La Gran Evasión

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miércoles, 9 de junio de 2021

326 - Rufufú - Mario Monicelli 1958

Bienvenidos a vuestra cita semanal con la Gran Evasión, esta noche vamos a pasar una velada deliciosa con una comedia universal, un clásico italiano dirigido por Mario Monicelli en 1958. I soliti Ignoti, estrenada en España como Rufufú. Un título que la emparentó claramente, en clave de parodia, con el mítico Rififí de Jules Dassin, todo un referente del cine negro francés.

Monicelli rueda esta hilarante y esperpéntica historia de perdedores como un thriller. Sitúa el relato, basado en uno de los cuentos de Italo Calvino, en la Roma menos conocida y glamurosa,  nos movemos por los arrabales, pero la ciudad es retratada con una elegancia exquisita. Magistral ese blanco y negro neorrealista donde se mezclan gags, con esencia de Keaton o Chaplin, con la vida cotidiana. Para describir las andanzas de estos desconocidos de siempre, los invisibles, los delincuentes/supervivientes del pueblo italiano, y por ende, de todos los pueblos.

Vaya reparto: Vittorio Gassman, el apuesto Peppe, una pantera con mandíbula de cristal; Memmo Caroteno, el desgraciado Cósimo; Renato Salvatori, el joven Mario, acomplejado por ser huérfano y perdidamente enamorado de Carmelina; Una de las primeras apariciones de la imponente Claudia Cardinale; Carla Gravina como Nicoletta; el inolvidable Capanella, interpretado por Carlo Pisacane, ese viejo desdentado que no para de comer durante toda la película; Marcelo Mastroianni, el fotógrafo que carga con su hijo pequeño; o el gran Totó, dando vida al profesor, al maestro cerrajero.

Rufufú es una comedia que cuenta la vida a través de la risa, porque en cada carcajada caben todas las emociones, desde las mas patéticas, a las mas hermosas; de fondo tenemos denuncias camufladas de torpeza y esperpento, que dejan bien patente las desigualdades sociales. Nuestro Luis Garcia Berlanga, Azcona o José María Forqué, sabían bastante de eso, Monicelli y los demás maestros italianos, también. Dos cines  llenos de costumbrismo y calidez, que se influían y retro-alimentaban mutuamente. Esta noche nos paseamos por los suburbios romanos para preparar un robo al Monte de Piedad, el golpe que cambie nuestra suerte. Con un boxeador sin encaje, un fotógrafo sin cámara, un siciliano que guarda bajo llave la honra de su hermana, un viejo sin dientes que solo piensa en comer, un huérfano de buen corazón, un profesor de delincuentes que exige su recibo por alquilar las herramientas, una chica de servir…el pueblo llano, que a menudo come mejor y con mas asiduidad, en la cárcel.

Compartimos risas y un potaje de cine, Zacarias Cotán, Raúl Gallego, Gervi Navío y Salvador Limón.

Gervasio Navío Flores.


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