La Gran Evasión

La Gran Evasión

sábado, 1 de agosto de 2026

467 - El Seductor - Don Siegel 1971

 Un cabo herido – Clint Eastwood- de la Unión encuentra a Caperucita buscando setas en el bosque, así comienza “El seductor” de Don Siegel, un film atípico dentro de la producción del director de “Fuga de alcatraz” o “La invasión de los ladrones de cuerpos. Fábula perversa, intimista, a vueltas entre las pulsiones sexuales de un grupo de féminas, enclaustradas en un internado en plena guerra de Secesión, y la violencia a flor de piel de unos hombres armados que se aniquilan en la Guerra de Secesión, tal como exponen los títulos de crédito en sepia, con imágenes reales de cadáveres en la batalla, sonidos de artillería y relinchar de caballos. Una  guerra exterior que solo vamos a intuir, porque Siegel nos encierra en el colegio tras los visillos, donde las estudiantes recitan palabras en francés bajo la mirada atenta de la institutriz Martha -Geraldine Page-,  estudian protocolos y buenos modales con el sol poniéndose, estas mujeres quizá no sean tan angelicales. 

Siegel, encasillado en cine de acción, de thrillers con hombres duros en lucha con un entorno hostil, reconocía lo insólito de este cuento de pocas hadas, ensoñaciones y alcobas en penumbra. Con un aire extraño y un simbolismo religioso, se siente la represión y los valores sureños tradicionales que ahogan a esas mujeres, todo aderezado con alusiones sexuales que culminarán en la destrucción del macho. 

 La iluminación intimista del fotógrafo Robert Surtees contribuye a lo perturbador de la situación, el naturalismo y la penumbra  de los pasillos del caserón, iluminados por lámparas de aceite dirigen la  historia a un desenlace angustioso y  gótico.  El gallo fugitivo saldrá desplumado del corral, y como ya se sabe, algunas prefieren el muslo a la pechuga. El cabo intruso se irá recuperando de sus heridas, curado por la señorita Edwina -Elizabeth Hartman-, a la que envidia una compañera porque al menos puede ver de cerca el cuerpo desnudo de un hombre. Y la institutriz, con el alma escindida, con un trauma incurable del pasado, se debate entre la tentación amorosa y el deber de entregar al soldado a los confederados.  

Esta noche procuramos no probar las setas de la cena....

 Zacarías Cotán, Raúl Gallego y Salvador Limón








































































































lunes, 20 de julio de 2026

466 - Babylon - Damien Chazelle 2022

 Parece un beso de lo más épico con el campo de batalla al fondo y el sol escondiéndose tras las colinas, en realidad el actor está borracho y acaba de vomitar mientras subía el terraplén a duras penas, es el engaño del cine, algo más grande que la misma vida, así lo dice un eufórico Manny – Diego Calva- a su musa Nellie -Margot Robbie-, entre montículos de coca, ambos quieren comerse el mayor trozo de la tarta incipiente del cine. 

En este maremágnum de excesos y escatologías, particular ensoñación de Damien Chazelle sobre los años 20 y la transición del cine mudo al sonoro en la Meca de Hollywood. La película patinó en la taquilla, denostada por bastantes y muy aplaudida por algunos. Fue calificada de pastiche, demasiado extenso y con ínfulas. Tiene escenas innecesarias, la huida a Méjico escapando de los gángsters está de más. Me reí con los ademanes de Brad Pittb imitando a John Gilbert, con los estudios Kinescope y la secuencia genial de Nellie acudiendo a su primera cita de trabajo con una resaca criminal, y seguí los pasos de la mano de Manny  el mejicano asistente de dirección quiere formar parte de algo más grande que la vida.

Para exponer su irreverente sucesión de fiestas, borracheras y rodajes el autor se inspiró en obras literarias como Hollywood Babilonia de Kenneth Anger, donde se narra la lujuria, sordidez y excentricidades de la fábrica de sueños, la misma de las memorias recogidas en The Parade´s gone by, de Kevin Brownlow.

Y de fondo una historia de amor condenada al fracaso, un actor alcohólico y su declive, un  músico negro explotado, estados de ánimo, alegrías y depresiones muy presentes en Whiplash y La La Land, y un antro de perversiones en las entrañas de una montaña, el ojete de Los Ángeles lo llama el mafioso macilento interptetado por Tobey Maguire en su única escena del film. 

 Quizá Chazelle alargó el metraje homenajeando obras memorables del cine mudo como Avaricia de Stroheim, sus siete horas originales fueron mutiladas por el productor de la Metro Irvin Thalberg, por cierto ambos, Stroheim y Thalberg aparecen en la peli interpretados por los cineastas Spike Jonze y Max Minghella. 

Esta noche procuramos no situarnos debajo del elefante…

Rosario Medina, David Velázquez, Zacarías Cotán, Raúl Gallego y Salvador Limón

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miércoles, 1 de julio de 2026

465 - Rosaura a las Diez - Mario Soffici 1958

 El primer testimonio de la regente de la pensión, la señora Milagros, domina la primera parte del film, y nos presenta a la curiosa pareja formada por Camilo Canegato – Juan Verdaguer- y Rosaura. Él, pintor, no solo restaura cuadros, también restaura la realidad porque tal como dice más de una vez, sueña despierto, necesita dar color a una vida demasiado gris, desapercibida bajó una apariencia insignificante. Ella, la mujer del cuadro, Rosaura -Susana Campos.  Una mujer de ojos grandes y expresión asustada. 

Y de pronto el cartero deja una carta con un detestable olor a violetas. El efecto Rashomon hace de “Rosaura a las diez” una historia atractiva   cada uno cuenta lo que le conviene y según le encaja. No sabemos si es real lo que vemos, o lo que cuentan al inspector, quizá ni una cosa ni otra.  El resto de las perspectivas proceden de otros residentes de la posada, del estudiante de derecho, de la señora Eufrasia, del propio pintor, cada uno sesgado a través de la psicología de cada uno. 

El tono costumbrista del film inspirado en la novela de Marco Denevi, se tiñe de tonos oscuros, intrigantes, con un elemento de misterio.  Ya lo avisa en los primeros créditos la unas notas inquietantes. compuestas por Tito Ribero. Llaman a la puerta de la casa de huéspedes, y vemos de espaldas una mujer ataviada con pañuelo…”Vive aquí Camilo Canegato?---La vitalidad, el ritmo no decae y te atrapa desde el primer momento esa galería de personajes encerrados bajo un mismo techo.  En esta deliciosa historia el azar es importante, los giros aturden y la resolución te deja con la boca abierta. Como Anne Baxter en Eva al desnudo -Mankiewicz- Rosaura no es una persona real, es un invento, aunque en este caso no es producto de su imaginación, sino de las ensoñaciones de otra persona a que conoció años atrás. Camilo irá menguando a medida que la película avanza hasta el plano surrealista, el coche que les lleva a un hotel en la noche de boda, con Rosaura y su menudo marido en el asiento de atrás, ella alta y dominante, él escuchimizado más que nunca. 

Raúl Gallego

Esta noche nos sentamos a la mesa para tomarnos la sopa…

Rosario Medina Zacarías Cotán, Raúl Gallego y Salvador Limón

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domingo, 21 de junio de 2026

464 - El Hombre elefante - David Lynch 1980

 Con un portentoso acabado formal, gracias a la fotografía de Freddie Francis y una no menos genial dirección artística, asistimos a una oscura y triste película, en la que poco a poco vamos viendo la luz a la vez que entramos en la sensible personalidad de John Merrick, a quien Lynch nos acerca de forma pausada, la misma que necesita él para confiar en el ser humano y abrir su corazón a las personas. 

Sólo cuando el aspecto deforme de nuestro protagonista se nos hace familiar, el director comienza a mostrarnos ese mundo interior sensible, generoso y lleno de curiosidad, una personalidad especial que busca el contacto humano, porque ama cosas sencillas, como la amistad y el respeto mutuo. El personaje, magistralmente interpretado por John Hurt, es un marginado que se presenta como espectáculo por su deformidad no sólo en las barracas de feria, sino posteriormente entre las clases acomodadas o como rareza de estudio dentro de la investigación médica. En todos estos casos, Merrick es visto como una curiosidad, donde el aspecto humano no tiene cabida. Es un mundo donde la opresión está presente en todos los ámbitos. Sólo la casa del Doctor Treves (genial también Anthony Hopkins) ofrece un espacio de tranquilidad y felicidad. La habitación del hospital, "su hogar", tampoco ofrece seguridad, y mucho menos los espacios en los que pretenden explotarlo, donde la hostilidad y crueldad con la que es tratado resulta casi insoportable para cualquier espectador sensible. 

El final es un prodigio de sencillez y emoción máxima, donde el personaje es consciente de estar viviendo su plenitud. Maravilloso reparto y película imprescindible.

Salvador Limón





















Soy un ser humano, no soy un monstruo. Merrick grita, suplica, perseguido por el gentío en la estación de tren de Liverpool Street, en Londres. Le acaban de arrancar el rústico saco que cubre su fealdad. Y como observadores de la ignominia nos preguntamos, no serán más horribles, más feos, los que acorralan a una persona para saciar su curiosidad malsana. La monstruosidad del que se mofa del débil, del deforme, la gentuza que lleva el celador a reírse del paciente, los niños que le arrancan el saco de lona que cubre su cabeza.  
David Lych se sintió atraído ipso facto por el libreto escrito por De Vore y Bergren, inspirado en las memorias del doctor Treves, cirujano y protector de Merrick hasta su muerte.  La deformidad, el sufrimiento inimaginable de un hombre aquejado de una extraña dolencia, con su cabeza, rostro y cuerpo lleno de excrecencias y protuberancias.
Una película conmovedora, nos desarma con ese ser vulnerable, un hombre inteligente estigmatizado por su aspecto. Solo le tratan como a un ser humano durante dos momentos en la película, en el encuentro en la habitación del hospital con  la actriz teatral – Anne Bancroft- que le llama Romeo, y le coge la mano, y en su postrera liberación de su explotador – Freddie Jones- Los enanos trabajadores del circo le confortan, “Debemos ayudarnos entre nosotros”. El cirujano Treves es un hombre bueno, una lágrima surca su mejilla al ver por primera vez las condiciones y el aspecto de Merrick en la caseta donde es expuesto como una atracción de feria. 
Para interpretar los personajes de esta historia basada en un caso real se contó con la actores de la talla de John Hurt , que sufrió los rigores horas y horas de maquillaje y tremendas prótesis, y Anthony Hopkins, el altruista médico, que llega a invitar a su casa al paciente, y lo presenta en la sociedad victoriana de la época. 

Esta noche terminamos la maqueta de una catedral que solo podemos ver en nuestra imaginación…

Zacarías Cotán, Salvador limón y Raúl Gallego









































domingo, 7 de junio de 2026

463 - A Sangre Fría - Richard Brooks 1967

 Parece una noche más en la apacible existencia de los Clutter, la cena, un poco de televisión, la oración antes de acostarse. Las pulsaciones del bajo en la composición de Quincy Jones acompañan los movimientos de Hickok y Perry. Tanta monta, monta tanto, dos sociópatas alimentan su odio a sus congéneres en un coche alquilado con unos patucos de adorno colgando del retrovisor. Siguen las pautas de un plan descerebrad.o. Su objetivo, afanar los dólares que supuestamente el padre de familia guarda en una caja fuerte dentro de la casa. 

Un film impresionante, en un drástico blanco y negro , inspirado en la tremenda novela de Truman Capote publicada solo un año atrás. La obsesión del escritor con el caso y una exhaustiva investigación periodística de seis años le llevará a conocer personalmente a los criminales antes de ser ejecutados.

El brillante montaje paralelo de Peter Zinner oculta la noche fatídica hasta el momento en que Perry se viene abajo y cuenta al policía lo que ocurrió allí. Nos incomoda la empatía que podemos sentir por gente despiadada.

Richard Brooks, escritor antes que cineasta, sintetiza los pasajes de la novela inmortal de Capote. Cuando los agentes llegan a la casucha donde vive el padre alcohólico de Perry, en cuatro líneas nos describe la relación con su hijo y su esposa, las fotos en la pared, el rostro ajado del actor Charles McGrawth. Una alteración con respecto al libro es la inclusión de un periodista que asiste a los hechos, interpretado por Paul Stewart , trasunto del propio Brooks, humanista  y con tendencias progresistas. Trata con el mayor respeto a las víctimas, no vemos sangre, los disparos suenan en off. Este cuidado agranda la vileza de lo injustificable. A medida que el coche se abre paso silencioso en la propiedad, apagan los faros.  Según Perry: “Era todo como un cuento, Como si aquella broma no pudiera ya parar…”

Esta noche nos preguntamos hasta qué punto llega la iniquidad del ser humano…

Zacarías Cotan, Salvador Limón y Raúl Gallego






























































miércoles, 27 de mayo de 2026

462 - El Misterio de Salem´s Lot - Tobe Hooper 1979

 Apelamos al espíritu de la infancia, en un cine ochentero nos encogemos en la butaca ante la aparición nocturna de un niño vampiro levitando a través del cristal de una ventana. El hermano menor hipnotiza al infeliz entre susurros y toquecitos en el vidrio. Seguimos los pasos del paisano que regresa a su pueblo para escribir sobre la siniestra Casa Marsten y sus moradores. A Ben -David Soul- aún se le altera el pulso cuando observa ese caserón maldito al pie de la colina. 

Tobe Hooper venía de dar el campanazo con “La matanza de Texas” y del fiasco en las salas de “Trampa Mortal”, cuando el productor Richard  Kobritz, de Warner Bros, le recluta para adaptar la novela de Stephen King “Salems Lot”. Una tarea ardua porque el libro sitúa una serie de tramas múltiples y varios personajes en un tranquilo pueblo de Maine, que ve su monotonía interrumpida por la llegada de dos extraños, Stroker -James Mason- y Barlow  - Reggie Nalder- un espantoso vampiro que no se dejará ver hasta casi la parte final. Kobritz decidió que se realizara el film para televisión, en formato de una miniserie de dos capítulos, y se estrenó en salas muy mutilada con una duración menor, en España concretamente con el absurdo nombre de “Phantasma II”, algún distribuidor descerebrado vio similitudes con el Phantasma de Don Coscarelli. 

Hooper consigue crear una atmósfera inquietante a base de momentos estremecedores, sacan partido a los tópicos del género con conocimiento, el sonido del viento en el bosque mientras los dos hermanos vuelven a casa, el silencio súbito en el entierro cuando todos los asistentes marchan y se queda solo el sepulturero ante el ataúd, la niebla y las pupilas malignas que hipnotizan. La irrupción del vampiro en una comunidad pequeña de Nueva Inglaterra termina en plaga, un pueblo infestado de criaturas de la noche. Nos mira desde el otro lado de la pantalla el rostro horroroso del espectro, inspirado en el Nosferatu de Murnau, aún más retorcido, con dos incisivos centrales en forma de colmillos, una piel macilenta  y esos ojos maléficos. Cada vez que la bestia aparecía ya en la segunda parte del film, traumatizó a los niños incautos que fuimos a verla en su momento. No digamos ya los episodios mencionados de las visitas nocturnas con rasgado de ventana, realzadas por la música atinada de Harry Sukman. Hooper y el guionista Paul Monash acertaron en cambiar la figura del vampiro de la novela original, más similar al Drácula de Bram Stoker, un caballero erudito que esconde su naturaleza diabólica bajo una apariencia elegante, aquí está animalizado, ni siquiera pronuncia una palabra. 

Esta noche recomendamos poner espino en la ventana…

Raúl Gallego, Salvador Limón y Zacarías Cotán

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lunes, 18 de mayo de 2026

461 - La Dolce Vita - Federico Fellini 1960

 Todas las películas de Fellini representan un viaje real o imaginario, en La Dolce Vita Marcelo circula por las carreteras de Roma, vuela en helicóptero hacia el Vaticano, asiste como observador y parte de fiestas larguísimas, se sienta en los veladores de la Vía Veneto, y persigue a una belleza nórdica, diosa walkyria mojada por las aguas de la Fontana Di Trevi. Anita Ekberg aseguraba que ella hizo famoso a Fellini con esa escena, se pasó un poco refiriéndose al artífice de otras piedras preciosas del calibre de Amarcord, Ocho y Medio, Roma, La Strada, Los inútiles…

Radiografía de las noches de burgueses insatisfechos, prostitutas, famoseo y un periodista del cotilleo que más que trabajar se deja llevar.  Paparazzo, uno de los reporteros, salta junto a otros alrededor de una mujer que va a enterarse que sus dos hijos han muerto. Cruel y caricaturesca visión, en la escena siguiente Marcelo subirá las escaleras en dirección a la casa de su admirado amigo intelectual, que se ha quitado la vida  y antes ha matado a sus dos hijos pequeños.

El ritmo interno de las reuniones y resacas nos atosiga, y hasta cansa ver a esas gentes desvariar sobre lo banal y lo eterno, y ahí en medio un hombre descolocado que no sabe a donde va, tan en crisis como el Guido de Ocho y Medio. Marcelo perderá aún la calma ficticia cuando compruebe que su amigo intelectual ha cometido una barbaridad absurda, totalmente impropia del referente al que admiraba. 

La celebración de la vida y la amargura, lo grotesco y lo ridículo se dan la mano en La dolce vita, y la pureza encarnada en la cría de provincias, en la que Marcelo repara en una de sus resacas a la luz del sol, poco después observará el ojo vidrioso del leviatán arrastrado a la playa. 

Esta noche paseamos en descapotable por las calles de Roma…

Chari Medina, Salvador Limón, Zacarías Cotán y Raúl Gallego

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sábado, 9 de mayo de 2026

460 - Un condenado a muerte se ha escapado - Robert Bresson 1956

 Esperar el final en una celda no está entre los planes de Fontaine. Ahí dentro leerá unas líneas extraídas de la Biblia, del diálogo entre Jesús y Nicodemo. “Tenéis que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere”.  Nacer de nuevo, escapar. La fe mueve montañas, la voluntad de un hombre que ya no tiene nada que perder, porque le han condenado a muerte. Ese viento mueve el cabello de los dos fugitivos mientras se dejan caer por una cuerda hecha de retales. 

La meticulosidad, el detalle del trabajo del reo, el mismo poder hipnótico de otro film hermano, La Evasión de Jacques Becker. En esa fuga era un grupo de convictos, aquí es un individuo, sin embargo, también necesitará la colaboración de otros seres humanos para lograr su objetivo. Ya sea para sacar cartas manuscritas al exterior, ya sea para que le sostenga la cuerda o los ganchos en la escapada. 

Bresson despoja su lenguaje cinematográfico de aditamentos innecesarios, las manos del cautivo convierten una cuchara en un cincel, calibran la dureza de la madera de la puerta, con la voz en off, el uso del sonido y las imágenes el cine de Bresson adquiere una grandeza mística similar a la un cuadro o una escultura 

El guion se inspira en las memorias de un soldado de la resistencia a la ocupación alemana de Francia. El azar, y la voluntad, la determinación de ese hombre siempre en movimiento. Bresson no quería actores famosos, prefería lo que él llamaba “modelos”, para poder meterse en el interior de la persona. La depuración de cada plano, las manos, la camisa sucia, el estilo espiritual y austero nos brinda planos memorables, los hombres en fila en e patio arrojando sus heces al pozo negro, o la fuga del joven que recuerda a su madre en su huida, si ella le estuviera viendo. 

Esta noche trenzamos telas en la penumbra…

Zacarías Cotán, David Velázquez, Salvador Limón y Raúl Gallego