La Gran Evasión

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sábado, 1 de julio de 2017

142 - Taxi Driver 1976























Una mirada al retrovisor, una ojeada hacia el exterior, transeúntes, luces de neón, semáforos, asfalto mojado. La noche neoyorkina extiende su manto sucio, su aliento corrupto sobre las putas, maleantes, perdedores, yonkis que caminan a cámara lenta, y entre la multitud una chica demasiado joven para esa jungla urbana. El hombre solitario contempla la realidad distorsionada, y su taxi amarillo surge del humo como un animal salvaje que se siente fuerte, seguro de sí mismo.
La alienación deriva en psicosis, apretar el gatillo es la única opción cuando estás al límite, raparse la cabeza a lo mohícano y ejercitar los músculos del cuerpo para el momento cumbre. No hay remedio para Travis ya, el amor quizá sea esa rubia angelical de vestido vaporoso, esa chica que trabaja en las oficinas de la campaña electoral, o quizá sea otra obsesión malsana. Todo está perdido cuando a uno sólo le queda huir de sí mismo, buscar la sangre redentora. El día a día se torna anodino, el insomnio lacerante. Travis necesita ocupar las noches en su taxi, recorrer las avenidas grises, Travis desprecia las criaturas de la noche, son la mugre de la sociedad, acaso el propio Travis sea el peor fallo del sistema. Travis el justiciero a veces sonríe de medio lado, ahora posee una Magnum del 44 y ya no tiene miedo, nos apunta con su arma de fuego porque quizás todos seamos culpables.

Raúl Gallego.

Esta noche de verano no corre el taxímetro de Radiopolis...

Gervi Navío presenta,  con Mamen Torres, Raúl Gallego, y nuestro crítico desde Madrid, César Bardés.


 Artículo sobre Taxi Driver, por César Bardés


DALE AL PLAY Y ESCUCHA EL PROGRAMA

























En 1976 Martin Scorsese nos colocó en el asiento trasero de este Taxi para dar detalle de los animales nocturnos que pululan por el Nueva York de finales de los setenta y de paso, hacer una disección de la soledad, de la psicosis y del aislamiento de un tipo y por ende, el de toda una sociedad.....un tipo extraño, aterrador e inocente al tiempo, cargado de un dolor profundo, la cruzada de este inadaptado, héroe/villano/víctima/verdugo, su cruzada es la nuestra porque.....:"Taxi Driver es el síndrome absoluto de la soledad urbana". Y ahí nos encontramos todos.
Travis Bickle, un veterano del Vietnam, herido psicológicamente, se encuentra fuera de lugar en su país, en su propia casa, sin hogar, sin apego emocional, sin metas ni ambiciones, sin noción de pertenencia, sin pulso vital... sus intentos de conectar con el mundo, con la realidad que representan los días, la luz, la gente "normal", con trabajos "normales", son aproximaciones inocentes, bizarras, tragicómicas, va desconectando de la realidad poco a poco, esos fracasos lo llevan a una espiral de violencia, esa redención imposible que busca, una fantasía paranoide, lo llevan a matar o morir....para salvar a Iris, después de haber perdido a Betsy. Iris, que es el culmen de la depravación de la sociedad, una niña de trece años prostituida, su angustia crece, ese sentimiento de alienación, de racismo, un nihilismo malsano que lo lleva a convertirse en un samurai, en un berserker, en un pistolero....y a sacrificarse, a inmolarse en la noche, como un justiciero redentor, es bestial asistir a esa transformación.
La película es un aullido existencialista en toda regla. Bernard Herrmann compone una banda sonora extraordinaria, fue su último trabajo, murió al terminar de grabar la partitura, unido a la impresionante fotografía de Michael Chapman, las interpretaciones de Cybill Shepherd, Jodie Foster, Albert Brooks, Harvey Keitel, Peter Boyle y destacando sobre el resto, Robert de Niro, Bobby se entregó por completo a este personaje, sufrió con él esa transformación, se convirtió en Travis Bickle. Toda esta conjunción de talentos convierten a Taxi Driver en una pieza maestra, orquestada por un excelso Martin Scorsese...una obra inmensa que navega entre el sueño y la pesadilla, con un soberbio guión de Paul Schrader, que analiza la marginalidad, pone el foco en las víctimas de un sistema podrido, que aparta la vista de esos barrios, de esas gentes que no pueden, que no deben integrarse, pertenecer a ese mundo vedado, al mundo diurno. Paul Schrader es otro tipo herido y obsesionado que combate sus demonios a través del celuloide y la literatura. Taxi Driver está preñada de referentes literarios y cinematográficos grandiosos, la historia eterna de Ford con la figura de Ethan Edwards en Centauros del desierto, Memorias del subsuelo, la obra inmortal de Fiódor Dostoyevski, Falso culpable de Hitchcock, el impacto de la violencia de Samuel Fuller...por citar algunos. Scorsese y Schrader cargaban la película de oscurantismo, de desesperanza, un existencialismo doloroso envuelve la figura de Travis Bickle, convirtiéndolo en uno de los personajes más potentes de nuestra época.
Taxi Driver forma parte de ese puñado de grandes películas que te hablan directamente, que te describen y dejan al descubierto tus propios miedos, tus demonios más íntimos. Scorsese no busca soluciones, ni hace alardes ensalzando la violencia, ni pretende engatusar al espectador con un manierismo impostado, hay violencia seca, cruda, sangre en el rostro, sangre en las paredes.....pero la violencia más aterradora, al menos para mí, está en los ojos de Travis, en su silenciosos, el director muestra el dolor de la soledad, deja al descubierto a una sociedad que crea y alimenta monstruos. "Por favor no toque el taxímetro". Travis nos mira por el retrovisor, apretujados en el asiento trasero de ese taxi fantasmal que emerge por entre el humo y las notas de Hermann, nos atrevemos a devolver la mirada.

Bonus track: Para los fieles que nos escuchan hasta el final, en el podcast tendrán la canción de Kris Kristofferson, The Pilgrim Chapter 33, (dedicada a Johnny Cash), del álbum The Silver Tongued Devil and I, del 71, el que Travis regala a Betsy cuando ella le cita unas líneas de Kristofferson, como colofón tenéis unos versos de Allen Ginsberg, y su Aullido, en ellos también están los ojos de Travis.

“He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrazadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los apartamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz....”

 Gervasio Navío Flores.

2 comentarios:

  1. Descomunal obra, lo mejor de Scorsese, muy cierto, no envejece porque la psicosis de Travis sigue muy vigente, gran programa, enhorabuena

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  2. Todos somos Taxi Drivers en estos tiempos de recortes, el sistema de pensiones en peligro,delincuentes políticos, pirómanos con corbata, todos contenemos nuestra rabia. Oscura, seca, realista, urbana, onírica...gran película del maestro Scorsese.

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