La Gran Evasión

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domingo, 16 de julio de 2017

144 - Amarcord 1973























Es fácil enamorarse. Fellini lo permite, y es porque sabe, como payaso viejo, que es la última función del cine, y de la risa, el acercarse despacio al lugar de encuentro. Muy, muy despacio con el tiempo suficiente para saber el secreto. Amarcord, una peli que influyó notablemente en Woody Allen y sus Dias de Radio, es un cuento novelado y poético sobre como ir recortando ese camino incierto entre el dolor y el tiempo, un tiempo no perdido sino usado y que requiere otra mirada para servir de empuje, de saliente, hacia donde impulsar con fuerza ese salto a lo nuevo. Y no hay elección , mirar sin tapujos con el bañador recién limpio antes de saltar, requiere la liviana presencia de un lugar olvidado que no lastre con ideologías de peso. No, Fellini dirá no, hay otro modelo, no alumbrado, y es reírse uno, a carcajadas, libre, para cerrar la apuesta con un abrazo, un saludo y mirar al otro aún más distinto en nuestro bando, sin celo, y es entonces el lugar, unas zapatillas secas con poco fondo para caminar de la mano con la fuerza del viento. Amarcord, nuestros recuerdos, que están en otro lado, ahí delante y son translúcidos y restauradores, integrantes de una nueva mirada del mundo.

José Miguel Moreno

Esta noche bailamos entre el humo y la niebla de la nostalgia...

José Miguel Moreno presenta, con Gervi Navío, Ismael González, y nuestro crítico desde Madrid, César Bardés.



 Artículo sobre Amarcord, por César Bardés



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Amarcord, mis recuerdos. La película es precisamente eso, los recuerdos de la infancia y la adolescencia, la memoria, siempre retorcida por el tiempo transcurrido, por la sensación que tuviste, Fellini lo lleva a su terreno, caricaturiza a las gentes de Rímini, su ciudad natal en la Costa Adriática, pero lo que transmite está lleno de verdad...la despreocupación de la infancia, los conflictos de la adolescencia, el duro proceso de hacerse hombre, la búsqueda del amor, como bien sabemos convertirse en hombre es perder, el recorrido por la Italia de los años 30, en pleno apogeo fascista, se muestra como un tebeo, con viñetas, para satirizar y burlar esa realidad tan dura, un régimen de represión. Fellini destapa las frustraciones de ese tiempo, el sexo, la vida rural, la ventana al mundo que era el cine, el resultado es una acuarela de personajes, cómicos y exagerados, pero entrañables,. Supuso un avance del maestro, de ese neorrealismo inicial, evolucionaba dejando su marca personal, su estética surrealista, sin grandes estrellas, con actores más modestos que llenan de autenticidad a ese pueblo. La estructura del film es sencilla, asistimos a la vida del pueblo en un año, una narración circular que empieza y acaba con la llegada de la primavera y los vilanos, recorremos las estaciones y las emociones ligadas a estas, la alegría, el dolor, la muerte y la vida. Fellini utiliza uno de sus elementos preferidos, el personaje que hace las veces de narrador, que habla sin disimulo a la cámara, a nosotros, dando a la película una tono mitad fantasía y mitad espectáculo. Con personajes inolvidables, la familia de Titta Biondi (Bruno Zanin), el adolescente enfrascado en los deseos, (el alter ego del director), vaya familia esperpéntica, el padre superado (Aurelio), el cuñado gorrón, la sufrida Madre (Miranda), que es uno de los personajes más "normales", el abuelo que pellizca las nalgas de la sirvienta. Otro personaje fascinante es la Gradisca, la peluquera del pueblo, el ideal erótico de los muchachos, una especia de Greta Garbo autóctona, inalcanzable, como se contonea la actriz turca Magali Noel, que ya trabajó con Fellini en 'La dolce vita'. Volpina, la prostituta ninfómana, la lascivia en persona, la colección de profesores, el párroco, la estanquera, el tío Teo gritando desde su árbol..... Amarcord refleja la visión que tenía Federico Fellini de que el mundo es un gran teatro donde todo es susceptible de ser tomado a burla y poco o nada es digno de ser sacralizado. Él mismo resumió la esencia de su obra con una de sus máximas: "No hay más realista que el visionario".
Mención aparte merece la magnífica banda sonora de Nino Rota, engrandece cada escena, un compositor de los grandes de la historia del cine. Escuchar la melodía de Amarcord te transporta a ese pueblo al instante, sublime Nino Rota.

Gervi Navío

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