, entre los que incluye a los borrachos, a los que identifica por la falta de una razón profunda de vivir.

La historia no pierde un ápice de interés a pesar de que desde un principio ya sabemos de lo que va a tratar, sin embargo, su director, haciendo gala de algunos principios del Dogma 95 de los que fue uno de sus creadores, nos envuelve en una historia coral, en localizaciones reales, en ocasiones rodando con cámara en mano, sin luz artificial, y narrando la historia sin voz en off, consigue por su naturalidad, y autenticidad, solidarizarnos inmediatamente con la historia de estos cuatro amigos. Así, al principio, el alcohol consigue rápidamente la chispa necesaria para ilusionarse en el trabajo, recupera las habilidades profesionales, volviendo a ser los buenos docentes que eran, imaginativos, efervescentes, con la inmediata conexión con sus alumnos. En la vida familiar se enciende la pasión, recuperan las salidas sociales, todo ello emociona al espectador, que hace suyo el optimismo, las ganas de vivir, de los cuatro amigos. En ello influye el hecho que los cuatro actores, son amigos dentro y fuera de la pantalla, por lo que la camaradería, la solidaridad, los bailes, y celebración como adolescentes, el encubrimiento de sus correrías con la bebida, todas esas vivencias traspasan la pantalla, y es que tanto Thomas Vitenberg como el guionista Tobías Lindholm, ya habían trabajado juntos en otras películas, como en la Caza, al igual que con el actor Mads Mikkelsen, yThomas Bo Larsen, profesor de historia y de educación física, (éste último tambien en su película Celebración).Por su parte, Magnus Millan y Lars Rantales, el psicólogo y el profesor de música en la película La Comuna.

El otro elemento que provoca el completo y definitivo cambio en todos ellos, es el profesor de educación física. El más hermético de todos ellos, solitario, pero afectuoso, solidario, vive con un perro tan mayor que tiene que cogerlo en brazos para que pueda hacer sus necesidades. Un profesor sensible y entregado, que protege de bullying a uno de sus alumnos de infantil, hasta llevarlo a ser campeón de su equipo. Sin embargo, es el único del grupo que, tras los estragos del exceso del consumo de alcohol, decide no abandonar el experimento.

El director utiliza más recursos para ahondar en el momento vital de los protagonistas, contraponiendo continuamente la juventud y la madurez, la ilusión, y el desencanto, la energía y la apatía, y para ello enmarcar la historia en un Instituto, por lo que la comparación está presente todo el tiempo, y además lo magnifica con la música de fondo que sostiene las historias, siendo muy alegre cuando están presentes los alumnos, y pesimistas cuando se narra la vida de los profesores.









Ante una mirada simplista podría parecer que la película es una oda al alcohol, pero a medida que va avanzando rápidamente se evidencia la crítica a una sociedad que permite beber alcohol desde una corta edad, no debiéndose pasar por alto que su comienzo es una fiesta popular del instituto, en la que corren y beben alrededor del lago. Incluso, más adelante, cuando ya el exceso del consumo de alcohol diario hace estragos en todas las facetas de los amigos, Anika, la mujer de Martin, le dice que en su país todos beben como maníacos. En definitiva, se muestra la diferencia entre el consumo moderado, con los perniciosos efectos, cuando se bebe como recurso para generar la falsa ilusión de vivir en una continua excitación, en una sociedad que como un mantra nos obliga a ser activos, positivos y felices.

El director no se posiciona en ninguna de las dos posturas claramente, porque presenta los beneficios y los gravísimos perjuicios de su abuso, aunque resulta muy criticable una de las escenas en las que el profesor no solo recomienda sino que ofrece a su alumno alcohol, para calmarle la ansiedad ante un examen, propuesta enormemente peligrosa, que debe observarse dentro de un contexto de ficción. Otro pilar de la historia, el ensalzamiento de la amistad y el compañerismo, la solidaridad y entrega de los profesores con sus alumnos, preocupados por su futuro y bienestar. Todo ello contribuye a que al final de la película, y a pesar de una gran tragedia, el espectador salga del cine, con la satisfacción de ver cuatro colegas que mantienen una honda amistad por encima de todo, ese apoyo emocional por el que terminan de superar sus problemas.

Y el broche de oro, lo constituye la última escena, en una celebración improvisada entre profesores y alumnos en la calle, que resulta completamente catártica, con un espléndido Mads Mikkelsen, que fue bailarín profesional, que con una coreografía in crecendo, de baile de jazz, con algunos guiños al baile de Zorba, nos conduce a un estado de ánimo liberador y rompedor. Han recuperado la pasión por vivir, representado por Martin, al que le fluye la danza de jazz que con esa libertad de movimiento característica del estilo, recobra en el espectador la fe, con una estrofa que se queda en los oídos, me refiero a la canción Scarlet Pleasure, What a Life: : 

«No sé dónde estaré en cinco minutos / Pero soy joven y estoy vivo / A la mierda lo que digan, esto es vida», perfecto punto y final.

Rosario Medina

 

 












Bienvenidos a vuestra cita con el cine, hoy necesitamos más que nunca un buen trago: Otra Ronda (Druk) dirigida por Thomas Vinterberg en 2020. Esta película danesa es un coctel de absenta que te deja noqueado, porque acaba la historia y el espectador se queda, nos quedamos hundidos en el asiento, sin saber muy bien si hemos asistido a una apología del alcohol, o a un golpe directo al corazón de nuestro modus vivendi, al lubricante social que engrasa nuestras monótonas vidas, dejando al descubierto todas nuestras carencias.

Cuatro profesores de instituto en Dinamarca, cuatro tipos de mediana edad y buena posición social, en un momento vital complicado: Un profesor de historia deambulando por un matrimonio rutinario, con desfases horarios e hijos adolescentes; El profesor de gimnasia, un solterón que cuida a su viejo compañero canino; El de música, otro solitario que no encuentra pareja; Y el de psicología, con un matrimonio en apariencia perfecto, sometido a la tiranía de lidiar con niños pequeños….

Todos atrapados en la rutina de educar y ver pasar generaciones de jóvenes, que encauzan su vida futura sumergidos en fiestas de primavera y excesos fermentados.  Una cena cualquiera para celebrar un cumpleaños y en la euforia etílica alguien comenta una peregrina teoría de un noruego, argumentado que nacemos con un deficit de alcohol en sangre del 0,05%, y que manteniendo ese nivel de forma constante, se supone que nuestra capacidad intelectual y emocional se verá aumentada; obtendremos la mejor versión de nosotros mismos. 

Optimizando los beneficios de los primeros efectos del alcohol, el cerebro se suelta y pareces que puedes expresar mejor tus ideas, con pasión y elocuencia….pero todo tiene un precio…..bien lo sabemos. Divertida y a la vez profunda, esta obra de Vinterberg, la celebración de la vida. Con un reparto magnifico, en especial, Mads Mikkelsen, que se marca una actuación extraordinaria, con un baile final de los que hacen historia, acompañado por la melodía enloquecedora de Scarlet Pleasure, What a Life. En fin, vamos preparando los cocteles de bourbon, mientras van llegando los invitados a esta fiesta etílica y cinéfila: Zacarísa Cotán, Rosario Medina, David Velazquez, Gervi Navio y Raúl Gallego

Como dijo un sabio amarillo de cuatro dedos: 

El alcohol: Causa y solución de todos nuestros problemas.

Gervasio Navio Flores.
















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