La Gran Evasión

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jueves, 10 de noviembre de 2016

110 - Casablanca 1942
















De todos los garitos de todos los pueblos del mundo; ella entra en el mío.

 Ya es mala suerte, Rick. Sentado en tu bar, tu rictus se esconde entre la penumbra y el humo de otro cigarrillo, y le pides a tu fiel Sam que la toque una vez más, que toque esa maldita canción. Si ella pudo resistirla tú también. Aquellos acordes han vuelto a sonar y tuvo que ser precisamente en tu bar. Esa tarde ella, más radiante que nunca, entró con su marido y pidió dos Cointreaus.
En plena segunda Guerra Mundial en la ciudad de Casablanca se juntan toda clase de pelajes. Refugiados como Victor Laszlo y su esposa Ilsa, Ugarte, el sospechoso de robar los salvoconductos, el capitán de policía Renault, ese francés que se deja llevar por el viento aunque éste sople desde Vichy, el oficial nazi Strasser, o el señor Ferrari, el gordinflón propietario de El loro azul. El propio Michael Curtiz era de ascendencia húngara y sabía bien que significa el exilio. El inflexible director plasmó a la perfección la angustia de unas vidas cuya libertad o miseria dependía de un visado. La fuerza de los diálogos del guión de los hermanos Epstein y Howard Koch, el idealismo, el romanticismo, la atmósfera creada pocas veces se ha superado en la historia del cine. Pocos tipos hechos de la pasta de Rick. Hombre cínico a primera vista, idealista en el fondo, su figura se engrandece más y más a lo largo del metraje. Rick no quiere ver alejarse a Ilsa en el aeropuerto, su decisión no tiene vuelta atrás, París queda en el recuerdo. Ni las lágrimas serenas de su amante, ni las copas de Bourbon cerrarán la herida del solitario héroe que conoce bien su sitio. Su tren partió una noche lluviosa hace mucho tiempo ya.

Raúl Gallego.

 Esta noche en Radiópolis cantamos la Marsellesa, nos tomamos un agua de Vichy, y tiramos la botella a la papelera...

 Raúl Gallego, Gervi Navío, Isabel Moncada, Mamen Torres y nuestro crítico César Bardés desde Madrid.


 Artículo sobre Casablanca, de César Bardés




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2 comentarios:

  1. Esperemos que nunca muera el romanticismo, ni la lucha por la libertad, salud para el mito del cine por excelencia, al aura de Casablanca sigue brillando.

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  2. Es cierto, la película más mítica, frases como "Presiento que es el inicio de una gran amistad" o "Siempre nos quedará París" se usan en las conversaciones de todo el mundo,ha trascendido el celuloide y ha entrado en la vida; pasamos una deliciosa hora en el Café de Rick, inmersos en los ojos de Ilsa,...salud y cine.

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