La Gran Evasión

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domingo, 9 de febrero de 2020

259 - El Sentido de la Vida - Terry Jones 1983

Ver la vida desde una pecera, los peces no tienen memoria, y aún así da que pensar como sacan a un compañero de fatigas para cocinarlo a la parrilla. Para nuestra memoria queda la última creación donde aparecen juntos todos los Monty Python. Tal como dice la limpiadora del restaurante, la vida es un juego, unas veces se gana y otras se pierde. Los Python volvieron a ganar, y eso que una vez más dividieron opiniones en esta serie de sketches con hilo musical y magníficas coreografías.   El grupo de cómicos tuvo la inmortal idea de desentrañar el sentido de la vida, y como no podía ser de forma, el resultado fue el caos más universal, y es que la vida no parece tener ningún sentido. Situaciones de lo más surrealista, las secuencias se suceden, a cual más irreverente, no queda títere con cabeza.La iglesia protestante y la católica, el ejército del imperio británico, los judíos, la sanidad, la educación,la televisión, ni la misma Muerte se salva del pitorreo de cinco británicos y uno nacido en Minneapolis, el excesivo Terry Gilliam.
Terry Jones, la católica madre llama a sus decenas de hijos, a cada uno por su nombre. Todo esperma es sagrado, su marido Michael Palin ha decidido donar a todos a la ciencia, mientras el matrimonio protestante los critica desde la ventana de enfrente, con lo fácil que es ponerse un condón. Insuperable la pareja formada por un flemático Graham Chapman, que moriría pocos años después, y Eric Idle, su reprimida señora. John Cleese, el maestro enseña educación sexual haciendo el amor con su propia esposa en la clase, los alumnos se aburren y preguntan dudas.
Introducida por un corto inicial de Terry Gilliam, Seguros Permanentes Crimson,  en este prólogo los viejos contables en su barco piratas se revelan contra los ambiciosos ejecutivos. Y que podemos decir del señor Creosote, mal gusto y libertad creativa explotan y salen a chorro libre de la boca del mórbido comensal, Palin arrima un cubo con la esperanza de recoger algo del vómito, la porquería cae sobre la miseria de los adinerados que tan bien saben guardar las formas. Cuando Terry Jones y Michael Palin escribieron la escena,  tenían a Terry Gilliam en mente, acostumbrado a dar vida a personajes grotescos, como el rastafari a quien extraen el hígado sin anestesia. Parece que Gilliam no estaba muy dispuesto a sufrir la tortura del maquillaje y las prótesis, y le cedió el testigo a Jones, que también hizo las labores de dirección.
La película  ganó el Premio del Jurado en Cannes, John Cleese, haciendo amigos, refirió que seguramente Orson Welles,  que formaba parte del jurado, se sintió identificado con Mr. Creosote.
Del nacimiento y la muerte, de la lujuria, la gula, la avaricia, los pecados, la inteligencia y la falta de prejuicios de unos tipos geniales. Números musicales enormes quedarán para siempre, el de los niños en Yorkshire, o Eric Idle y Terry Jones paseando por la Vía Láctea, haciéndonos ver que somos tan insignificantes como las hojas que caen de un árbol en otoño. Así que mejor no preocuparse y disfrutar del espectáculo.

Raúl Gallego

Intentamos mantener la compostura como peces en un acuario...

José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego y la colaboración especial de Sergio Álvarez.

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domingo, 12 de agosto de 2018

192 - La vida de Brian - Terry Jones 1979

Una banda de heavy metal se preguntaba allá por los ochenta si se podría jugar con la locura, perderle el miedo y sacar tajada de la situación, En un mundo en que nadie parece actuar de forma cuerda hay que buscar el sentido de las cosas y quizá la solución sea ponerse del lado de los chiflados. La respuesta ya la proyectaron en la pantalla mucho antes Stan Laurel y Oliver Hardy, Chaplin, Harold Lloyd o Los hermanos Marx. Mirar para otro lado y hacer como si nada ocurriera, así uno sostiene el peso de la cruz con más facilidad, tomarse las cosas con calma. Brian no se da cuenta de todo esto hasta el final, su compañero de crucifixión le comenta que cuando todo se ponga mal, junte los labios y silbe, porque la vida es una mierda y la muerte un chiste, lo que hay que hacer es disfrutar del show. Brian no quiere ser el Mesías, solo pretende hacer algunos amigos, pertenecer a un grupo, formar parte del Frente Popular de Judea y planear un golpe contra los romanos, malditos sean, que son unos represores y unos tiranos, aunque Mandy, esa madre desquiciada que no para de hablar y le encanta arrojar piedras en las lapidaciones, le cuente que su padre es un soldado romano que la engatusó.
Los Monty Python volvieron a desternillar al respetable con la vida de un torpe en Judea en el siglo I de nuestra era, un infeliz que se verá envuelto en un entuerto sin vuelta atrás, la gente cree que es el mismísimo hijo de Dios. Los genios británicos del humor absurdo encadenan una serie de sketches siguiendo una trama tan disparatada como la de su anterior película, Los caballeros de la mesa cuadrada, esta vez sobre la leyenda de Arturo y el Santo Grial. Con el rodaje y distribución de La vida de Brian tuvieron más problemas, la tacharon de blasfema, la prohibieron en las salas de varios países, al final los Monty Python ganaron la batalla del fanatismo por un detalle, no estaban representando la vida de Jesucristo, sino de un infeliz que nació en el portal de al lado. Después llegó Scorsese con La última tentación de Cristo.
La genialidad brota de estos seis cómicos, John Cleese quiso ser el protagonista en un principio, terminó siendo el inolvidable centurión desgarbado o el inútil líder del partido revolucionario, Michael Palin, vaya Poncio Pilatos gangoso, Eric Idle, compositor del mítico final sonoro, Terry Gilliam, encargado de la animación inicial y de la surreal escena de la nave espacial, Terry Jones, director del film y la terrible madre que echa la bronca aunque uno esté siendo crucificado, y Mister Graham Chapman, fantástico en su rol protagonista. Años después aparecería en aquel video clip de los Iron Maiden, Can I play with madness? Los Monty Python demostraron de nuevo que ellos sabían perfectamente jugar con la locura y ganar la partida.

Raúl Gallego

Esta noche silbamos optimistas y miramos el lado luminoso de la vida....

El chaval José Antonio Zabaleta y otros dos chavales con barbas, José Miguel Moreno y Raúl Gallego.

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